Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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Aliados Novatos [Tarea|Presente]

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Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 04, 2017 1:38 am

Días atrás.

Todo comenzó, tiempo atrás en una isla cuyo nombre no tiene interés en este momento, por la invitación de un desconocido ataviado con ropajes oscuros como la noche. Su capucha le daba el justo tono sombrío a su rostro como para no ser reconocido, sin duda era alguien que podía moverse bien por los mares y las islas. Una especie de informante, con detalles muy interesantes para todo aquel que fuera libre y le gustase el oro. Todavía recordaba sus palabras cuando, en un callejón con neblina, se acercó a él para decirle. ”¿Te gustaría ganar una recompensa cuantiosa y suculenta? Capone puede darte lo que más quieras”, le habló. Y no hay cosa que más le guste a nuestro albino preferido que: las recompensas, y los nombres famosos. Capone era un pirata de gran recompensa en los Blues, según comentaban era feo y le olían los pies a culo de babuino. Pero aún así, era considerado una especie de “Don” en aquellos lares, manejaba bastante poder y muchos piratas nuevos se acercaban a sus tropas cada año para agrandarlas todavía más. Él sin duda, solo se interesaba por el dinero, no era alguien que sirviera a los demás así de gratis.

Continuando con las palabras del informante, ya que el albino se mostró receptivo ante su intervención, el encapuchado dijo lo siguiente. ”El Padrino quiere que los barcos del país de las flores sean destruidos, pues le ofendieron hace poco y se ganaron su enemistad. Para dar prueba de ello, bastará con capturar con vida al capitán, ya que ambos son conocidos entre sí. ¿Cuento contigo?”, le preguntó, dejando que su voz resonase en aquel callejón como un silbido fantasmal. -Por supuesto, esa recompensa será mía- Dijo apretando el puño. Y antes de que pudiera pedir más información, la neblina aumentó considerablemente, volviéndose mucho más espesa de lo que lo era antes. Pronto, la visión del albino se vio dificultada por aquel clima, trató de buscar a la persona con la que había estado hablando, pero sus últimas palabras resonaron por todos lados y no fue capaz de rastrearlo hacia ninguna dirección concreta. ”Entonces, confiaremos en ti. El Duque Azul no quiere fallos”, habló la voz del encapuchado, antes de perderse de nuevo. Unos minutos después, la neblina fue aligerando hasta el punto de recuperar la situación en que se encontraba anteriormente. El informante había desaparecido, solo quedaba él.

En la actualidad, a 20 km de la isla Goat.

Tenía que decir que encontrar los barcos del país de las flores había sido un trabajo tedioso y un dolor de cojones. No nos meteremos en detalles, tan solo comentar que nuestro querido albino no solo había encontrado la flota, sino que además se había infiltrado en uno de ellos como grumete. Su vestimenta roja y oscura por norma general, se había adornado con un gran abrigo negro que le tapaba casi la mayor parte de todo el cuerpo, a excepción de las tibias hacia abajo. Y además, eso no era lo gracioso. ¡Sino la peluca rubia en su cabeza! No es que su físico hubiera cambiado ostentosamente, pero sí lo suficiente como para no ser reconocido, ya que poseía una recompensa de 20.000.000 de berries y de vez en cuando, eso podría traerte problemas en caso de que quisieras infiltrarte en algún lado. Su arma estaba escondida en uno de los camarotes de almacén, por lo que ahora mismo solo contaba con su ingenio. Mientras amarraba una soga en cubierta, por mandato del capitán, pensaba. ”Muy bien, Dante, llevas tres horas como parte de la tripulación. En cuanto puedas, busca una manera de separarte del resto y empezar a buscar alguna forma de destruir los barcos. Son tres, ya los has visto desde cubierta, habrá que ir uno por uno. No hay otra manera, no tienes más ayuda, estás solo en esto. Coge fuerzas, y a por ellos, tigre”, no había mejor persona para motivarse que él mismo, por supuesto. Así que con una sonrisa, el grumete “falso” miró hacia todos lados, buscando el momento oportuno para desligarse y entrar en los camarotes, rumbo a la sala de máquinas.
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2017 12:33 am

Hace tres días en Baratie.

El maestro Capone ha oído que te estás haciendo de buena fama entre piratas novatos ¿no es así? — Se escuchó una voz que venía de frente a ella, May detuvo el movimiento del tenedor a su boca a medio camino, lo bajó nuevamente hasta depositarlo levemente y sin hacer ruido sobre el plato y seguido de ello, levantó la mirada suavemente para observar a quien era la voz. “Un desconocido” pensó en cuanto lo vio y este, como si la conociera de toda la vida se sentó frente a ella en la mesa.

¿Quién eres? — preguntó la chica, el tipo había interrumpido su comida y a pesar de que, desde lejos se le veían los modales a la hora de llevarse algún alimento a la boca no le habló del todo con formalidades, pero esto al hombre no le importó pues este le hablaba de igual manera —El Duque azul desea que hagas algo por el a cambio de una recompensa jugosa, no duda de ti dada tu reputación ya que solo elije a lo mejor entre lo mejor… — dijo el hombre, hablando con tranquilidad; Baratie estaba lleno, no era el mejor lugar para tener una conversación de ese estilo, de modo que Maya solo suspiró lentamente y cruzó una pierna por debajo de la mesa sobre la otra mientras que ponía los codos sobre la mesa y lo miraba fijamente.
Hablemos afuera… — le dijo la pirata al hombre, para ponerse de pie en ese instante, dejar su servilleta de tela sobre la mesa y salir del restaurante marino.
El hombre la siguió, caminaron hasta quedar en el lugar delante de donde anclaba su barco “El gran salón” —¿Y bien? — le dijo la pirata. Si el hombre le contaba algo de lo cual sacara provecho entonces lo reflexionaría, sin contar que había mencionado a Capone, un pirata de gran fama en los cuatro blues, había oído hablar de él a medias, dado que en realidad no le interesaba, aunque tampoco quedaría demás que le debiera un favor de vez en cuando.

