Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

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My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 19, 2017 10:24 am

Cuando dan las campanas de las 9, Johan ya se encuentra en el café donde había quedado con Kotori para instruirla en el delicado arte de ser una dama. Como caballero que era, conocía a grosso modo los deberes y algunos detalles de tales modales, pero había estado leyendo al respecto en los últimos días hasta sentirse listo para enseñarle alguna que otra cosa a su nueva vicealmirante. Sin embargo, tal parece que la primera lección consistirá en enseñarle puntualidad dado que ya sería imposible llegar a tiempo si no ha salido de su lugar de descanso actual. Con calma, pide un café mientras lee por encima las noticias del día en el periódico local. Como ciudad de paso para todos aquellos que querían acceder a la Red Line era una urbe muy activa, llena de crímenes que se cometían a todas horas pese a la gran presencia que tenían el gobierno y la marina. Era, en cierto modo, algo inevitable tomando en consideración la cantidad de gente que debía transitar por ella así como las intenciones de estos. No era normal que vinieran personas por cuestiones turísticas, más bien si la visitaban era con la intención de cumplir un gran sueño que implicaba estar preparado para toda clase de aventuras.

Johan ha reservado un espacio en el café, una sala habitualmente ofrecida a los V.I.P. del gobierno que llegaran esperando trato preferente y un lugar exclusivo para ellos. Gracias a su invitada y, bueno, el poder del dinero, habían accedido a ceder el espacio algunas mañanas ya que, en general, su clientela era mayor en las tardes. Es un lugar tranquilo, con ventanas que ven por encima de los edificios, sobre las calles, hasta llegar al mar de fondo. Las cortinas están corridas ahora permitiendo que el sol entre en todo su esplendor, pero son de encaje. El piso es madera de alta calidad bien encerada, las mesas tienen gariboleos y otras decoraciones igualmente delicadas y elegantes. Por todo esto había escogido el lugar, hablaba de una elegancia humilde, algo que esperaba lograr inculcar en Kotori.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 25, 2017 1:00 pm

La ciborg llegaba con un retraso de media hora, y claramente por haberse despertado tarde y con una gran resaca, lo único que podía hacer era comer todo lo que se le ponía por delante. ¿Vicealmirante? Poco podía recordar de los días anteriores, que, por el festejo de su triunfo, se las pasó bebiendo cerca de tres días sin parar. El vino y el ron se encontraba hasta en el desayuno, pero hoy era lunes y aquello era una nueva semana. Todos estaban ya en sus puestos, y obviamente ella no iba a quedarse en la cama vagueando, aunque ciertamente le hubiese gustado. Sus ojos azules se entrecerraban al contacto con el sol fuerte, y su andar era poco elegante. Por aquel entonces, la mujer parecía una ciborg en el exterior también. Lo que parecía una armadura era, ni más ni menos, que prótesis metálicas, brillantes y de acero, que sustituía sus brazos y piernas. Se había enterado ya de que iba a haber un gran cambio en su físico, y que obviamente el pelo extremadamente largo no pintaba bien. Necesitaban algo mucho más práctico, y hasta sensual. Algo que ella obviamente no lo era. Sus partes metálicas iban a ser cubiertas de una piel falsa, algo que, si bien no le devolvería el tacto, la iba a hacer parecer más humana.

Sin prisas, y con un reloj más que atrasado, los pasos tranquilos de la nueva vicealmirante se paraban delante de una puerta, a la que abrió para mirar en el interior sin cuidado. Con el pelo revuelto, y al ver a su amigo, entra arrastrando sus prótesis, dejando dos rajas de tacón a medida que iba avanzando. -
Ohayo~ - escupió en el suelo algo que tendría acumulado en la nariz, carraspeando la garganta, para después, sin haberse quedado satisfecha, tomó una cortina de encaje para soplarse el rastro de mocos. Miró de forma melancólica por la ventana. ¿Qué estará haciendo Jagger en ese momento? Negó con la cabeza para encarar al ciborg. - Me han informado de la misión. Será algo de infiltración y posiblemente tendré que seducir a un hombre. Me han propuesto un cambio de "look" como ellos dicen. - se sentó sobre la mesa, abriendo las piernas y colocando sus manos entre ellas, para mirar curiosa al castaño. - Dicen que recubrirán todo de piel artificial y tendré que vestir como una mujer normal. ¿Tienes algo para esto? También tendré que saber algo más sobre el mundo, la verdad es que me han dicho que estaré instruida en las frutas y en el templo aprendí geografía general pero... debería saber algo más sobre la política y los acontecimientos actuales, digo yo.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 26, 2017 5:41 am

