Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

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Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Mar Mar 07, 2017 6:19 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Había pasado ya casi tres semanas desde la aventura en St. Poplar, tras ello la relación entre Eden y Kotori parecía haberse fragmentado de manera definitiva, ella ya no se acercaba tanto como antes e incluso ya no existían esos pequeños detalles como las invitaciones para cenar, en parte eso le trajo paz al ronin, aunque por otro lado ahora sentía un extraño vacío, ¿acaso le agradaba todo lo que la rubia hacía antes?, seguramente, empero, trataba de convencerse que todo eso era solamente una ilusión, un fragmento del pasado que no necesitaba sacar a flote. Desde una perspectiva más objetiva, lo único que sucedía entre ellos es que Miura le recordaba a Natsumi, eso era todo, ella era un reflejo de un fantasma, no es como que fuese realmente especial para el Ouka, incluso con sus detalles como aquellas expresiones raras o su aparente preocupación, ella solo estaba siendo el reflejo de algo que Eden no necesitaba recordar en su vida, un error que cometió y que no necesitaba volver a repetir, al final de cuentas la mujer había demostrado que solo estaba interesada en su trabajo, ¿no?, ella era también como un perro, siguiendo órdenes cuando bien podía facilitarles a los dos las cosas.

El siguiente destino por consiguiente fue la isla Banaro, aquel lugar alejado de las autoridades, un centro relativamente común para criminales y bastante tranquilo, en realidad no existía una razón particular para llegar allí, solo que necesitaban un par de provisiones para alcanzar la isla Karakuri, más allá de Baltigo, isla que notoriamente no podrían pisar salvo buscar meterse en una pelea inmensa contra la revolución, cosa que ni siquiera el gobierno como tal se planteaba hacer de manera tan abrupta. En todo caso, el albino comandó a casi todos sus hombres a dirigirse al pueblo al centro de la isla para ir por las provisiones, no era conveniente que supiesen que un Ouka y una vice-almirante estaban en el lugar, eso podría generar pánico o hasta malos entendidos con los posibles criminales de la zona y desencadenar eventos que serían más perjudiciales que benéficos para todos, además, era buen momento para recabar algunos datos de la isla de modo que el chico decidió salir a explorar el lugar, encontrándose que era un sitio bastante común, incluso menos interesante que Spider Miles, ahora comprendía porque no se movía mucha gente por la zona, salvo para cazar búfalos o algo así.

Aprovechó la soledad de aquel sitio en la isla para sentarse sobre una roca y mirar al cielo, estaba despejado y el sol brillaba con fulgor bañando toda la zona, salvo la gran pradera y algunos árboles regados la verdad es que no existía mucho por ver, aquellos enormes peñascos de roca que le daban el nombre a la isla existían en todas partes así que no era necesario darles crédito y estando a cierta distancia de la playa y sobre todo de su barco estaba casi seguro que la rubia no se iba a plantar en ese sitio, lo que le permitía pensar que hacer si llegaba a final de aquella corriente sin que ella se hubiese decidido a redactar el informe. Por un lado, lo peor que ella podría decirle a los almirantes es que había actuado de una forma agresiva en St. Poplar, estos le podrían regañar o en todo caso el mismo almirante de flota le daría algún sermón, aunque estaba bastante seguro que, salvo cometer acciones bastante notorias en contra de la estabilidad, no le iban a separar de su cargo, no era misterio que aquel grupo de corsarios no pasaba por el mejor momento y prescindir de él implicaba tener a un enemigo más.

Por un momento su mente voló hasta Henry, la única persona que en cierto modo consideraba como un amigo, ¿estaría navegando en la Grand Line todavía?, hace meses en Drumm había entendido que uno de sus planes era buscar entrar en Impel Down para sacar a su madre, ¿habría reflexionado sobre ello?, según las recompensas había incrementado un tanto la suya, aunque no demasiado para ser considerado un supernova, eso le daba tanto satisfacción por pensar que no le mandarían a capturarlo como un objetivo prioritario, como cierta preocupación, pues igualmente podía significar que al final estaba desistiendo de sus metas, esto último, independientemente de la opinión del chico que estaba allí sentado, implicaba que quizás juzgó mal a ese hombre, tal vez no era tan decidido como creía, eso sin duda sería decepcionante.

