Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

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Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 12:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Orange.
Mediodía - Soleado.

-Estúpido mar- se quejaba el de cabellos blancos tras haberse perdido por un par de días en altamar completamente solo, su anterior “tripulación” le había abandonado, aunque no podía culparlos, la mayoría de ellos no eran combatientes sino civiles enfadados por alguna cosa en particular, ya fuera por la muerte de un familiar a manos de revolucionarios o piratas o por la desaparición de alguno supuestamente a manos del gobierno, como fuere, ninguno de ellos estaba dispuesto a morir por la causa y con ello tuvo que abandonarles en la última isla que visitó. Ahí, Eden se enteró que los nakamas del reconocido criminal Barbamoco estaban aparentemente en las islas Organ, una buena oportunidad para frenar a unos cuantos malandrines que causaban ya suficientes problemas, el oro no era para él un aliciente, sino saber que Orange -el lugar en donde ahora estaba- se encontraba desprotegido ante la cruel sombra de aquellos individuos que seguramente habían escogido la isla por su escaza presencia justiciera, pero ya se encargaría a ser posible de darles una lección y quién sabe, quizás incluso de sacarles la ubicación de su líder para detenerlo de una vez por todas.

Para su sorpresa, parecía ser el único “cazador” que estaba tras la pista de aquellos chicos, era probable que los otros estuviesen asustados pues era bien sabido lo que les deparaba a los que “osaban” retar a Capone -ya que este era el jefe máximo- o bien, porque otros más poderosos decidían que las recompensas de la Grand Line eran más jugosas. El mismo Silverman en más de una ocasión se había planteado abandonar los Blues para dirigirse a la gran línea y buscar a los supernova más problemáticos, pero la idea de momento estaba en segundo plano debido a la amenaza que suponía Capone, no podía simplemente ignorar sus atrocidades y mucho menos a los civiles.

Para su desgracia, pese a que muchos le consideraban un cazador, él netamente era un ciudadano que buscaba cumplir su deber, por ende, no poseía aptitudes de rastreo como la mayoría de aquellos hombres, además, desconocía la isla, de modo que estaba parado en medio de una búsqueda. Rascó así su cabeza y se encogió de hombros acernadose a un puesto de fruta para preguntarle a una señora que estaba por allí vendiendo, pero la misma apenas escuchar el nombre de barbamoco negó rotundamente y le corrió del puesto, era viable que estuviesen siendo intimidados por los piratejos para no decir ni una palabra, así que su reacción le resultó bastante usual. -¿Y ahora qué hago?- se planteó mirando al cielo y andando hasta sentarse en una jardinera bajo la tierna sombra de un árbol, allí sacó una caja de cigarrillos y encendió uno dedicándose a fumar, en todo caso si no lograba dar con aquellos tipos al menos podría disfrutar de un buen día, últimamente le resultaba extraño estar tan tranquilo, no le gustaba de hecho, porque eso le recordaba a Mat…y lo que menos necesitaba ahora era enfurecerse por eso.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Jue Dic 29, 2016 10:38 pm

No tuvo tiempo para responder la pregunta de la niña ya que de repente ella comenzó a cambiar casi como si se tratase de un barco que va cambiando sus partes, aquello impresionó tanto a Eden que no se dio cuenta que los otros dos estaban ya tratando de huir mientras le disparaban de nuevo -¡Woah, que jodidos!- los ojos del samurái no se despegaban de la niña…o ex niña pues ahora parecía más una especie de metal combinado con el cuerpo de la pequeña, eso sí que era cool -¡Sabes, eso es súper genial!- gritó emocionado mientras aquel que estaba sosteniendo puso librarse lo suficiente para sacar su espada y con ella atravesar la cabeza de Silverman, aunque esto no le quitó la sonrisa del rostro -¿Acaso eres una especie de extraterrestre?- le preguntó curioso a la chica, obviamente estaba bromeando, gracias a los conocimientos del mismo, suponía que aquella niña era una especie de máquina, alguna vez la esposa de su maestro le había hablado que era posible combinar partes mecánicas a un cuerpo, aunque en realidad jamás lo había creído así, pero al parecer estaba bien equivocado y ahora la vida se lo estaba demostrando.

