Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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Kotori Miura ID

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Kotori Miura ID

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 1:04 pm

Kotori Miura

La geisha metálica
22 años

Cyborg
Swallow

Nivel 4
Civil

Mujer
Heterosexual


Datos Físicos


  • Estatura: 1,68
  • Peso: 70
  • Cicatrices, tatuajes o heridas a considerar:  En la espalda, dos cicatrices apenas notables, que recuerdan a la presencia de dos alitas pequeñas.
  • Vestimenta habitual (opcional):  kimono de color negro, con algunas hojas de momiji, color anaranjado
  • Otros datos: Cualquier cosa no englobada en el aspecto anterior.

AHORA : Kotori es una muchacha que aparenta estar en sus veintes tempranos, pasada la edad de pubertad pero aún no del todo madura.El cuerpo se nota musculado, pero no al extremo; con piernas prominentes y fibradas, pero cintura pequeña. Su pelo rubio fue cortado hasta llegar por el hombro, y agarrado en la parte del flequillo y atrás, en una coleta samurai, o lo que puede parecer un peinado de geisha. Sus ropas del templo fueron sustituidas por un kimono de color negro, con algunas hojas de momiji, color anaranjado. El cambio más importante fue de hecho el recubrimiento de todas sus partes metálicas por piel artificial, dejándola con un físico mucho más humano. Lleva unas medias que llegan hasta donde llega su prótesis, de color negro y modelo de rejilla.

ANTES DEL PRIMER TS:  El pelo extremadamente largo y rubio, flequillo que le tapa gran parte de la cara, ahí, entre los pelos, se pueden distinguir como las cejas no crecen en longitud normal, si no que parecen dos huellas de pulgar arriba de los ojos, debido a la extraña costumbre del sitio en el que se crió. Labios carnosos, y ojos azules cielo, Kotori hace un buen ejemplo de lo que pasa cuando alguien se cuida al extremo. El atuendo de la muchacha no suele ser muy variado. Debido a su entrenamiento, se le hace obligatorio tapar concienzudamente las piernas, los brazos y el pecho con vendas blancas, para absorber el sudor y mantener su pecho y muslos firmes a la hora de combatir. Suele llevar siempre un short vaquero o de color claro, y una túnica sin mangas y hasta la cintura, que nunca llega a tapar y que recuerda, de alguna manera, a las túnicas de los monjes budistas. Nadie lo ha visto hasta ahora, pero gran mayoría de las vendas tapan cicatrices de entrenamientos extremos. Una bufanda rosada de casi dos metros tapa gran parte de su pecho y a veces cara, mientras que en ambos brazos se puede distinguir algo diferente, llevando en el derecho una pulsera con una pierda incrustada, y en el izquierdo, un tatuaje parecido a un tribal con mucha importancia sentimental.


Historia
Kotori no sabe absolutamente nada sobre su familia, tan sólo que un buen día, alguien la parió y la dejó sobre las escaleras del templo escondido en las montañas, envuelta en una bufanda de casi dos metros y con una pulsera encima. Era curioso, pues en ese mismo día, dicen que desapareció uno de los monjes que ya llevaba muchos años viviendo en el tempo. Decidieron nombrarla Kotori, como dicha persona desaparecida,  y, aunque era un templo que nunca recibía mujeres, decidieron criarla pues no había otra forma. El sitio, aislado en las montañas, todos teniendo prohibido salir más allá de ellas, sobrevivían a base de cultivos propios y entrenaban el resto del tiempo después de trabajar. Fue criada como uno más, y  no notó muchas diferencias hasta que alcanzó su primera menstruación. Siempre había notado dos cicatrices en su espalda, pero nunca se preguntó porqué. A partir de aquel punto, muchos empezaron a excluirla. Sus rasgos se convertían cada vez más femeninos, y sus pechos aunque aplastados por vendas, pronto iban a salir en evidencia más. Era difícil hacer cosas que antes hacía, hasta que la prohibieron entrar en los entrenamientos conjuntos. Pero ahí había un anciano que en realidad le tenía muchísimo cariño, que fue la persona que la había encontrado y criado desde que a penas tenia dos días de edad. Él, la enseñó todo lo que sabe, y la salvó de muchos castigos. Él era su aliado y su único líder, el único que podía controlar ese temperamento desde pequeña. Y él fue quien la entrenó después de que no la dejasen participar en la mayoría de las actividades. Pero aún así, los castigos eran cada vez más duros y retorcidos, hasta tener partes de carne y hueso sustituidos por metal y amortiguadores, una práctica mórbida en que un grupo de monjes antiguos se estaban adentrando cada vez más.