“No puede ser” cruzado de brazos y todavía a unos cinco metros sentado en aquella roca giró su cabeza a la derecha notando que la energía de la fémina se estaba acercando a un ritmo paulatino, pensó en alejarse, aunque seguramente ella igual lo iba a seguir, no había caso alargar el suplicio de su presencia. Aquí, fue cuando Silverman notó algo extraño, aunque tenía ideas de irse y todo lo demás, su cuerpo no mostraba el menor impulso por evitarla, es más, estaba un poco molesto desde St. Poplar por el hecho de haberla alejado de forma repentina, ¿acaso deseaba que el contacto fuese de nuevo restaurado?, no, era algo más, algo que todavía no alcanzaba a descubrir, solo estaba seguro que se trataba de una cosa emocional, eso era peligroso…ella era peligrosa en ese sentido, si de verdad le estaba permitiendo sentir, ¿acaso no era eso lo que le generaría mayores riesgos?, según su experiencia, así era.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 2:13 am

“Parece que no me lo dirá directamente, es normal, aunque a ser franco dudo que sea el haki armadura, no tiene las características que uno esperaría, por otro lado, si tiene cuchillas en sus manos…¿dónde las esconde?, es imposible que sean invisibles, sus manos desde que ha estado conmigo no se ven recubiertas o muy abultadas, lo habría notado, hay algo raro con esta mujer” meditaba mientras las palabras de la contrincante le eran dirigidas, al parecer estaba consiguiendo su objetivo, en realidad no pensaba pelear con ella a no ser que de verdad se sintiese un tanto presionado, por ahora le bastaba con hacer exasperar a Kotori por un motivo en especial, necesitaba ver hasta qué punto podía ella llegar a dañarle, aunque en realidad eso no era demasiado práctico, tampoco esperaba dejarse magullar sin ninguna defensa, solo deseaba ver un poco más de su poder, eso era en cierto modo un atractivo de la chica.

-¿En serio?, pues cuando lloraste no parecías así- comentó riéndose con cierta burla mirando como ella se volcaba una nueva ocasión al ataque, al igual que antes él simplemente se quedó observando sin hacer un intento por evitarla o contrarrestar su ofensiva, incluso se dio el lujo de estirar sus brazos como si estuviese dispuesto a ser un muñeco de prueba para la dama. Justo entonces pudo recordar tantas batallas contra Natsumi, la mayoría de ellas resultando en su derrota, aunque debía admitir que fueron bastante entretenidas, desde hacía años que Eden no sentía aquel impulso de divertirse en una pelea, de sentirse vivo en ella, quizás porque estaba seguro que no podía morir si no se descuidaba, eso le restaba ciertamente cierto brillo a la vida, aunque ahora todo eso estaba retornando de una manera dramática, hasta el punto que ahora deseaba sinceramente una especie de combate contra un rival fuerte, ¿habría avanzado mucho en su poder?, era una duda que poseía.

Justo entonces le llegó otro ataque que esta ocasión no le significó mucho daño de manera inicial, de hecho ni sintió dolor, al parecer estaba intentando llevarle al suelo, ante lo que solamente dijo -No funcionará- y en cuestión de instantes ya estaba aparentemente sometido ante la chica, aunque para efectos reales no sentía ni un rasguño, ahora estaba notando que era solamente las manos las que poseían ese poder, eso sin duda estaba casi asegurando que aquello no era el haki armadura, este podía ser utilizado en cualquier parte del cuerpo, entonces solo quedaba la opción de que fuese kairoseki, empero, ¿cómo hacía eso?, prestó atención a sus manos, sin ningún artilugio especial, ¿dónde ocultaba las navajas y el kairoseki?, no llevaba guantes especiales de aquel mineral marino, tampoco una especie de cubierta visible que Eden reconocería por sus conocimientos en dichos materiales, definitivamente algo raro estaba sucediendo con esa mujer, ¿sería que ella poseía algún poder todavía no revelado?, incluso quedaba la posibilidad que alguna fruta del diablo le permitiese ocultar aquello, sin embargo, eso era meramente especulación, necesitaría más información.