-¿Por qué no te mueres?, ¿por qué no te mueres?- rugía el pirata ya en el punto de la desesperación sacando y enterrando su espada en diferentes partes del peliblanco sin que este le prestase la menor importancia. Al parecer, la niña sacó un brazo metálico que bien podía ser denominado con un nombre genial y con este atrapó a uno de los que intentaba escapar y en el proceso debido al movimiento hizo caer al otro, fue entonces cuando el chico cayó en cuenta que debían asegurar a los tres borrachos -Oh cierto, disculpa, me distraje con tu cosa chunga- giró su rostro mientras la espada del enemigo le atravesaba por el centro de lado a lado -No es tu día de suerte- y así sin más lo arrojó con tremenda fuerza casi cual proyectil haciendo que impactase contra su compañero que apenas estaba levantándose para quedar ambos en el suelo inconscientes.

Se giró para acercarse a la niña como si fuese un crío y comenzó a revisarla por todos lados -¡¿Por qué no me dijiste que eras así de cool?, ¿oye, si te pegan en el metal te duele?, ¿eres una niña?- en ese momento sujetó su rostro y pegó el suyo hasta dejarlo a centímetros del contrario mirando fijamente sus ojos -¿No eres acaso algún experimento loco del gobierno?, ¡hola señores, soy yo, Eden!- y tras ello se alejó y comenzó a reír entusiasmado por la situación, pocas cosas podían alegrar tanto al ciudadano como encontrarse con una sorpresa que superaba toda expectativa.

Empero, por un segundo cortó su rollo y fue a por los dos piratas dejándoles recargados en una pared, tardarían un momento en despertar, pero toda la información necesaria la podían obtener de aquel que estaba siendo retenido por la niña robot -Sabes, ahora entiendo porque no tienes mucho sentido del humor, eres como una máquina genial que solo atrapa criminales, seguro que serías famosa en un abrir y cerrar de ojos si hicieses eso en público- le mostró una gran sonrisa enfocándose en aquel otro que ya imploraba piedad ante semejantes “monstruos” -Ya, deja de llorar, es lamentable, dinos lo que sabes y seguro vives…espero- rascó su nariz, no estaba seguro si la niña era de las que perdonaban.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 12:28 pm

Eden era algo así como un ser inmortal o invulnerable, los ataques contra él no surtían ningún tipo de efecto, me podría servir fácilmente como un escudo humano – Oh, eres fuerte. – Fue mi reacción al ver como arrojaba a uno de los criminales como si nada a una gran velocidad ¿Lo habré menospreciado? Posiblemente sí, nunca hubiera esperado que su actitud de no tomarse las cosas en serio era porque bueno…no podía morir, él no entendía los dificultades diarias por las que pasaban los seres “mortales”.

Con los dos ebrios inconscientes en el suelo solo quedaba despierto el que yo apresaba contra la pared, era momento de hacer preguntas…si no fuera porque alguien me estuviera agobiando con cosas innecesarios – No soy 'cool'. – Pausé, y respondí la siguiente pregunta fríamente – Lo puedo sentir, pero no duele. – Efectivamente, para hacerme daño de verdad primero era necesario romper la dura “armadura” que cubría mi cuerpo, si alguien lo conseguía sería tan vulnerable como una niña ¿Existiría alguien así de fuerte como para conseguirlo? Tras conocer a alguien inmortal ya todo era posible en esté mundo – Soy Adolescente. – Tenía dieciséis años a pesar de parecer una simple niña de ocho, misterios de la vida.


Con esa última tenía la esperanza de que sus agobiantes preguntas se terminaran, pero siguió insinuando que yo era un experimento…¿Qué le pasa? – No soy del gobierno. – Mis explicaciones eran cortas e iban directo al grano, ni daba ningún tipo de información extra a la necesaria, esa era mi manera de hacer las cosas – Bien, comencemos. – Solté al criminal que tenía, y cuando esté quiso intentar escapar solo le pisé fuertemente la pierna para hacer que cayera, ahora esté se encontraba sin escape tirado en el suelo – Hago más cosas que solo atrapar malos... - ¿Cómo qué?...Ahora mismo no sabía ¡Pero no era un ser tan vacío! ¿O si lo era? Esa pregunta…más tarde buscaría una respuesta.


Primero lo primero – Inmortal, No respondiste mi pregunta de antes. – Me importaba un poco más conocer a mis aliados que a mis enemigos, eso de que los ataques solo le atravesaran me parecía un poco extraño, pero yo era especie de híbrido entre máquina y humano así que no le exigiría nada que no me quisiera contar – Ahora, si – Pisé con más fuerza la pierna de aquel criminal que yacía en el suelo, su gritó se escuchó probablemente por todo el callejón y más - ¿Dónde está su guarida? – Debían tener una sede en específico en cualquier parte de la isla, además ¿Solo serían estos tres o habían más? - ¿A que vinieron? – Otra pregunta básica para intimidar.