La mujer llegaba tarde, algo que ya estaba acostumbrado con ella, pese al poco tiempo que habían compartido juntos. Su entrada fue casi tan patética como el encuentro que tuvieron cuando estaba borracha en aquella mesa hacía ya más de medio año. Por suerte, esta vez, estaba sobria.

- Señorita Kotori, buenos días. Si no ha desayunado o simplemente quiere comer o tomar un refrigerio de algún tipo no alcohólico, es el momento. Le pediré también, si es usted tan gentil de permitirlo, que me deje actuar con libertad durante estas sesiones dado que necesitaré poder explayarme sin limitaciones de ningún tipo. Cuando haya terminado de comer o beber lo que guste ordenar, si es que se da el caso, comenzaremos con el entrenamiento. Sí, quiero que le llamemos entrenamiento. No es solo una cuestión de aprender algunos modales o cultura general, es una cuestión de acostumbrar al cuerpo a que todo esto llegue de manera natural.

Tras esto, el joven la contemplaría con una mirada penetrante en un silencio absoluto esperando la respuesta. El tic tac de sus engranajes resonando en la habitación solitaria marcando el ritmo del tiempo el cuál parecía pasar lento y pesadamente. No solo estaba dándole un momento para pensar en lo que se había expuesto, también se dedicaba a analizar su ropa, la forma en que la vestía, el cabello, postura, rasgos faciales, etc. Si le tocaba a él ayudarle con aquella transformación más valía hacerlo a profundidad.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 26, 2017 6:33 am

La mujer llevaba un pantalón muy corto, vaquero blanco, cerrado con cremallera pero con el botón abierto. Sus pechos apretados en vendas dejaban ver un adbómen marcado, al igual que sus muslos, bastante más grandes que el resto del cuerpo, recordaban un tanto a aquellas personas que hacían culturismo, aunque sin llegar a aquellos extremos. Su torso estaba cubierto por la túnica corta y sin mangas, sujeta con un simple cordón, de color rojo intenso, que ya llevaba desde hacía muchos meses y cuya tela había experimentado más de una batalla. Pero su expresión no había cambiado. Seguía siendo la misma niña cuyos ojos eran capaz de ver más allá de apariencias, justo en la puerta del alma, allá donde la esencia era más importante que la facción o el poder. Sus ojos azules miraban con curiosidad a lo que tenía que decir el ciborg. Nunca había pasado tanto tiempo con alguien de su especie, por así decirlo, así que el hecho le resultaba, cuanto menos, curioso. Aún así, eran dos personas tan diferentes como los que pueden darse por la vida, pero por alguna extraña razón, se tenían mutuo respeto.

Habían pasado algunos días desde que el escuadrón dorado empezó a formarse, y, técnicamente, el señor tiempo era sus subordinado aunque eso no se estaba notando, quizás por el hecho de que él era mucho mayor que la rubia. Señor tiempo era un hombre en sus medianos treinta, de porte elegante sin importar el tipo de ropa que llevase. Se notaba que era un hombre educado, quizás no tan encarado a la batalla, pero siempre con algo inteligente que decir y una opinión general sobre todo. Sabía que iba a ser decisivo en su vida, así como lo fue su maestro en algún momento, ya que la intentaría moldear a su semejanza, aunque fuera involuntario es lo que todos los maestros hacían.
- Ya he comida de hecho. Así que te doy permiso de hacer lo que quieras. De hecho creo que hay poco tiempo, así que necesitas un método eficaz. La semana que viene entro en la sala para el cambio, así que habrán más cosas sobre las que discutir entonces. Por ahora haz lo que debas hacer, suelo ser una buena aprendiz, aunque según que cosas. - se levantó de un salto, poníendose tiesa y apretando los puños, sin saber que aquello para ella será más dificil aún que un combate.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 26, 2017 7:22 am

La conversación había sido suficiente para trabar un contrato oral, uno que le facilitaba a Johan llevar a cabo el proceso que él consideraba necesario para convertir a esa mujer, un diamante en bruto, en una joya perfecta y finamente tallada. Y, lo mejor de todo era que la joven vicealmirante tenía prisa, razón de más para usar todos los métodos posibles para que aprendiera.