-¿Y ahora qué?, la verdad no sé para qué haces esto- comentó con un tono neutral mirando la cuchilla que estaba cerca de su cuello, en aquel hombro sin provocar efecto alguno, tampoco se mostraba una gota de sangre o algo similar, solo los agujeros en la ropa del albino que mostraban las zonas de ingreso por parte de las cuchillas y el típico destello azulado. -Hay cosas de ti que no entiendo, no me refiero en un ámbito de cómo eres o de tu historia, sino…no parece que tengas haki armadura, eso significaría que tienes kairoseki en tus manos, empero, ¿dónde lo ocultas?, no tiene sentido, tampoco creo que esté bajo la piel, ya que eso no te haría propiamente “normal”- todavía en la postura que le había aprisionado debatía con ella casi como si no importase mucho el hecho de estar allí.

Pensó un momento y suspiró -Te mostraré algo- y en ese momento con la mano libre desenvainó una de sus katanas, pese a la posición incómoda el hecho que fuese su pierna la apresada no le impedía utilizar su agilidad para llegar a la misma -Mira esto- y en ese momento dirigió la katana a su propia pierna en la parte más arriba del agarre que ella estaba haciendo y se clavó la misma haciendo un corte limpio amputándose literalmente la misma y con ello pudiendo liberarse de aquello. Con las manos se impulsó hacía atrás liberándose con algo de trabajo del resto de la llave y al estar a dos metros de la marine se puso en pie apoyándose de su katana ya desenvainada y sin una pierna, aquello hubiese sido escandaloso si hubiese salido sangre pero no fue el caso, en su lugar, la pierna que Miura tenía en sus manos comenzó a desintegrarse n un fuego azul y un destello apareció en la pierna del Ouka comenzando a rehacerse la pierna de manera automática.

Tras apenas unos segundos la pierna del chico ya estaba completa y sin daño alguno -¿Ya lo entiendes?, mi apodo no es solo una alegoría- movió un tanto la pierna mostrando que estaba perfectamente -Aunque fue un buen intento- colocó su espada sobre su hombro derecho dejándola descansar mirando en dirección a la rubia -Sabes, si no hubiese sido por la situación quizás te habría dado un beso, seguro que eso te calmaba- y con aquella broma envainó su arma de una cuenta -Venga ya, te daré una última oportunidad, después de esto yo también “jugaré”- advirtió.
Spoiler:
Eden es apresado por la llave y queda en el suelo, para liberarse de la misma saca una katana y se amputa la pierna -en la zona libre del agarre para poder hacerlo-, además de aprovechar la posible reacción de Miura -en caso de pensar que Eden podría atacarla- para liberarse de la misma y alejarse de un impulso a ras de tierra hasta quedar a dos metros, allí, la pierna del chico se regenera y el albino espera sin atacar.
Daño: Los daños por el ataque de Kotori son considerados mínimos debido a su poco impacto, en tanto, el corte de su pierna se considera medio, empero, la akuma es capaz todavía de recuperar dichas heridas sin problema.
Eden aprende que Kotori tiene más cuchillas ocultas en su cuerpo y no solo en sus manos, además de percibir que puede aumentar su velocidad y su potencia (debido a la transformación, aunque no sabe que es por eso) quizás debido a una técnica.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 11:16 am

Las cosas se tornaban extrañas por momento. La mujer realmente deseaba hacerle a alguien daño, por primera vez en su vida, mas el sujeto que tenía en su llave no sentía el dolor. Pensar que todo aquello podía haber sido tan diferente si las cosas se hubiesen hecho bien. Quizás no había usado las palabras correctas con él, quizás y necesitaba más entrenamiento en eso de la comunicación e interactuación humana. Muchas cosas le venían en la cabeza, mientras sentía el cuerpo de Edén bajo suyo. Muchos días e intentos fallidos de como hablar con normalidad, como ganarse la confianza de alguien, en fin, todas las cosas que el cyborg de su tripulación le había intentado enseñar. Por un momento pensó que estuvo bueno el pasar ese tipo con Edén, y en parte ser su niñera como lo había temido anteriormente. Más allá de como habían salido las cosas, podía haber sido peor. Su vida no peligraba en el sentido de morir, al menos no por ahora. El peliblanco no empezó el ataque, y sinceramente no pensaba que estuviesen combatiendo con el fin de morir. También era consciente a esas alturas que Edén era... imposible de vencer. Al menos eso pensaba. Aún con su kairouseki escondido en su pierna izquierda y brazo derecho, tan solo lo había hecho sangrar una vez, y tan solo por unos segundos.