Ahora, la definitiva, pisé aún más fuerte su pobre pierna - ¿Dónde está Barbamoco? – Tras decir esa última deje de pisarlo y me separé un poco de él, dejándole cierto marguen de acción…y como se esperaba volvió a intentar huir pero por su pierna herida se tropezó y regresó a donde pertenecía; el suelo – Responde, o te corto el pene – Palabras firmes sin sentimientos, no mostraba misericordia por los demás ¿Entonces si era una máquina en busca de sangre y nada más?.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 2:20 pm

-¿Cuál pregunta?- rascó su cabeza intentando hacer memoria pero lo cierto es que la emoción le había distraído lo suficiente como para no recordarlo, bien pudo haber dejado escapar a los criminales por aquella sorpresa, afortunadamente, la chica -si es que lo era o lo decía ser- había reaccionado mejor atrapando a uno y haciéndole coger a los otros. Ahora, ya en plan de interrogar, ella se encargó de todo mientras Eden encontraba unas cajas amontonadas y tomaba asiento en ellas esperando. Era evidente que todo criminal una vez acorralado intentaba encontrar salida, pero aquello era imposible pues, incluso si lograba burlar a uno de ellos, dudaba que pudiese hacerlo con ambos.

Por si fuera poco, la niña hablaba de una forma bastante intimidatoria, probablemente hasta a Silverman le habría dado miedo si es que pudiese morir. -Te recomiendo que hables- sacó su cajetilla de cigarros pero ya estaba vacía, examinó minuciosamente pero no hubo ni el menor rastro de uno, así que la tiró en una caja que aparentemente fungía para tal propósito escuchando entonces la confesión del pirata -¡La guardia está en el almacén del norte, es un viejo lugar, no muy lejos de aquí, cerca de la tienda de alimento para mascotas, pero…pero…yo no sé dónde está el capitán, nosotros somos nuevos en esto, vinieron a la isla a reclutar algunos hombres y nos enlistamos hace unos días, dijeron que querían establecer aquí una base de operaciones!- aquello fue importante pues aunque resumido, les estaba confesando todo lo que necesitaban, quizás incluso más, aunque quedaban algunos detalles por examinar, como el hecho de cuántos eran o en todo caso si en la isla estaba algún encargado de Barbamoco, que era de presuponerse así era.

-Sabes, creo que dice la verdad, es decir, a nadie le gustaría que lo caparan por una mentira- comentó rumbo a la cazadora colocándose de pie y estirándose mirando al cielo, eventualmente a los costados y una vez más al criminal que estaba básicamente suplicando por su integridad varonil -Ellos deben ser meros peones que utilizan para moverse con soltura por la isla, eso nos da una ventaja, seguro los otros estarán esperándoles- en ese momento el otro sujeto sacó una pistola, ¿por qué todos los criminales escondían sus armas de esa forma tan molesta?, una que otra ocasión era divertido, pero cuando se repetía más de cien veces eso ya era absurdo.

Con una patada en el rostro fue suficiente para dejar inconsciente al criminal -No creo que ninguno despierte en un buen rato, deberíamos atarlos o algo e ir a por los otros- si eran como aquellos sujetos, la victoria estaba básicamente asegurada, aunque no se podían confiar del todo pues parte de la confesión del hombre era ciertamente alarmante, si los piratas de Barbamoco estaban buscando establecer puestos de operaciones, significaba que Capone estaba moviendo la “alianza roja” para buscar obtener poder en las islas y quizás hasta gobernarlas, probablemente por ello tanto el gobierno como la marina últimamente estaban tan activos tras su pista, no era para menos, ya era suficiente problema sin gobernar regiones en los Blues.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 3:37 pm

Y como tenía planeado aquel criminal comenzó a revelar toda la información que necesitábamos, era realmente humillante que alguien fuera capaz de traicionar a sus compañeros solo para sobrevivir un día más, repugnante – Conozco el sitio. – Dije al instante tras escuchar ‘Tienda de alimento para mascotas’ era uno de los sitios más famosos de aquí, además que la había visto de reojo mientras caminaba por las calles. Respecto a los planes de aquellos…estaba algo impresionada, con eso ya podíamos deducir que querían hacerse con el control de la isla, era más serio de lo que pensaba.