El padrino necesita que ataques los barcos mercantes del país de las flores, le han faltado el respeto y bueno, supongo que ya has de saber cómo es él… en cuanto termines se te entregará la recompensa, aunque claro antes debes llevarle al capitán… vivo — dijo el hombre ya en tono más serio refiriéndose a todos los aspectos que tenía que hacer. A May no le brillaron los ojos directamente, puesto que no sabía de cuanto era la recompensa, sin embargo, eso le daba perfecta excusa para saquear y además adueñarse de la flota para aumentar el tamaño del Gran salón...
Acepto la propuesta… ¿algo más que deba saber? — preguntó esta antes de dar un paso de nuevo en dirección hacia el restaurante — Si, ya han enviado a otra persona también con el mismo objetivo… y pensamos que a lo mejor necesitaría un poco de ayuda... — y dicho esto, los dos siguieron su camino, el hombre en cuestión desapareció y ella entro de nuevo en el restaurante donde su comida aún caliente la esperaba. En el camino hacia su mesa, pensó en que a lo mejor le traía inconvenientes el trabajar con otra persona, sin embargo, a lo mejor se topaba con algo interesante. 

Actualidad

La mujer entonces se cambió de ropas en el puerto, la sombra del hombre que era parte del barco mercantil estaba de pie frente a ella, mientras que el mismo se encontraba en el piso, aquella cosa lo desvistió lentamente solo dejándolo con la camisa que llevaba y sus pantalones, la sombra fue poniendo entre sus manos oscuras el uniforme de la tripulación, que solo consistía básicamente en un abrigo que le cubría casi todo el cuerpo, era ancho y la hacía ver como un oso, pero a pesar de eso, May logró arreglárselas cortando un poco de este con su katana para que le llegara hasta poco más arriba de los muslos, aunque aún y con todo el ancho, sus pechos se notaban bastante; la pirata suspiro, se amarró la katana a la espalda de modo que fuera imposible verla si no se le prestaba atención. 

Sígueme… — le dijo a la sombra antes de salir del callejón cercano al muelle en el que embarcaban y esta solo se mezcló en la sombra de cada cosa que veía por órdenes de la chica; el día no estaba precisamente coloreado del azul intenso de verano, había nubes que amenazaban la tranquilidad del día. May se infiltró en el barco de esa manera, zarparon y no tuvo más remedos que comenzar a hacer trabajos que normalmente odiaba, sobre todo estando en un barco sola. Sin embargo, debía empezar a planear como haría para sacar al capitán de allí con todos aquellos hombres a su alrededor.

En el cuarto de máquinas

¿Qué haces tú aquí? — le preguntó uno de los que atendían el cuarto de máquinas, pues distinguió que el alvino era solo un grumete, lo miró como buscando una explicación, aunque sabía este que a lo mejor la principal respuesta sería “Porque intento aprender” o algo por el estilo.
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2017 2:04 am

Bien, el paso del tiempo le permitió escabullirse de sus tareas de pobre grumete y centrarse en el verdadero objetivo para el que se había infiltrado en el barco: su destrucción y el secuestro del capitán. ¿Cómo hacerlo? Ahí venía lo difícil. Aquel barco en el que se había subido, exactamente igual que los otros dos que viajaban no a la par, pero sí con muy pocos metros de distancia entre uno y otro, tenía una parte que funcionaba debidamente a vapor. Por eso tenía una sala de máquinas, al revés que otros muchos barcos que tan solo contaban con compartimentos para los remos. Es ahí donde podría aprender algo más sobre cómo destruir el navío y sus iguales, por lo que se coló tranquilamente por los pasillos y terminó pasando su figura detrás de la puerta que conectaba con la sala ya mencionada. Cerró la puerta tras de sí, y para su suerte, no había nadie en aquel momento. Las calderas estaban llenas, algunos botones de los paneles estaban iluminados, todo parecía ser lo más normal del mundo. Y para aparentar, tomó una llave ajustable como herramienta de uso, cargándola en su hombro antes de proseguir la “inspección”.

Debido a lo concentrado que estaba buscando qué tocar para que el barco sufriera una reacción en cadena que lo hundiera, ni siquiera se dio cuenta de que otras personas más habían entrado a la sala con él, hasta que una voz masculina le hizo voltearse bruscamente, alzando durante un momento la llave que tenía en la mano a modo de defensa. Pero en cuanto vio que se trataba de un trabajador y una joven (bastante guapa) con el uniforme de la tripulación, entonces bajó el arma. -Fiu, pensaba que seríais algún pervertido. Hay un par de marineros que no me han quitado el ojo de encima desde que me vieron- Si es que, el albino era un escándalo visual. El hombre le preguntó entonces qué estaba haciendo allí, mientras una gota de sudor empezaba a caer por la sien del pirata. ¡Oh, no! No podía mentirle estando una mujer delante (por algún motivo le habían inculcado ser totalmente sincero en presencia de hembras), ¿qué iba a decirle entonces? -Buscando una forma de hundir el maldito barco y llevarme al capitán antes de que nos hundamos todos- Tu maldita sinceridad con el género femenino nos matará algún día, hijo de puta de pelo blanco. Hasta que se dio cuenta de que había revelado todo su plan a alguien desconocido, entonces entró en razón.