El hombre seguía hablando como si nada, aunque esta vez su cuerpo también se movía. Antes de poder ver su katana desenvainar, la vio venirse hacía a ella, o al menos así lo consideró. Su pie soltó el cuello de su contrincante, con el fin de parar su brazo, más eso no tuvo inmediato efecto. El brazo ciertamente se paró, más la katana pasó por unos centímetros su cuerpo para impactar en un corte limpio en la pierna que había agarrado con la llave. Su cuerpo se destensó en un segundo, haciendo que Edén se librase con relativa facilidad de su llave. La sorpresa era obvia en la cara de la muchacha, más antes de poder horrorizarse ante aquello, la pierna se desintegraba bajo su mirada atónita. No pudo pensar en las capacidades de su fruta en aquel momento, si no en como una persona normal de la cabeza podía cortar de esa forma una extremidad de su cuerpo. Miles de recuerdos vagos le venían a la cabeza. Como sin ningún tipo de anestesia, la niña de catorce años perdía poco a poco sus extremidades. Lo que había empezado por los dedos, se extendió a la mano entera, después al antebrazo, los pies y seguía. Pero Edén no necesitaba pasar por todo eso, puesto que su poder le permitía restaurarse. Renacer. Sus palabras no hacían más que afirmar sus pensamientos. La Akuma no mi del Ave fénix, un pájaro mítico que renacía de sus cenizas las veces que fuera necesario. Eso explicaba su rápida curación, la falta de dolor, y todas las cosas que había visto hasta en aquel momento.

Se incorporó después de su último fracaso, mirando como Edén estaba de nuevo entero, mirándole con burla y hasta mencionando a broma, quizás, el hecho de darle un beso. Ya no había paciencia en su cuerpo, más como él le había demostrado su poder, ella también lo haría. Aunque no fuera nada del otro mundo, como las frutas. Su mano derecha tocaba su antebrazo, para arrancar la piel falsa que había encima del mismo. Ella tampoco sentía dolor sobre sus prótesis, más todo daño era permanente en ellas. Bajo el sol del mediodia, su antebrazo empezó a brillar con fuerza. Sus dedos mecánicos de movían, como si le estuviera enseñando al albino. -
Así es. No soy normal. Soy una cyborg, mis extremidades han sido cortadas una por una para ser sustituidas por prótesis de metal. En realidad fui hecha para combatir, pero no quiero volverme en lo que el mundo espera de mi.. - miraba alrededor, para tantear el terreno - Así como tú estas viviendo el camino que elegiste, sin arrepentirte de ninguna muerte, yo también escogí a vivir como una persona normal y mostrar sentimientos a pesar de que cada día más estoy perdiendo más de mi naturaleza humana, volvíendome en una máquina eventualmente algún día. La gente debería aprovechar más el hecho de que soy capaz de expresar lo que siento. Quizás un día ya no logre a sentir nada.

Sus palabras estaban vacías. Sabía donde se estaba encaminando. En una lucha desesperada por ser mejor, sabía que eventualmente sus transformaciones la convertirían en aquello que más odia: un androide. El hecho de querer ser mejor y llevar a cabo su venganza, la empujaría a perder del todo su humanidad. Pero dudaba que Edén pudiese entender su dolor, o quizás ser capaz de entender lo que estaba hablando. El futuro se veía bastante oscuro para ella. Esperaba que eso fuera necesario para desagradarle aún más. Su cuerpo se estaba moviendo mientras estaba hablando, buscando un hueco propicio para su próximo ataque. El peliblanco nombró esta como su última oportunidad, y no la iba a desaprovechar tan rápido. Pensando que él no iba a reaccionar, empezaba a correr nuevamente. No era una ataque propiamente. Sus planes eran diferentes. Aún así, la carrera era igual de fuerte, sus reactores estarían almacenando el oxígeno suficiente para cuando su cuerpo impacte con el ajeno, ambos saldrían propulsados hacía arriba, volando en un sentido horizontal a metros de la tierra, para después descender con fuerza. Más para cuando eso pasase, ambos se encontrarían por encima del mar, no a mucha distancia de la orilla, pero la suficiente para que ambos quedasen cubiertos por el agua de mar, a unos tres metros de la superficie. En el aire, Kotori abrazaría la cintura del ouka, y, aunque su cuerpo quedaría sin protección alguna, no le importaba ser herida si lograría su cometido. Ese era su golpe final.
Resumen:
Al escuchar como Edén le revela su verdadero poder, Kotori arranca la piel falsa que cubre su brazo izquierdo, dejando ver la mitad de su prótesis. Mientras habla, su posición cambia ligeramente, hasta encontrarse en un punto propicio para su próximo movimiento, poniéndose al interior de la playa para después echar una carrera nuevamente, pero sin pegar a su compañero. Esta vez, sus brazos apretarían la cintura del hombre como si de un abrazo se trata, y, con el sistema de propulsión y un salto, levanta a ambos, y, con la ayuda de la inercia de su carrera y su sistema de aire comprimido, quedan volando en línea recta, a un par de metros por encima del terreno, hasta quedar al interior del mar, a pocos metros de la orilla, donde el sistema empieza a descender con velocidad, haciendo que ambos cuerpos caigan en el mar si la acción es exitosa.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 1:16 pm