- No te confíes, nunca – Así dije respecto a su comentario de “tener ventaja”, en una batalla nunca existe una ventaja, solo situaciones buenas o malas, si nos quedábamos dependiendo de la suerte no conseguiríamos nada…había que actuar ahora o podríamos lamentarlo en un futuro cuando los Blues sean controlados por piratas - ¿Atarlos? Es mejor romperles las piernas. – Quizás sea un trato muy severo pero por el simple hecho de ser piratas se lo merecían…aunque, eran simples peones ¿Debería perdonarlos y solo atarlos? No, si nosotros no les detenemos puede que un futuro la situación empeore – Tsk, Mejor, haz lo que quieras con ellos. Iré a la guarida. – Con eso le di la espalda al muchacho.


- Tú no puedes morir, supongo que me seguirás ¿cierto? – Quería asegurarme de que no estaba sola en esto, de estarlo podría salirme realmente mal el asunto, sin embargo tampoco me disgustaba hacer todo yo sola – Entonces, iré por los techos. – Tras decirlo corrí hacia una pared y comencé a escalarla como si fuera una experta, mis dedos metálicos se incrustaban fácilmente en la pared lo que me permitía subir sin preocupaciones ¿Por qué escogí los techos?  Era más fácil pasar desapercibida por arriba que por abajo, no era normal ver a una máquina andante por la calle después de todo…


Al subir completamente al techo solo corrí en dirección a aquella tienda, y a partir de allí iría hacia el almacén, desde arriba tenia mayor visibilidad de las calles, y cada vez que notaba que algún civil volteaba hacia mi dirección solo tenía que agacharme un poco – Juju, los beneficios de ser pequeña~ – No se vio por mi armadura pero en ese instante estaba sonriendo…y cuando me percaté de mi sonrisa volví a mi rostro serio de costumbre, estaba en una misión, era importante, no podía perder el tiempo.


¿Eden, qué es? Esa pregunta no fue respondida en ninguna de las ocasiones, quizás en un futuro tenga que lidiar con él e interrogarle más detenidamente, no puedo dejar a alguien inmortal haga lo que plazca ahí sin más…pero parece ser buena gente, lo dejaré tranquilo por hoy – Allí. – Tras visualizar el almacén a unas cuantas calle me quedé parada, analizando la situación, desde afuera parecía ser un lugar descuidado…¿Estarán los criminales en ese sitio?.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 4:07 pm

-Ni ti confies ninca- hizo un comentario burlesco y comenzó a reír -Sabes, deberías relajarte, eres una especie de máquina exterminadora, ¿de qué te preocupas?- todavía estaba bastante dudoso si enteramente era una especie de robot o si en cambio, era una persona con partes mecánicas y una personalidad cerduna -por su falta de carisma-. Era difícil establecer si todo aquello era parte de un modo de ser humano, o si en cambio, estaba tratando con un pedazo de metal que solo sabía matar y atacar, o en dado caso, mantenerse seria y cumplir su objetivo, aunque al menos ahora la teoría que pudiese ser un experimento del gobierno disminuía drásticamente, dudaba que pusiesen en riesgo algo como eso, mucho menos que lo hicieran en una niña, ¿no?.

-¡Calma!, no todo es vísceras, tripas o romper huesos- le comentó con cierto hartazgo, aunque mayormente era tranquilo, si algo no le agradaba era abusar de los débiles, aquellos tipejos eran criminales, habían probablemente cometido algunas cosas malas, pero ahora estando allí tirados sería cruel romperles las piernas, su maestro siempre le comentaba “La piedad es la mayor muestra de humildad”, ¿acaso no debería entonces seguir aquellas enseñanzas?.  Asintió entonces cuando ella los dejó a su cargo y se inclinó buscando alguna soga en sus ropas, siempre cargaba con una pues a fin de cuentas era trabajoso lidiar con criminales que no se estaban quietos. Ya ante su pregunta simplemente asintió sin darle respuesta entretenido en hacer un buen nudo para evitar que ellos pudiesen escapar y también les amordazó, los piratas eran ingeniosos y podían engañar a un incauto para ser liberados, algo que no era para nada conveniente en un sitio relativamente pequeño.