Lo primero que hizo fue quitarse la peluca rubia que se había puesto, revelando el color natural de su pelo, así como también se quitó la gabardina negra que llevaba para tapar sus auténticos ropajes. Dudaba que lo reconocieran, porque era un pirata que no tenía mucha recompensa por aquellos lares, pero ya que había sido descubierto, era una tontería seguir guardando apariencias. -Si te soy sincero prefiero haber sido descubierto, esa peluca llevaba picándome la cabeza mucho tiempo- Alzó la llave y apuntó con ella al hombre. -Entonces, ¿cuál será? ¿Le diréis algo a alguien, o tendré que influenciaros para que no lo hagáis?- Poco a poco iba dando pasos hacia atrás, ¿por qué? Estaba buscando acercarse a uno de los monitores que más botones rojos tenían. Estaba seguro de que si empezaba a golpear esa cabina, tarde o temprano algo terminaría por hacer boom. Y eso era exactamente lo que quería, aunque todavía no había pensado ningún plan para escapar del barco habiendo secuestrado al capitán, antes de que todo se hundiera. Podía nadar, obviamente, pero la isla Goat quedaba a unos cuántos kilómetros. Y teniendo en cuenta los reyes marinos… ¡No! ¡No quería ser tragado por uno!
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2017 4:06 am

Mientras hacía aquellas tareas en cubierta fue arrastrada al cuarto de máquinas por un hombre bastante alto y musculoso que se veía con bastante experiencia como para decir que llevaba varios años sirviendo al capitán de abordo. —Novata, ven; debes aprender cómo se maneja el vapor para echar a andar el barco — le dijo mientras que la empujaba por la espalda y la llevaba directo hacia abajo en el barco, May no dijo nada en todo el trayecto y solo estuvo mirando la espalda del hombre mientras que la sombra del miembro mercante a quein habia atacado antes de subir se arrastraba junto a ella, en la sombra que transmitían los tubos, paredes y engranes dentro del barco. Primero debía asegurarse de que el capitán estuviera en aquella embarcación y luego, tendría que buscar a su “compañero de misión”, tenía interés en ver qué clase de persona había enviado Capone para aquello “Lo mejor entre lo mejor”, recordó las palabras del hombre, pero a veces costaba (y mucho) seleccionar a buenos malhechores.
 
Cuando por fin entraron al cuarto de máquinas, casualmente solo había un hombre rubio allí dentro, más alto que May por supuesto y lo primero que hizo aquel hombre fue preguntarle al rubio que hacía dentro, al principio, la pirata pensó que le hombre solo le estaba dando vueltas al tema y eso la hizo sospechar de si sería ese o no el otro enviado por Capone, pero al final y viendo una gota de sudor correr por su sien, soltó toda la verdad. Si no fuera porque ella se encontraba detrás de aquel hombre musculoso y por qué en cualquier momento este podría voltear a verla se hubiera dado una palmada en la frente, pero esa situación ya no tenía caso pensarla, era el momento de comenzar con la verdadera tarea.
 
El hombre rubio se sacó la peluca y el uniforme de a bordo, cosa que no le sorprendió, pero que le dijo que los dos habían pensado en la misma tontería para infiltrarse, aquello solo provocó en la muchacha una media sonrisa mientras que el ahora alvino iba caminando hacia atrás, preguntándonos que haríamos para delatarlo.
¡Ve y da una orden para que avisen al capitán que tenemos un intruso! — le gritó el hombre desde enfrente mientras que se preparaba para contestarle al alvino, pero eso no pasó, la muchacha rápidamente arremetió contra el cuello del hombre, sacó la katana de su espalda que ocultaba el gran uniforme y le asestó un gran golpe en la región del cerebelo, inmediatamente cayó al piso después de eso. —Bueno, ahora no tienes a quien influenciar… — dijo solamente mientras que la sombra que la acompañaba de materializaba a un lado de ella nuevamente y comenzaba a arrastrar al hombre hacia una esquina del cuarto…
 —Así que eres el famoso enviado de Capone… — dijo entonces May con una sonrisa en el rostro mientras que se quitaba aquellos trapos de encima, había pronunciado el nombre con total desinterés, no los soportaba, o soportaba el hecho de encontrarse a si misma obedeciendo ordenes de alguien más, aunque de ello dependiera su bienestar, pero por dios, era una pirata, podría traicionarlo en cualquier momento si quisiese ¿cómo? ya se vería después de aquello.
 Volvió a colocarse la espada a la cintura y dio varios pasos hacia el alvino… —Ahora sabemos que el capitán está en este barco… — dijo por lo bajo, desviándose hacía algunos controles de lado izquierdo “veamos, regulación de presión…” pensó mientras que apretaba botones y giraba palancas al azar inclinándose sobre aquello, no sabía lo que estaba haciendo, pero pretendía que en cualquier momento hubiera una falla —¿Podrías ayudarme con esto mismo del otro lado? — le preguntó.
 