Su vida entorno al templo era tranquila, aunque el entrenamiento y el trabajo ocupaba la mayoría de su tiempo. Nunca había ido a la ciudad ni nada parecido, puesto que la habían advertido de que si se fuera, se iría para siempre del templo. Día tras día, todo parecía igual. Siempre llevaba la bufanda y la pulsera en lo alto de su brazo. Aunque no conocía sus raíces ni sus padres, esas cosas cosas provocaban un sentimiento de calidez, como si esa era la prueba de que no estaba sola en  el mundo. Como si esa fuese su única pertenecía en el mundo aunque eso no le parecía demasiado poco ya que nunca había poseído nada. Había acabado de visitar a Shiba-sensei, y se estaba yendo a su cuarto. Como era de esperar, enseguida el sol se ponía, todo el mundo iba a dormir después de una sesión de rezo a la que, por supuesto no le estaba permitido ir. Todo empeoraba a medida que pasaban los años. La prohibían estar con los demás y hasta cocinar lo que comían. Habían creado una habitación, dentro de los muros del templo pero fuera del templo en sí, en dónde ella vivía por su cuenta. Había trabajado desde pequeña en la cosecha de frutas, pero ahora ya no le estaba permitido. En cambio, hacía estatuas de madera que dejaba cerca de la carretera, con diferentes formas. Era su pasatiempo favorito, aparte de robar frutas para hacer licor, que escondía avariciosamente debajo de la cama para darse un festín cuando todos dormían. Muchas veces había pensado irse, pero ¿dónde iría? ¿qué podía hacer para ganarse la vida? Su maestro le había explicado como el mundo exterior era muy diferente al templo, y como tenías que trabajar muy duro y no podías entrenar ni usar tus habilidades. Eso le parecía muy difícil. Pero en esa noche, como en muchas otras, odiaba su vida. Deseaba haber nacido de otra forma, o no haber nacido. Deseaba que todos desaparecieran. Deseaba encontrarse a si misma. 

Y como si alguien hubiese escuchado sus plegarias, como si un Dios muy malo había escuchado sus pensamientos, un estruendo fuerte sonó en la dirección del templo. Se alertó. ¿Qué podía haber pasado? El templo usaba instrumentos muy prehistóricos como para que algo sonase tan fuerte. No pudo evitar pensar que quizás se la necesitaba, aunque no se lo merecían mucho por haberla excluido estos últimos años. Al salir, se encontró con todos los monjes fuera y una situación de combate. ¿Que era lo que había atacado el templo? El polvo no la dejaba ver mucho, y el sitio donde ella había pasado toda su infancia, estaba destruido. Su primer pensamiento fue su maestro, y corrió tan fuerte como pudo. Tan fuerte... y aún así parecía que se movía con una lentitud fuera de lo común. Podía sentirlo. Podía sentir que esos seres eran reales, y podía sentir un odio difícil de explicar. Pero aún así, empezó a adentrarse en el templo derrumbado para buscar a su maestro, a quien, curiosamente no había visto fuera. Se encontró con más de un cuerpo tendido en el suelo pero no importaba. - Kotori! Kotori! - escuchó los gritos, provenientes de afuera. Una mano la cogió por el brazo. -Tienes que salir de aquí. - Su maestro estaba debilitado, y un hilo de sangre oscura caía por la comisura de sus labios. - No, vamos juntos. - Lo miraba mientras tocaba su cuerpo para ver posibles heridas. - ¡Vete! ¡Te está buscando a ti! ¡Vete! ¡Huye hacía la ciudad! Ahí vas a encontrar gente que te puede... - Pero no le dio tiempo a terminar. Los gritos de afuera curiosamente habían  cesado. Todo estaba en calma, y eso era sospechoso. 