-Vale ahora…- estaba por comentarle algo a la niña cuando se dio cuenta que ella estaba ya ausente, al parecer se había adelantado y ahora no quedaban ni sus luces -Carajo- golpeó una piedra y suspiró saliendo de nuevo al jardín central de antes, al parecer no estaban tan lejos de ese sitio, aquellos tipos al estar borrachos habían estado deambulando casi en círculos. Colocando ambas manos en su cadera elevó la vista, no le parecía similar nada, no era malo orientándose, pero siendo la primera vez en aquel sitio y mucho peor, siendo que no prestó atención suficiente en su trayecto, ahora apenas si recordaba por donde regresar al puerto, pero claro, no sabía dónde mierdas estaba aquel almacén.

-Bueno, algo de buena suerte podré tener- se encogió de hombros y decidió tomar una calle andando y preguntando sobre la famosa tienda de alimentos, tardó apenas un par de minutos en llegar hasta la misma y ver no muy lejos un edificio viejo y grande, seguramente aquel era el sitio, pero parecía demasiado público como para ser una guarida, ¿acaso eran tan idiotas los piratas al servicio de aquel hombre?, uhm…a decir verdad no es tampoco que los piratas fuesen hombres de ciencia y cultura, así que siempre cabía la posibilidad de que cometiesen errores como aquel. Sin embargo, a Silverman no se le ocurrió mejor opción que presentarse frente a la enorme puerta, dar tres toques a la misma y casi al instante tras apenas abrirla un par de manos le sujetaron y lo ingresaron a dicho almacén, siempre lo mismo.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 6:38 pm

Me quedé unos cuantos minutos mirando aquel almacén y todas las posibilidades que existían para poder entrar en el sitio sin mucho peligro ¿Eden? Debería estar siguiéndome por el suelo ahora mismo…o eso creía, al ver hacia abajo no había ni rastro de él, bueno, hacer las cosas solas era mi punto fuerte – El trabajo en equipo no me va…- Aunque, era un poco solitario. Cuando estuve a punto de trazar un plan en mi cabeza observé a alguien parado frente a la enorme puerta del almacén ¿Uno de esos piratas?...

Era Eden ¿Me había traicionado? ¿Era uno de ellos en realidad? Muchas preguntas en mi cabeza sin ninguna respuesta, lo mejor sería ir directamente a acabar con todos y ya vería que hacía con los sobrevivientes de mi masacre…en el fondo de mi ser quería confiar en Eden pero si resultaba ser alguien malo no me quedaría otro opción que -…Exterminarlo. – Con esa palabra en mente proseguí saltando de techo en techo hasta llegar al del almacén, mis sensores captaban sonidos en el interior, conversaciones, personas caminando, esté debería 
ser el sitio a donde tenía que acceder, la guarida principal de estos piratas.

Caminé un rato por el techo de aquel sitio dando tiempo que se tranquilizara la situación, aún no me acostumbrara con totalidad a mis sensores auditivos por lo que no pude descubrir cuántos de ellos eran en realidad, pero debido a los pasos, voces y sonidos que provenían desde adentro del almacén podíamos pensar que como mínimo deberían haber veinte, probablemente la mayoría de esos solo sean simples novatos que acababan de reclutar, caerían fácil…el problema sería el mandamás que esté comandándolos ¿Podría contra él? Me gustaba pensar que sí.

Cuando me percaté ya llevaba cinco minutos sumergida en mis pensamientos sin hacer nada ¿Eden estaría bien?...espera ¿Por qué me preocupo por él? – Tsk, voy. – Pudo parecer que no estaba haciendo nada en el techo…pero no era así, había examinado cual era el mejor sitio para romper de una patada, y eso hice. Pateé fuertemente el techo para hacer que una pequeña parte de esté se desplomará hacia abajo; creando un pequeño agujero imperfecto por el cual entrar.