Había visto bastante bien al hombre de cabellos blancos, sin duda tenía un cuerpo bien formado, un rostro guapo y además una altura mayor a la de ella, justo como le gustaban, además, siempre que veía algo así no podía evitar reprimir esas obsesiones ¿zorra? tal vez, pero que eso no significaba que se anduviera acostando con el primero que veía, no, ella no era así de mala mujer, aquello solo era admiración por músculos y caras que de verdad fueran de hombres… “Maldito seas Ezekiel… “ pensó para si misma mientras que le lanzaba una mirada de nuevo al alvino —Mi nombre es May Ragnak… ¿el tuyo? — su mirada no denotaba nada, ni emoción por el asunto ni interés por el momento, solo había algo frío en aquellos orbes lilas que perduraba siempre. 
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2017 8:03 am

Oh, mierda. El hombre que le había encontrado junto a la muchachita estaba pidiendo que le diera aviso al capitán sobre su presencia como intruso. Piensa rápido, Dante. ¿Qué podías hacer? Tirarle la llave ajustable a la cabeza, por supuesto. Con tu épica y milagrosa puntería seguro que eres capaz de dejarle inconsciente. Todo esto lo pensaba en un segundo, pero cuando se decidió a hacerlo y tenía el brazo en alto para lanzar la herramienta, algo sorprendente, por no decir inesperado, ocurrió. La chica sacó una espada de Dios sabe dónde, y rebanó desde atrás el cuello del tripulante de verdad. Ante ello, el albino dejó que su herramienta cayera al suelo, llevando ambas manos a la boca -algo así-, mostrándose impactado por los recientes acontecimientos. -Ay no, soy el siguiente. ¡No me mates, solo cumplo órdenes!- Dijo, todavía manteniendo aquella cómica postura y un rostro cuanto menos compungido por el miedo y la sorpresa. Y por si fuera poco, su sombra se movía sola. ¡SU SOMBRA! Era una bruja, definitivamente. Pero al menos, su sombra estaba haciendo un buen trabajo, que era remover el cuerpo del muerto para que no lo encontrasen. Algo era algo, por lo menos.

Sin embargo, pareció que su vida no corría peligro al lado de aquella chica. Porque lo primero que le dijo fue si era el enviado de Capone. El rostro del albino se relajó entonces, bajó las manos y las apoyó en sus cuádriceps, para luego soltar un largo suspiro. -Menos mal… Eres otra enviada. Personalmente no me he visto con el Padrino, ni tampoco soy famoso, pero sí, soy aquel del que te habrán hablado. ¿Cumplo las expectativas que imaginabas?- Comentó con una media sonrisa mientras se erguía y apoyaba las manos en la cadera. La chica se movió hacia el panel para empezar a trastear, mientras el albino se giraba y caminaba junto a ella. ¿Una ayuda? -Faltaría menos, milady- Una de las cosas buenas que tenía el pirata, era que tenía unos modales prácticamente impecables con las mujeres. Tampoco era el típico que babeaba por ellas, pero sin duda las trataba con todo su cariño y devoción. Tanto su padre, como su abuelo (según le contó su progenitor) habían sido educados en el arte noble de la igualdad sexista, aunque inclinada favorablemente hacia ellas. Y él, como los demás antes que su persona, seguiría duramente esos principios.

Durante varios minutos estuvo ayudando a la chica a pulsar distintos botones. Reguladores de presión, cierres de las salidas de humo y calor, estabilizadores… etcétera. Incluso aprovechó algún momento para hacerle su mirada de rayos sexys (la cual consistía en mirarla de arriba hacia abajo pensando en qué se escondería debajo de la ropa). Con ese abrigo que ocultaba formas, podía ser una lotería. Su nombre era bonito, May Ragnak, por lo que le respondió con el suyo junto a un guiño. -Dante Sparda, para servirla. ¿Te diste cuenta que nuestros apellidos solo tienen la A como vocal? Es el destino que nos cruzásemos en esta misión… Ay…- Suspiró, a veces se le iba la cabeza y decía tonterías. Pero pronto, volvió a entrar en razón. El motivo de ello había sido una sirena que había empezado a sonar, tras accionar la joven algunos botones concretos. La sala se iluminó de un rojo parpadeante, así como la alarma indicaba que algo estaba mal. -Chica, esto no me gusta. Tenemos que salir de aquí, buscar al capitán, y escapar sanos y a salvo. ¡Un momento! Mi espada, no puedo dejarla aquí, hay que ir por ella- Se emocionó, para luego tomar a la chica del brazo y sacarla de aquella habitación. Una vez en el pasillo, cerró la puerta y rompió la cerradura para que nadie más pudiera entrar a arreglar lo que hubieran estropeado. -Sígueme, no queda muy lejos de aquí, está en un almacén. Mientras, ¿sabes en qué camarote está el capitán? O puedes contarme más cosas de ti, ya lo dejo a tu elección- Le sonrió, soltando su brazo y caminando hacia el almacén. Estaba a la vuelta de la esquina, como quien dice, y no tardó más de un minuto en entrar, sacar su espada de un tonel, guardarla en la funda de cuero a su espalda, y salir de allí. -Listo, vayamos a por ese truhán- Cerró el puño con fuerza, determinado. Hora de actuar.
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 08, 2017 3:40 am