No sabía lo que era. Estaba confusa. Asustada. Nunca se había topado con un peligro real. ¿Qué había pasado con los de afuera? Su maestro se colocó en frente de ella. -¡Huye! - gritó con todas sus fuerzas, adquiriendo la posición de combate, pero ella no podía huir. No podía moverse. Sus ojos estaban embelesados por el terror. ¿Qué será? sabía que no era tiempo para estar sorprendida. Vio como su maestro estaba a punto de saltar y pelear. - Kotori ¡Despierta! ¡Vas a morir si no te vas ahora mismo! ¡Vete, eres libre! - había esperado tanto tiempo para escuchar esas palabras y aún así, ahora, no sonaban lo que ella había imaginado. Y, como si de un sueño se tratase, su maestro cayó al suelo herido, y fue entonces cuando empezó a reaccionar. Intentó poner en práctica todo lo que sabía pero no parecía servir de mucho. Nada se podía comparar con la tristeza de aquel momento. Con la pérdida. Con la desolación. La frustración. El odio. El remordimiento. Podía haber hecho mejor, pero no lo hizo. No podía hacer nada. Sus ojos brillaban con una fuerza fuera de lo normal. El odio la estaba consumiendo, hasta no saber que es lo que estaba haciendo. No sentía nada. No se acordaba de nada. sólo estaba de rodillas llorando en aquel sitio, sola. ¿Qué había pasado? ¿Qué había sentido? Levantó sus ojos llenos de lágrimas para encontrarse con una cara humana. Alguien que pronto, cambiaría su destino para siempre 


Historia Especial
Nada, nadita, nada..


Gustos
Disgustos/Desagrados
► La comida
► El humo
► Los días soleados
► Nadar
► El alcohol
► La crema de vainilla
► El perfume
► Entrenar
► Meditar
► Aprender cosas nuevas
► Ver sitios nuevos  
✦ Las muertes innecesarias
✦ El frío
✦ Sudar
✦ Las reglas
✦ Promesas rotas
✦ Crueldad
✦ Ir muy abrigada
✦ Las verduras
✦ Los perros


Otros Datos
Armas
Tiene una mascota que da alergia a cualquiera que lo toque, se trata de un gato blanco, pequeño, de nombre Momo.
Las cuatro extremidades de metal. Brazo derecho de Kairouseki puro,
Pierna izquierda de Kairouseki tratado.


Tsukuyo - Gintama

© Tablilla Realizada por  Yosuka Akane. Exclusivo OPBS



Última edición por Kotori Miura el Sáb Abr 01, 2017 8:09 pm, editado 3 veces
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Re: Kotori Miura ID

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 3:57 pm

Ficha EN PROCESO
Bien. primero que nada bienvenid@ a OPBS. Todo marcha mas o menos bien, el unico detalle es el siguiente:
✘ Los de las piernas roboticas esta mas que bien, pues se tepermite por ser una de las razas especiales "Cybor" Y bueno, el caparazon es algo que podrias incluir mas adelante en tus "tecnicas" ya que es algo que recubre tu cuerpo e incluso podria brindarte mayor defenza que se reflejaria en tus atributos. Ese es el unico dtalle. ¡Animo falta poco!

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Re: Kotori Miura ID

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 4:12 pm

Ya esta c:
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Re: Kotori Miura ID

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 07, 2017 6:13 pm

Ficha Aceptada
✔ Procede con los registros. ¡Bienvenid@ a OPBS!
>>No olvides completar los registros.
-Registro de Pb
-Apertura de hoja vital<<

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Re: Kotori Miura ID

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