Salté justamente después de haber creado el agujero, al aterrizar una ligera nube de polvo se levantó debido a la suciedad de aquel sitio – Todos aquí sufrirán. – Fue lo único que dije para posteriormente embestir con todas mis fuerzas a la persona que tenía delante sin previo aviso, lo mejor sería ir acabándolos uno a uno para tener más posibilidades de victoria.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 9:49 pm

Golpe, patada, cuchillada, patada baja -¡Oye eso es trampa!- los ataques le llovían a Eden mientras no dejaba de ser sujetado por unas manos y por otras, aunque al igual que antes, aquellos que le intentaban agredir solo murmuraban que aparentemente no tenían efecto en su persona, algo que les cabreaba sobremanera instándolos a ser más violentos e intentar cosas más extremas, alguno incluso le colocó una escopeta en la cabeza y disparó asombrándose al ver que no funcionaba. Debido a lo anterior, le colocaron en una silla metálica aparentemente dispuesta para evitar la fuga de un prisionero y amarraron sus extremidades con cadenas, todo esto sin la negativa de Silverman que no estaba preocupado por el asunto, de hecho, estaba haciendo chistes sobre la situación, mismos que los piratas reprochaban y hasta intentaban acallarle recibiendo una que otra mordida, incluso a uno pudo arrancarle un dedo haciendo que ya nadie lo intentase pues igualmente sus represalias eran inútiles.

Finalmente, tras un par de minutos, una mujer aparentemente madura y de mala cara apareció, ante ella todos abrieron camino así que se podía decir era la encargada de aquella operación -Oh, yo te conozco- comentó el samurái analizando bien su rostro e identificando en ella a una pirata recién nacida hace unos meses, su recompensa aunque relativamente baja, era totalmente obtenida por crímenes violentos, sobre todo, por varios asesinatos contra reclutas de la marine o miembros de aquella institución, le decían “Sally la anguila”. Al igual que los otros intentó matarle, pero al ver que no funcionaba se dispuso a interrogarlo, aunque Eden no hizo caso a ninguna de las preguntas, solo estaba mirando al techo y a los costados esperando que su compañera apareciese, ¿o acaso estaba teniendo problemas?, ¿pero qué problemas podía tener una chica robot?, quizás le faltaba aceite.

-¿Me estás escuchando idiota?- la mujer le sujetó por el cuello y en ese momento el peliblanco le observó fijamente -¿Ah?- eso detonó su furia, haciendo que ella ordenase traer varios barriles de pólvora, mismos que colocó alrededor del ciudadano y les prendió fuego, la mecha era larga, suficiente para que todos abandonasen el almacén, empero, justo entonces una figura femenina y un sonido se produjo en el sitio -Vaya, ya era hora, comenzaba a preguntarme dónde estabas, aunque bueno, aquí no ha pasado nada grave- le saludó haciendo un movimiento simple de la mano pues estaba atrapado.

Los piratas al ver como la chica atacaba a uno de los suyos comenzaron a lanzarse contra ella, aunque uno de ellos que estaba cerca del peliblanco fue sujetado por la mano del mismo y con un simple cabezazo lo dejó fuera de combate -Lo siento, pero creo que esto te va a volar la cabeza…¡ja!, ¿entiendes?, oh cierto estas inconsciente, joder- negó suavemente haciendo fuerza en uno de sus brazos logrando romper la cadena y prosiguiendo con la siguiente, sin embargo, justo cuando estaba por liberarse completamente, un hombre fornido le arrojó una enorme caja haciendo que la misma le aplastase contra la silla -Siempre lo mismo…¡Alys, tienes que salir de aquí, esto se va a poner candente!- le sugirió a la otra, no sabía si ella podría resistir una explosión, pero era mejor suponer que no.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 10:53 pm

Al aterrizar no me tenían preparada la mejor bienvenida,  varias personas lanzándose contra mí y cada una de ellas recibió el golpe que se merecía, ni más ni menos - ¿Nada grave dices? – Eden se encontraba atado a una silla y a su alrededor habían barriles de pólvora con la mecha encendida que explotarían en cualquier momento…para él ¿eso no era grave? Bueno, sabía que Eden no moriría pero posiblemente las demás personas de este sitio si, no podíamos dejar morir a estos criminales así como así…aún no hemos conseguido la ubicación de Barbamoco.

- Si se pone candente, yo lo enfriaré – Con esas palabras salí corriendo a toda velocidad hacia los barriles de pólvora ¿Yo sería capaz de resistir tal explosión? Sí, perfectamente saldría viva de la situación…muy muy muy muy mal herida pero esa explosión no sería capaz de matarme – Esté, y esté…oh, esté también. – Cutting, mi brazo derecho creado de tal manera que puede desgarrar la piel al contacto, lo usé para ir cortando las mechas antes de que el fuego fuera capaz de causar la explosión, admito que estaba sudando en ese momento.