Cuando le confirmó el hecho de ser el enviado de Capone pensó en que el viejo aquel debía haberse ablandado lo suficiente como para enviar a alguien que delataba su posición antes de haber cumplido con… por lo menos… la mitad de su trabajo, sin embargo, por lo menos parecía lo suficientemente experimentado en aquello como para terminar bien todo el barullo y sobrevivir.
Después de quitarse aquel enorme abrigo y dejarlo en el suelo solo lo escuchó preguntar algo que en realidad no esperaba. May era de las personas que no juzgaban la primera vez que veía a alguien, era un tanto raro, siendo que cada ser sobre la tierra hacia eso primero cuando veía a otro de su especie. Claro que no juzgaba otra cosa que no fuera el físico, aunque eso solo aplicaba para hombres en general, a decir verdad, pero el caso general era que la pirata en cuestión debía darle un segundo vistazo a esa persona primero para poder catalogarlo o por lo menos hacer el un intento de.
 
No había expectativas… aunque me pregunté qué clase de persona serías, solo me quedé hasta ahí — y era cierto, cada palabra —Aunque… yo tampoco he visto al padrino… ese hombre es difícil de encontrar — dijo simplemente mientras que forcejeaba con palancas y botones, dando pequeños golpecitos en la barra de controles, ajustando y desajustando cosas. La pirata se puso una mano en la espalda baja de lado que tenía el tatuaje y lo escuchaba hablar, al parecer, era bastante elocuente el hombre aquel, pues aquello que dijo solo le hizo sacar una media sonrisa pero nada más, fuera de eso, sentía algo extraño que la obligaba a verlo, fuera de cómo se veía o de la cara guapa que tenía así que tal vez… serviría para sus propósitos, pero la chica decidió no pensar en ello y solo se obligó seguir normalmente con la misión, ya que si se daba algo en el camino, entonces no estaba tan mal puesto que era hora de comenzar con sus verdaderos planes.
 
Las luces rojas comenzaron a invadir la sala de máquinas, la advertencia en sirena de falla era visible y todos dentro del baro se movilizó — Esto me huele muy mal… — dijo el capitán del barco desde su posición de mando —Revisen la falla y también en todos los rincones del barco, puede haber polizones… — dijo el hombre mientras que seguía mirando por la ventanilla de cristal hacia adelante sin tener idea de qué tipo de personas se habían infiltrado en su barco mercante.

Por su parte los dos chicos corrían por los pasillos en busca del arma del albino, May ya se movía de una forma más esbelta ya que no tenía aquella cosa en el cuerpo que le había estado impidiendo hasta la mínima cosa —No hay nada que contar, aunque, el capitán generalmente está en el puesto más alto del barco… literalmente — dijo mientras que lo veía sacar su espada de doble filo —Muy bien, ahora… la alarma sigue sonando, no dudo que nos encuentren pronto, pero mientras, debemos subir — dijo la pirata mientras que se daba media vuelta para recorrer lo que quedaba del pasillo y subir nuevamente, deteniéndose en una de las esquinas mientras que veía a un grupo de hombres pasar de largo por la esquina.
 
La sombra que la había estado acompañando todo el tiempo actuó a la voluntad de la mujer entonces, y antes de que pasara corriendo el último hombre, esta se materializó a la espalda del hombre, lo tomó de hombros mientras que le tapaba la boca y lo jalaba hacía donde estaban los dos piratas, justo en la esquina. La mujer lo miró seriamente entonces mientras que desenvainaba su espada y apuntaba al cuello del hombre siendo atrapado por la sombra, gesticulando y tratando de huir vanamente —Tienes dos opciones… o decirnos donde está el capitán del barco… o morir a manos mías… ¿Cuál prefieres? — dijo entonces la chica con un tono amenazante que solo mostraba en raras ocasiones, aunque era mentira, de todas maneras lo mataría si le decía o no su ubicación. Además, ¿Qué haría ante aquello el Albino?.
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 08, 2017 6:15 am

Ay, el bueno de Capone. Nunca lo había visto, y en aquella ocasión había contactado con él a partir de un interlocutor, justo igual que con aquella chica. Por lo que los rumores decían de él, aparte de ser el hombre más peligroso pululando por los Blues en la actualidad, quería hacerse con el control de dichos mares aprovechando su poder e ingenio. Muchos incluso decían que tenía una flor en el culo (que tenía suerte) por los méritos que había conseguido a pesar de no ser nadie destacable que pudiera sobrevivir en otros mares más peligrosos. Pero aún así, ahí estaba, con dos piratas nuevos trabajando para él. Mientras tocaban los botones a diestro y siniestro, el albino preguntaba por pura curiosidad. -¿Esto es solo un trabajo en busca de recompensa puntual? ¿O terminarás trabajando para Capone como muchos otros?- Había mucha gente de su generación que terminaba trabajando bajo la sombra de aquel hombre por el simple motivo de que ganaban poder, seguridad y muchos recursos para lo que quisieran. En cuanto a él, ni de coña terminaría sirviéndole. El caso de ofrecer una recompensa por un trabajo como aquel se le antojaba atractivo, ya que además de enriquecerse bien podría ganar fama, algo imprescindible en el mundo pirata para destacar.