“Oh, entonces era eso, la verdad nunca me lo habría esperado, parecía demasiado común” la piel arrancándose por parte de Kotori explicaba muchas cosas, como el hecho que poseía ataques curiosos, mismos que no parecían ser creados por una habilidad innata sino por un extra en su cuerpo, ahora comprendía entonces que el daño hecho a su estómago y a su pecho en St. Poplar fue efectivamente kairoseki, estaba claro que ella estaba cubierta de aquel material en esas partes, incluso que eso era peligroso, pues implicaba la posibilidad de que tuviese otras armas ocultas. -Muy interesante- argumentó con una tenue sonrisa cruzándose de brazos y admirando a la marine, después de todo ella tenía sus secretos también, ahora mismo hablaba sobre una especie de destino macabro que parecía estarle atormentando, era curioso, ella se quejaba del albino y sin embargo era bastante similar a este, la única diferencia es que ella se atormentaba por lo que todavía no pasaba y en cambio el espadachín se atormentaba por lo pasado que no podía modificar, aunque al final de cuentas ambos eran bastante estúpidos, pues una cosa y otra no se podía cambiar con tan solo sentir dolor.

-Si llega el día que no sientas nada entonces será tu decisión, no la de otra persona, así que deja de hablar como si fueras la única que sufre- su voz era seria, estaba algo enfadado, aunque no con ella sino con su dialogo, le recordaba bastante a él cuando era un niño quejica ante Oku, ahora mismo recordaba las palabras que muchas veces este le dirigió y que eventualmente le hicieron mejorar -Tú eliges el camino, bueno o malo, si no sientes nada es porque así lo deseas, entonces no tendrás que culpar a nadie, no existe nada como el destino predeterminado ni tampoco una especie de fuerza superior que te obliga a hacer algo, si quieres seguir siendo como cualquier humano entonces solo hazlo- no estaba seguro, aunque algo en la rubia le recordaba a Henry, una especie de plan que no era capaz de analizar, en definitiva, al final hasta la chica de buen camino parecía tener una idea macabra, aunque bien, esto igual y era solamente la percepción del Ouka, sin embargo, conocía a personas con caminos ocultos, él mismo en su tiempo tuvo esas ideas, aunque rápidamente las desechó, pues no le llevaban a su meta deseada.

-¡Eso es, vamos!- le alentó mientras ella se dirigía de nuevo en su contra, en esa ocasión sabiendo ya su estatus de mitad máquina prestó mayor atención a su cuerpo y pudo entonces reconocer que aquella velocidad y potencia no era propia de la chica, estaba siendo apoyada por un sistema de propulsión, al menos eso era lo obvio desde su punto de vista, aquel ya lo había usado antes así que ahora era mucho más sencillo de percibir, esa era su real ventaja, ser capaz de catalogar a sus enemigos y en base a ello entender como contrarrestarlos. Por otro lado, Eden tenía una foto mental del terreno, el movimiento de Kotori no pasó desapercibido, ella estaba tratando de empujarlo al agua salada, algo que era bastante típico en personas que enfrentaban a las frutas del diablo y tenían ciertos conocimientos de su poder, eso implicaba que Miura estaba consciente de las debilidades clásicas de las frutas “Ya veo”.