Lo logré hacer, justo a tiempo – Ahora, seré amable con ustedes. – Me giré hacia los piratas que al darse cuenta que nada iba a explotar se decidieron quedar – Solo le romperé un hueso a cada uno. – Di unos pasos hacia adelante tranquilamente, con completa confianza en mis palabras – Pero, me detendré si me revelan la ubicación de Barbamoco. – Con decir eso hubo completo silencio, algunos solo apuntaban sus armas contra mí, y otros no me creían capaz de poder contra todos a la vez, puros ineptos.


Mi visión quedo centrada en la única mujer de aquel lugar, estaba siendo cubierta por otros dos criminales ¿La líder de este pequeño grupo? Su cara me era familiar pero no era tiempo de  pensar en eso – Cúbreme ¿sí? - Le dije a Eden y en seguida me dirigí hacia aquella mujer, en el trayecto varios disparos iban hacia mi dirección y cada uno de estos rebotaban contra mi armadura ¿Aún son incapaces de asimilarlo? No pueden ganar, no hoy. Al estar lo suficientemente cerca de aquella mujer sus dos “guardaespaldas” se me lanzaron encima al mismo tiempo, que aburridos.


A uno de ellos le aparté con un simple golpe con mi brazo derecho, con el otro hice lo mismo pero esta vez usando el izquierdo, fue lo suficientemente fuerte como para dejarlos tirados en el suelo intentando asimilar lo que les acababa de pasar – Tu turno. – A su líder femina le di un golpe directo con mi brazo izquierdo Painful, ese estaba doblemente recubierto de metal para causar mucho más dolor….sí, esa mujer fue testigo de un golpe de tal potencia.


- ¿Sally? ¿No? – Finalmente recordé su nombre y me alejé un poco de la chica, está había caído de rodillas al suelo tras ese fuerte golpe que le saco el aire prácticamente, por lo menos aún seguía consciente – Bien, habla. – Ahora, era el turno de Floppy, en ese instante el largo y grande brazo metálico que rodeaba mi cuello como si fuera una bufanda se extendió mostrando su longitud – O alguno de ustedes también puede hablar, no me quejo. – Dejé mis brazos principales paralelos a mi cuerpo y utilicé a Floppy para atrapar la cabeza de Sally, una escena brutal, luego solo la alcé medio metro sobre el suelo.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2016 11:53 pm

-Siempre…pasa…lo…mismo- con algo de esfuerzo debido a la postura incómoda levantó aquella caja y eventualmente la arrojó a un costado golpeando a tres piratas haciéndoles caer fuera de combate, uno de ellos intentó escapar, pero Eden fue más rápido cortándole el paso -Hola…- y de un solo golpe con el pomo de la katana en la frente lo hizo caer. Recibió algunos disparos directos sin efecto igual que antes y despachó al menos a cinco de los hombres mientras otros tres soltaron sus armas y se hincaron rindiéndose de forma pacífica, acto que aprobó el peliblanco golpeándoles en el cuello para dejarlos inconscientes y llegando entonces hasta la posición de la chica, al parecer ya solo quedaban los dos guardias de Sally así como la misma -Sabes, me agrada tu método, es bastante…directo- le dio una patada suave a uno de los piratas haciéndole caer rendido mientras al otro simplemente le levantó del suelo y lo arrojó a un lado de la niña.

Echó un último vistazo a su alrededor, aparentemente ya no quedaban hostiles a su alrededor, todo estaba bien por el momento y solo quedaba conocer la ubicación de ese tal Barbamoco. Empero, en lugar de recibir una respuesta o siquiera una excusa, Sally comenzó a reír como si estuviese poseída, el rostro del chico no cambió en absoluto demostrando indiferencia ante la situación e incluso observando su ropa para ver que nada estuviese manchado -pues el poder de su akuma al parecer había alterado también sus ropajes de modo que no se preocupaba por ello- encontrando para su desgracia una enorme mancha de tierra en parte de su atuendo -Joder, eso será difícil de quitar, puta, siempre me pasa esto- se quejaba por lo bajo aunque seguramente la niña le podría escuchar debido a la corta distancia.

-¡Jerjerjer…tontos, ¿piensan que han ganado?, son unos ineptos, van a morir ambos, el gran Capone los hará trizas apenas sepa de esto, aunque, ¿por qué molestarlo?, yo misma puedo acabar esto de una maldita vez, siempre estoy preparada!- y con ello la mujer sacó una barra larga que era ni más ni menos que una bomba aparentemente modificada para ser mucho más potente -¡Nos vamos todos al carajo!- justo cuando estaba a punto de activarla el mismo Silverman se colocó a su lado con un ágil movimiento y tomó aquella barra observándola detenidamente -Vaya, que interesante objeto- y tras decir aquello la cubrió con ambas manos para escucharse meramente la detonación de aquel artefacto con un eco sordo apagado solo por las manos del peliblanco.