Vuelta con la sirena, los piratas salieron de aquella habitación para buscar al capitán del barco. Este continuaba su travesía hacia la isla Goat, pocos kilómetros quedaban ya para llegar a sus costas, y desde que empezó a sonar la sirena, se pudo notar severamente cómo la velocidad de propulsión aprovechando el vapor de los mecanismos aumentaba para que el barco viajara más rápido. Incluso un aviso por parte del capitán alertó a toda la tripulación de que podía haber polizones. -Bueno, al menos sabemos que está en este barco, y no en los otros dos. ¡Jackpot!- Expresión que utilizaba bastante cuando quería decir algo similar a “Bingo” o “Eureka”. Tras haber recuperado su espada, no tendría miedo de que se enfrentasen con quien fuera, pues en cuanto tenía su arma de su lado la confianza y la seguridad empezaban a embriagarle hasta puntos excesivos. -Por cierto, estás mucho más guapa sin ese feo abrigo- La figura de la joven era estilizada y con curvas de infarto, no igual que antes con esa prenda que tapaba de todo. Hasta el alma te la hacía fea.

Yendo la chica en cabeza, descubrió a un grupo de personas que inspeccionaban los pasillos. Escondiéndose detrás de una esquina, Dante hizo lo mismo, pegando su cuerpo al de May y respirando casi en su oído. -Definitivamente, amo tu perfume- No quería ser creepy, ¡pero es que olía muy bien! En cualquier caso, fue ella quien actuó en consecuencia con aquellos hombres. Su sombra se movió hasta la espalda del último hombre en pasar y lo bloqueó, para luego interrogarlo con su espada fija al cuello. -Yo de ti, hablaría, chico. No conviene enojar a una señorita- Hablaba mientras posaba en su hombro derecho la espada, caminando con estilo hasta posarse al lado del hombre. Después, bajó su espada hasta que estuvo rozando cierta zona que los hombres tenían demasiado cariño, y cuidaban todo lo que podían. -Yo no te hubiera dado la oportunidad de elegir, que lo sepas- Dando con la punta de la espada en sus partes nobles un suave toque. Movió la cabeza un par de veces para señalar que hablaría, por lo que la sombra de la chica abrió un poco los dedos para dejarle suficiente espacio para vocalizar y responder a las preguntas que le habían formulado tan amablemente.

-El camarote del capitán está en la cabina superior. Tenéis que salir a cubierta y tomar las escaleras laterales para acceder a ella. ¿En serio sois polizones? ¿Quién no sabe eso?- La punta de la espada repitió el mismo golpe, solo que con un poco más de ímpetu. -Ch, ch, ch… No te desvíes, ¿algo más que debamos saber?- El hombre encauzó de nuevo la conversación. -La cubierta estará a rebosar de personas, es imposible que lo consig…- La espada esta vez subió hasta su mentón, atravesando la cabeza y levantándolo del suelo. -Aaah, odio cuando no confían en tus habilidades. Qué remedio- Volvió a bajar la mano y sacó la espada del cuerpo de una patada, dejando el cadáver en el suelo. -Ea, en marcha. Tenemos una tripulación que derrotar, y un capitán al que capturar- Volvió a apoyar su arma ensangrentada en el hombro y empezó a andar, cruzando los pasillos hasta las escalerillas que comunicaban con la cubierta exterior. Apoyó la mano izquierda sobre ella, y antes de empujar, miró a May con una sonrisa. -¿Lista, milady? Nos recibirán con los brazos abiertos- Soltó una carcajada por lo bajo, antes de empujar la puerta y desvelar la luz del cielo azul. Más de quince personas giraron sus cabezas y enfocaron sus ojos en los dos polizones que acababan de salir. Solo se escuchó a una voz gritar.

¡A POR ELLOS!
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 09, 2017 12:07 am

La pirata notaba como aquel chico Dante le respiraba en el oído y eso solo hacía que un rubor apareciera en sus mejillas por un breve instante mientras que su sombra actuaba sobre aquel hombre. ¿Las palabras del albino a su oído? simplemente embriagadoras, pero ella no dijo nada, no se podía hacer que aquello se notara, aunque ciertamente no era el primero que lograba que ella se sonrojara pues seguía siendo mujer a pesar de todo. Olvidó eso por lo pronto, y solo se concentró en lo siguiente, aunque el albino había tomado buen control de la situación, pues como si fuera natural en él, las amenazas surtieron efecto, la sombra liberó la boca del hombre y este comenzó a soltar todo. May por su parte solo metió de nuevo la espada en su funda y esperó a que el robusto hombre y su cara de asustado siguiera hablando, las cosas no fueron exactamente como ella planeaba, pero era divertido y Dante lo había hecho estupendamente, sus acciones le sacaron una pequeña sonrisa al igual que sus palabras. La pirata se cruzó de brazos. —Así son los mortales… — dijo simplemente mientras que veía como el otro se ponía la espada en la espalda aun goteando sangre. Pronto la suya quedaría igual por cómo iban las cosas.
 