Desconocía mucho sobre la joven, pero lo que había conseguido sonsacar de otros reclutas y algún que otro alto cargo era que venía de un templo de monjes al que había ocurrido una gran desgracia. También sabía que poseía grandes talentos en lo que se refería a la lucha mano a mano, sobre todo para enfrentarse a usuarios de frutas del diablo. Así pues, dedujo que los métodos agresivos probablemente tendrían mejor resultado con ella, sobre todo tomando en cuenta sus costumbres más bien agresivas y algo caóticas. "¿Una semana? Serán unos días ciertamente divertidos."

Al ver que se levantaba no pudo menos que hacer una mueca que parecía una media sonrisa. Apretando el bastón con fuerza golpeó la mesa resultando en un estruendo llamativo pero sin daño alguno para nadie ni nada.

- Se cree equivocadamente que una postura erguida supone problemas de concentración y fuerza de voluntad. Yo le demostraré que es más doloroso de lo que eso parece.- dicho esto, tomó unos libros y se los colocó sobre la cabeza- Por cada libro que caiga, un azote en sus posaderas. Ahora camine.

Mientras esto pasase, él comenzó a soltar un discurso sin perder de vista los cinco libros que posaban con precario equilibrio sobre la cabeza de la rubia.

- Toda dama se caracteriza por modales finos. Pero no me malinterprete, las florecillas sin carácter no son damas, son mosquitas muertas. Eso no la exime de un caminar elegante ni de un buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Si al iniciar el paseo veía que algún libro caía, le azotaba en las nalgas con el bastón. Si bien los primeros serían suaves pero firmes, conforme más libros cayesen más fuerte sería el golpe, sobre todo si caían varios de golpe.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 30, 2017 8:29 am

Se puso de pie de un salto, pero su corazón dio un vuelco al encontrarse con el sonido estridente del bastón tocando la mesa sobre la que estaba sentada, atrayendo su atención y haciendo que su cuerpo diera un respingo. ¡El hombre iba enserio y eso que aún no había hecho nada! Una semana iba a ser mucho tiempo si el ritmo era como el que se iba a venir. Su cuerpo se relajó mientras dejaba una pequeña risita escucharse, como una niña que se había salvado de un castigo. Se puso seria nuevamente, cruzando los brazos para escuchar lo que estaba diciendo, aunque antes de que pudiese hacer nada, unos libros ya estaban colocados sobre su cabeza. Tendría que caminar recta, para que estos no se caigan. No sabían que eran posaderas, pero fuese lo que fuera, los bastonazos parecían tener un gran impacto, por lo cual no se lo quería arriesgar. No es que fuese una acróbata, pero siempre pensó que su equilibrio era bastante bueno. Sacó la lengua un tanto, entre sus labios, mordiéndosela como una niña, algo muy típico que volvía a repetirlo cada vez que estaba concentrándose en algo.

Un sólo paso, y los libros empezaron a moverse sobre su cabeza tanto, que parecía difícil volver a estabilizarlos de nuevo. La rubia se dio cuenta que, para aquello, necesitaba algo más que voluntad. Necesitaba un plan. Mientras que el hombre estaba explicando los principios base de toda mujer, la muchacha, de apenas veinte años, estaba ideando su super plan, que pronto resultaría un fracaso. Haciendo uso de su habilidad física, la mujer empezó a caminar nuevamente, esta vez muy rápido, dando varios pasos pensando que los libros estarían ahí al acabar la acción. Si bien su cuerpo sí se movió a una velocidad increíble, los libros fueron cayendo uno por uno, dejando como una línea detrás de la vicealmirante. Con la cara horrorizada, dio un paso hacía atrás, abriéndose de piernas y bajando su cuerpo mientras apuntaba con el dedo índice.
-¡Woh! - exclamó visiblemente sorprendida. - ¡F-F-Fue el viento! Mira la manera en la que se cayeron.- decía, aún sin explicarse como su plan falló, abriendo la boca demasiado para solo aquellas palabras.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 30, 2017 9:47 am

Contempla horrorizado el movimiento brusco de la joven propinándole inmediatamente un bastonazo en las nalgas que resuena en el aula improvisada.