Tras un par de segundos una nube de humo emergía de ambos brazos del ciudadano, este ladeó su cabeza y entonces comenzó a reír dándose la vuelta para mostrarle a la niña -¡Hey, mira, un truco de magia!- y con ello demostró que sus manos estaban totalmente intactas, algo que hizo a Sally abrir la boca hasta el extremo -¡Que cojones, eso debió matarte, debió matarnos a todos!- ante ello Eden se encogió de hombros -Bueno, a veces las cosas no salen bien, ahora, si fueras tan amable de decirnos lo de barbaroco o lo que sea, te lo agradecería- Sally bajó la cabeza y tragó saliva, confesando entonces que ella desconocía la ubicación de su jefe, que, en realidad, ella al igual que otros, había sido “contratada” por el capitán en una isla y enviada allí para reclutar más gente y formar la guarida, de tal modo, que no era alguien tan relevante como para saber su ubicación, pero al menos podría darles algunas pistas de su último paradero.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

Mensaje por Invitado el Dom Ene 01, 2017 2:29 pm

En vez de recibir una respuesta solo hubo…risas ¿Por qué la gente es tan terca? En el momento que me vieron caer desde el techo ya deberían saber que no había oportunidad de ganar, bueno eso…y que Eden es inmortal – Ah…- No le di mucha importancia a sus risas, solo me quedé viendo hacia los lados el resto de hombres que yacían todos derrotados e inconscientes, y eso que no usé todo mi potencial bélico en esta batalla, afortunadamente aquí no se encontraba ningún oponente digno de hacerme temblar del miedo.

Sally sacó una bomba, se había preparado a hacernos explotar a todos en éste sitio - . . . - Estuve a punto de interferir pero Eden se me adelanto y contuvo la explosión solo con sus manos, tener está clase de apoyo no es tan malo de vez en cuando – Entonces, tampoco sabes. – Tras escuchar todas las palabras de Sally solo la lancé contra la pared con la fuerza suficiente para dejarla inconsciente con el choqué, no había conseguido información realmente útil de aquí…solo un último y posible paradero, sí, evidentemente iría hacia allí para comenzar con mi rastreo.


Miré a Eden para ponernos un poco a la corriente y verificar todo – Estos deberían ser todos los compañeros de Barbamoco…con esté intento de “Base de Operaciones” debieron tener pensando hacerse el control de la isla y luego extenderse….idiotas – Ahora me giré y abrí la puerta del almacén dejando mostrar un lindo atardecer, habíamos pasado mucho tiempo en nuestra pequeña aventura – Iré a por los criminales que dejaste antes, tu llama a la Marina para que vengan a recoger la basura. – Le ordene y fui hacia el callejón de antes.


Ya iba solo corriendo por las calles, no me importaba que me vieran o no en éste momento “La misión ha finalizado” esas palabras estaban en mi cabeza constantemente ¿Y si era así porque no me destranformaba?...Si lo hacía perdería mi armadura y estaría literalmente desnuda, era mejor hacerlo cuando estuviera en mi barco o en un lugar privado – Ahora, Barbamoco. – Ese pirata ya no podra causar destrozos en las islas desprotegidas…no mientras yo exista, le detendré de una vez por todas cuando logré dar con su ubicación.


No me tomo mucho tiempo llegar a ese callejón en específico, era fácil recordar una ubicación – Un, dos , tres – Si, seguían completos y atados. Con ayuda de mis dos brazos y el tercero que salía de mi cuello tuve la suficiente fuerza como para levantar a estos tres con el fin de llevarlos hacia aquel almacén abandonado con el resto de sus compañeros - . . . - Completo silencio, por la calle unas personas me veían asustadas y otras solo me dejaban pasar ¿no era normal ver a una máquina cargando criminales? Supongo que no. Al llegar a estar cerca del almacén solo lancé a los criminales uno por uno hasta el interior.


Off: Perdón por la pequeña tardanza~ ¡Feliz Año Nuevo!.
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Re: Tras la pista de Barbamoco [Alysa Rowling].

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