Bueno debo admitir que, si nos da tiempo, saquearé este barco hasta lo último… ¿de verdad solo confías en la recompensa que te dará Capone? — le preguntó con algo de sorna, aunque recuperando su expresión facial de siempre, fría y analítica. Por su parte, ella no confiaba en nadie así que ¿por qué lo haría con el padrino? Si ese tipo de hombres eran de lo más rastrero que podía existir. La chica caminó al lado de su “compañero – aliado informal” por los pasillos con la sombra aquella acompañándola todo el tiempo, y se preguntó por un momento si el hombre al que le había quitado la sombra para aquello ya había muerto, era poco probable saberlo, no sin antes verlo siendo evaporizado por el sol. —Siempre estoy lista… — dijo solamente con una media sonrisa, las cosas simplemente se estaban poniendo interesantes y cuando salieron abriendo aquella perilla, no le sorprendió nada ver aquello, una inmensa tripulación furiosa que gritaba eufórica por atraparlos.
 
Adelante… — dijo la pirata manteniendo una mirada fría en sus ojos y preparándose dando unos cuantos pasos hacia la ola de animales que se avecinaba ante ellos —No mueras… — le dijo simplemente al otro sin voltear a verlo antes de que comenzara la verdadera batalla. Se lanzó entonces contra aquellos hombres a la par que la sombra avanzaba detrás de ella, fundiéndose con los primeros marines y noqueándolos de varios puñetazos, algunos quedaban aterrados y otros simplemente se dirigían hacia Dante.
Por su parte, la pirata se había visto ya acorralada por un par de hombres —¡Acabaremos contigo, intrusa! — se escuchaba de su parte —Una mujer como tú no debería estar aquí, saldrás lastimada querida — decían estos de una manera irritante con una sonrisa asquerosa en el rostro y unos ojos que solo se deslizaban a sus pechos y curvas, desnudandola en su imaginación, aunque eso sin embargo no sacudía el temple de la chica, no se molestaba siquiera en sacar su espada contra aquellos, pero tenía una media sonrisa en el rostro que molestaba a los monos, pero esa sonrisa se borró, pues las cosas se vieron negras para ellos; los cinco que la rodeaban cayeron desmayados, dejando su sombra tangible ante la chica, quien solo movió un poco la cabeza hacia los lados y estas se dispersaron atacando a otros de los hombres, una incluso detuvo a uno de los que iba a atacar por la espalda a Dante en ese mismo instante.
 

Pero el numero crecía y May se veía obligada a desenvainar su espada, ya que después de aquella técnica solo se había limitado a esquivar todos los ataques posibles. 
Pero las cosas no jugaban a favor de aquellos tripulantes, y tan pronto como hubo desenvainado la espada — Ittoryu: ¡Sanjuroku Pondo Ho! — fue lo que se escuchó, potente y certero, aquel corte como ráfaga de viento había hecho que varios hombres quedaran cortados a la mitad justo por el torso y había arruinado la escotilla del otro lado de la cubierta. Un hermoso color rojo comenzaba a vestir la escotilla.
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 09, 2017 7:58 am

Saquear el barco una vez hubieran terminado con sus fechorías, y justo antes de la destrucción del navío, le parecía una muy buena idea. Por tanto, sonrió de forma alargada mientras que asentía. -Espero que ese Padrino tenga a bien recompensarnos cuantiosamente, pero… Somos piratas, tenemos las manos largas- Su mano izquierda reveló una moneda sencilla, haciéndola girar a través de sus dedos de un lado hacia el otro y viceversa. Todos eran unos avariciosos al fin y al cabo, reconocerlo no te hacía ni mejor ni peor persona. En cualquier caso, ya con el hombre muerto en el suelo, no les quedaba mucho que hacer en ese punto. Ya les había dado las indicaciones para que llegasen correctamente hacia el camarote del capitán, punto en el cual tendrían que secuestrarle previamente habiendo derrotado a los marineros que estuvieran en cubierta. Así fue como, cuando atravesaron los diversos pasillos interiores en los que se encontraban y llegaron a la puerta que comunicaba con el exterior, nada más abrirla fueron testigos de un gran grupo de hombres y pocas mujeres fornidas que les miraron con muy mala cara. -Jo, con esas caras esto no va a poder ser ninguna fiesta- Soltó el pirata, decepcionado.

Ante la orden de no morir en aquel punto, el albino chasqueó la lengua y señaló con dos dedos a la joven, un signo que indicaba que había captado la indirecta y que no tenía pensado morir de ninguna manera. Tendría que tener un día muy malo para ser herido, mucho más parar que su vida terminase de una vez por todas. Como fuera, May se lanzó la primera a por el grupo que había gritado y declarado que irían a por ellos. ¿Con la intención de capturarles o de matarles? No sabía ya esa respuesta. Por el momento, él bajó su espada al suelo y fue rodeado por unos tres hombres. -¿Quién quiere empezar el baile?- Les preguntaba, totalmente tranquilo y andando sin mostrar el menor signo de alerta. Como quien pasea por su casa. El albino sonrió, y con un gesto de la mano les invitó a acercarse a bailar con él. Pobres. El primero que dio un paso adelante fue empalado por el estómago con un aguijonazo de su espada, ni siquiera había tenido tiempo para reaccionar, e incluso el cuerpo muerto salió volando fuera de la cubierta y se hundió en el fondo del mar. Él, como un diablo, seguía sonriendo.