- Señorita, si bien la velocidad es esencial en nuestro trabajo, una dama sabe darse su tiempo, puede caminar con gran calma, igual que se saborea un delicioso plato que uno no quiere terminar. Una verdadera dama conoce los ritmos de la sociedad y sabe moverse por ellos sin problemas. Repítalo, esta vez con lentitud. Si se le dificulta, imagínese que están tirando de su cabeza hacia arriba y enderece su postura en consecuencia. Después, camine con balance y tranquilidad. Nada de acelerones. Ya después aprenderemos a mantener el equilibrio aún en esos casos. Por ahora, fineza y compostura.- marca estas palabras con golpes de bastón en la mesa.

Ayuda a la rubia a colocarse nuevamente los libros sobre la cabeza, una vez esté lista, la observa con el bastón sostenido en vertical por dos dedos a cierta altura del suelo.

- Ahora, recuérdeme, en lo que comienza a caminar, ¿qué le estaba contando antes de que tuviéramos que interrumpir el discurso?

La mirada vacía, expectante, esperando simplemente que dé la respuesta, listo para proceder a la penalización o a la premiación dependiendo de esta. No le gustaba ser duro pero sabía que era una mujer de acciones más que de palabras, que aprendía más por el cuerpo que por la cabeza, así que debía llegar a ella de esta forma, a no ser que ella presentase otras opciones.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Vie Mar 31, 2017 2:00 am

- Yey! - exclamó, intentado taparse las nalgas y frotar el sitio que había dañado. Podía notar una suave linea rojiza que había quedado marcada, producto de un bastonazo en la piel desnuda, algo que indiferentemente de quien eres, iba a doler igual. La sensación permanecía un tanto mientras, sin tener tiempo de hacer nada, sintió como los libros estaban siendo colocados, de nuevo, sobre su cabeza. Espalda recta y cuerpo tenso, la mujer ya estaba empezando a sudar. Al parecer ser vicealmirante no era tan fácil como había pensado. Aquello estaba siendo demasiado complicado, a su entender. Tener que pasar por todo eso era tedioso, y tener que cambiarse a si misma era lo más difícil que había hecho hasta ahora. En el templo, pasó lo mismo, aunque los métodos eran claramente diferentes. Habían muchas cosas que no entendía. - ¿ Porqué tenemos que hacer esto? ¿ Para que tengo que caminar recta? - preguntando, interrumpiendo el discurso del castaño, obviamente prestaba de poca a nula atención a las palabras, tan solo sacó la lengua e intentó dar el primer paso nuevamente.

Los libros se balancearon, pero no tardó en guardar la compostura y seguir con el siguente paso.
- Buenos días, buenas tardes, buenas noches. - completaba al ciborg, recordándole lo poco que ella misma recordaba de las palabras anteriores. Un paso más la hizo agarrar confianza, así que se olvidó prácticamente de todo y dio un paso, fuera de la concentración, que lo estropeó todo. Los libros habían caído, y obviamente había otro bastonazo que se llevó en el trasero, justo cuando estaba recogiendo los libros con prisas, pensando que él no se daría cuenta. Pero la tercera iba a la vencida. Aunque no de forma perfecta, y aún a falta de mucho entrenamiento, la rubia consiguió caminar de forma recta, alrededor de diez pasos sin que los libros se caigan. Pensando que ya habían acabado, salta de la alegría en un gesto victorioso . - ¡Wow! ¿Viste eso? ¡Lo he conseguido! ¡Ya soy toda una señorita de sociedad! - decía la rubia entusiasmada, pensando que las clases habían acabado ahí, y que por fin podían pasar a algo más serio.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 01, 2017 2:07 pm

- ¡Excelente señorita Kotori! Prosiga, va por buen camino.

En ese momento se dio cuenta que el método estaba siendo eficaz. Respondía bien al tratamiento físico y su cuerpo tenía una excelente memoria, esto iba a ayudarle. Continuó el sermón, esta vez le pedía que recordara las formas de trato conforme al rango de uno y los que la rodearan. Sin embargo, según iba dando la perorata, él mismo alcanzó a escucharse algo hipócrita y se detuvo en seco a media explicación.

- ¿Sabe qué? Olvide eso. Hable de usted solo cuando quiera caer en gracia con algún superior, si no lo necesita, muestre respeto solo a aquellos que se lo ganen... Sí, creo que eso sería más "usted". De todos modos, recuerde que es imprescindible que lo domine si quiere parecer una florecilla indefensa y educada. Aunque ambos sabemos que no está indefensa.

Dicho esto, le guiña un ojo mientras cambia el tema hacia cuestiones de política. El día terminará con el caminar rectificado.

-Mañana nos veremos aquí. Le aconsejo que venga sin desayunar y que, en mi presencia al menos, procure caminar erguida, de lo contrario, volveremos al bastón.

Mientras dice todo esto, comienza a planear lo que hará en la tarde. Dado que ha pedido unas cortas vacaciones, se dedicará a seguir a la vicealmirante y propinará con balas de goma a la joven rubia cada que vea que su actitud empeora de alguna manera. Bien sea su modo de andar, su forma de hablar o cualquier cosa similar. Tras planear esto, empieza a cuestionarse qué ocurrirá si la apabulla tanto con el entrenamiento. En su mente se arremolinan destinos dolorosos en que se verá forzado, probablemente, a reparar sus extremidades... O entrepierna. Ya más calmado, la despide con la idea sencilla de simplemente volver a casa y dejarla vivir un poco.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

Mensaje por Invitado el Jue Abr 06, 2017 9:17 pm

Las palabras del hombre la estaban molestando de a poquito, ¿cómo iba a ser amable con todo el mundo? ¿Era eso acaso humanamente posible? igual simplemente se estaba concentrando en sus pasos, que le estaban costando un montón no desequilibrarse, y caminar recta era mil veces más difícil y doloroso que caminar de forma normal. ¿Tenía que hacerlo así? Seguramente tendría más presencia y respeto, pero era bastante incómodo. Al final, notó como el marine estaba cambiando un tanto sus palabras, algo que sonaba mas a ella. Realmente al salir del templo era bastante menos mal hablada, pero al estar en contacto con todo tipo de criminales había aprendido que ser amable no llevaba a nada más que la gente se ría de uno, por lo tanto dio pie libre a esa bocaza hasta el punto de ser casi imposible ser amable al menos que se esfuerce mucho. De todas formas, aquello parecía casi estar acabando. La tercera de hecho sí que funcionó y su profesor dio por acabadas las clases por el día de hoy.

-Sin desayunar... - suspiró mirando hacía otro lado, cruzándose de brazos visiblemente molesta. Obviamente, con la comida siendo su mejor aliado, le era un tanto difícil aquella petición. - ¿Porqué? Si yo puedo comer cuando sea, hay algún examen médico o algo así? ¡Estaré muy hambrienta! - se quejó mirando hacía otro lado , y es que de todas formas poco contaba lo que le decía el ciborg, si ella guardaba comida en sus ropas y hasta debajo de la cama. ¿Cómo iba a saber si comió o no? Sonrió un tanto mientras ideaba su plan. De todas formas, ahí ya se separaron. - ¡Nos vemos mañana, señor tiempo! - salió del aula como si fuese una niña que se escapaba de las clases después de la campana, y es que quería ver lo que había en aquella base marina. Habían muchas cosas que no había visto hasta entonces, así que el día sería ajetreado. Había notado como alguien le estaba haciendo una broma mala, a lo largo del día sintió disparos con balas de goma que si bien no dejaban rastro , pellizcaban tanto que daban pie a las reacciones de lo más extrañas. Así que decidió cazar el culpable, y no fue tan difícil teniendo en cuenta lo buena que era en el rastreo de pistas. Detrás del moreno, mientras que este estaba espiando en la esquina de un edificio, sin notar su presencia, dio una patada fuerte en su trasero, que seguramente lo proyectaría metros más allá al pillarlo desprevenido. - ¡Así que eras tú! - levantó el dedo índice, inculpándole y creando una escena en medio de la base militar.
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Re: My fair lady all over again... Again (parte dos, prólogo) (Señor Tic Tac, Kotori Miura)

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