Un cuarto y un quinto marinero llenaron el hueco vacío por parte de aquel que acababa de mandar al cementerio, por lo que la batalla se volvió más cruel en ese momento. Ya no había tanta estaticidad como antes, el albino se movía rápidamente de un lado a otro enarbolando su espada como si fuera un fiero guerrero. Las estocadas iban y venían, los gritos por parte de los marineros se alzaban a los cielos y ensombrecían las nubes con su tormento. E incluso alguna que otra extremidad era amputada y soltada en plena cubierta. Al igual que lo hacía May, él también estaba tiñendo de rojo todo aquel barco. Pronto, hasta sus pisadas dejarían marcas en la sangre, al ritmo que estaban combatiendo. La sombra de la chica incluso le ayudó a frenar a uno que quería atacarle por la espalda, por lo que él le mandó un beso en retribución y un guiño de ojos. -Gracias, cariño- Antes de decapitar con un corte horizontal la cabeza de aquel cobarde. No soportaba los ataques por la espalda, la verdad. Pero de continuar con ese ritmo, pronto se cansarían, así que el albino fue acercándose cada vez más a la escalera que comunicaba con la cabina superior. -May, ven conmigo. No podrán rodearnos en esta escalera y tendrán que venir de a uno- Era una buena idea, pero también veía cómo ella lanzaba ondas cortantes que aligeraban bastante el escenario de combate. Aquello lo estaban haciendo bien, y más de la mitad de los marineros ya habían sido derrotados.

De repente, una puerta se abrió a sus espaldas, revelando a un hombre de avanzada edad. No mediría más de 1,5 metros, tenía calvicie y un gran bigote blanco, mirada seria. -¿Qué se supone que están haciendo? Encárguense de los polizones… ¡¡YA!!... No quieran verme enfadado- Estaba perdiendo los estribos, no parecía una persona que realmente pudiera dar batalla. Pero la forma en que había hablado… ¿Tanto confiaba en sus hombres? ¿O en verdad tenía un as guardado bajo la manga?
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Re: Aliados Novatos [Tarea|Presente]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 14, 2017 12:35 am

Los ataques en su contra seguían lloviendo, destellos fugaces de su espada al chocar con otras se desprendía y el cortar carne de hombre mercante le hacía recordar gran parte de su adolescencia, la sensación del filo de la espada rebanando la piel, el líquido rojo y caliente que salía por aquel corte, salpicándole la cara, el abdomen y en ocasiones la espalda, manchando su camisa blanca de color y sus pantalones azules, no era la primera vez que hacia aquello y tampoco era nueva en el oficio, pero sin duda era algo que disfrutaba hasta la más mínima gota, estaba en su sangre y si aquella vez no hubiera salido de Shabaody, jamás hubiera sentido aquello que estaba sintiendo en aquel momento  o aprendido el arte de asesinar fríamente, aquello que había sentido innumerable veces antes de pelear lado a lado con aquel albino o de sublimarse “a la órdenes” de Capone solo por unos cuantos berries. Cosa que, según ella no estaba haciendo y es que, era una pirata, cualquier cosa se podría esperar de la escoria más grande del mundo. 

Le echó un vistazo a Dante por un solo segundo para ver como subía a las escaleras antes de llamarla para que lo siguiera, a lo que May solamente asintió corrió hacia él, cortando algunas extremidades en el camino y llegando hasta aquella base de metal para subir a la cabina, uno por uno fueron queriéndosele subir encima; de hecho incluso uno de los hombres llegó a jalar a May del pie hacia abajo, a lo cual ésta respondió con una gran patada que hizo que le sangrara la nariz y quedara inconsciente, llevándose consigo a dos más hacia atrás, aunque estos volvieron a ponerse de pie.
Por su parte, las sombras que había tomado hacían lo suyo peleando contra los más alejados de las escaleras, el número de hombres se reducía y ella quitaba más vidas dejando solo sus sombras en pie en un abrir y cerrar de ojos, aunque estás se iban desvaneciendo poco a poco, al igual que todo en esta vida.

De pronto y por encima de ellos, se escuchó una voz, era como una mezcla entre chillona y pastosa, haciendo algo raro a los oídos de todos, sus palabras decían que acabaran con los intrusos, pero May no pudo hacer más que soltar una pequeña carcajada, ella fácilmente podía capturarlo y la primera manera, era con sombras, sin embargo, si lo hacía, quedaría inconsciente y si le daba el sol, entonces moriría y la “misión” estaría incompleta pues Capone lo quería vivo. 
May solo abrió los ojos un poco cuando, del lado contrario de la cubierta por el que los dos habían entrado, salió un hombre con un lanzallamas en la espalda y la gran pistola en las manos —Es peligroso eso… — dijo en tono de broma a Dante y recuperando la sonrisa que tenía en el rostro pocos segundos antes… —Entonces… ¿te encargas de hombre del lanzallamas y yo del capitán o al revés? — dijo, como si pasara por alto ya el resto de los hombres, aunque la verdad era que quedaban menos de la mitad e incluso el piso de la cubierta estaba tan manchado de sangre que uno diría que se podía patinar en él cómodamente.


Sin pensarlo ni un minuto más y al ver todo aquel escándalo que había, el supuesto capitán de aquel navío abrió los ojos en grande al ver la masacre causada por los dos piratas y como una niña asustada corrió de nuevo al camerino, encerrándose dentro, como si ello lo pudiera salvar de algo, en la cubierta, el tipo con el lanzallamas se acercaba abriéndose paso entre los otros soldados y apretando de vez en cuanto el gatillo como para asustar. Sin embargo, el semblante de la chica a un lado de Dante no cambiaba de aquella sonrisa, aunque sabían que de cierto modo estaban acorralados, una cosa como esa no los vencería.
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