Dejó que ella le sujetase por la cintura y se comenzaron a elevar en el cielo, aunque en ese momento una tenue sonrisa se mostró en el rostro del peliblanco -¡Mi turno!- le gritó pues consideraba el agarre como su ataque, solo le había permitido un movimiento más y si ella pensaba que iba a dejarse llevar al agua estaba equivocada. Por lo anterior, justo al llegar al tope de la altura y poco antes de comenzar la caída, los brazos de Silverman se transformaron en dos alas azules destellante como un fuego precioso que se extendieron con potencia frenando el movimiento de ambos en pleno vuelo, si bien la propulsión era considerable, en su forma hibrida el chico era capaz de aplicar una fuerza considerable igual, eso, sumado a la resistencia del viento propiciaba que se hubiese dado freno al movimiento de la mujer quedando ambos suspendidos en el aire, con la diferencia que ella estaba ahora totalmente descubierta pues le sujetaba por el cuerpo.

-Todo lo que sube tiene que bajar- fue lo único que mencionó direccionando la caída en rumbo contrario al agua y en dirección a un gran peñasco contra el cual tenía pensado impactarlos a ambos en picada siendo que, por la posición de la vice-almirante, ella quedaría abajo llevándose un impacto directo contra la roca, a menos que supiese volar, pues soltarse del albino implicaría salir despedida en caída libre. -¿Qué te parece?- le preguntaba sonriendo mientras sus brazos tomaban de nuevo la forma usual y humana, ahora sería Silvermina quién la sujetaría del cuello para direccionar su cabeza en directo contra el peñasco, aquello sin duda acabaría por hacerle daño, empero, ¿eso importaba?, para él eso no era sino minucias.
Spoiler:
Eden se deja alcanzar por el agarre y comienzan a ascender, sin embargo, justo al llegar al tope del ascenso sus brazos se transforman en alas del fénix (modo hibrido) frenando el movimiento (para esto se considera el poder de Eden vs el poder de Kotori sumado a la propulsión) y posteriormente redireccionando el mismo en picada libre contra un peñasco, además, retorna sus brazos al modo humano para caer sujetando el cuello de Kotori para que sea su cabeza la que impacte directamente contra el peñasco propiciando que la mayor parte del daño sea para ella.

Eden aumenta a 20% el entendimiento de los movimientos de Kotori y ahora conoce en 50% el conocimiento de la transformación de propulsión (debido a que ya fue usada 2 veces y la explicación de raza de Kotori hace comprender a Eden la misma).
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 3:34 pm

No le aguantaba. Esa prepotencia sólo porque posee una habilidad extraña. Más rara aún que las logias, eran las zoan míticas. Era bastante difícil desafiar al portador de aquella fruta. Quizás ahora entendía muchas de las características de Edén. La imposibilidad de morir de modo normal es lo que realmente le hacía insoportable. El hecho de que no podía sentir dolor, de que indiferentemente del ataque, no solo que sobreviviría, si no que posiblemente no sentiría ningún daño. El desinterés ante todo, la pasividad ante la pérdida de vidas humanas. Era obvio que alguien que no pudiese morir, actuaría de aquella forma. Mas ese no tenía que ser un motivo para no pelear. Hacerle daño, demostrarle que el miedo realmente existe, que puede morir, que puede sangrar. Que aún con su fruta, la vida puede ser corta. Que debe apreciar cada segundo y cada gesto bueno, pues estos pueden acabar en cualquier momento. No podía creer que realmente se tomaba enserio aquello. Había empezado de forma tonta, casi como uno de los retos que sus tripulantes se hacían a veces. En cambio, para ella no era normal. Su meta no era solo herirle. A partir de ese momento, su pensamiento hacía conjunturas para llevarle al borde de la muerte. Quería que el chico sienta el miedo a la misma, como lo hacían los humanos normales.

Pero obviamente aquello no iba a ser tan fácil. Pese a estar aferrada a su cintura, no había olvidado el poder de su fruta. Era un modelo de ave. Aún pese al agarre, el hombre podía en cualquier momento transformarse en un pájaro, quitando la zona donde su brazo de kairoseki se estaba aferrando. Pero eso no la asustaba, pues a la ciborg le quedaban aún un par de sorpresas, guardadas para aquel final. Tenía clara que ese era su último ataque. Si no lo daba todo de ella, habrían pocas posibilidades de hacerle daño. A partir de aquel momento, debía centrarse en su defensa, pues estaba segura que él no tendría miramientos, y mucho menos después de haber tratado de matarle, literalmente. No esperaba que se dejase tan fácilmente. Esperó un ataque, pero este nunca llegó. En cambio, sus brazos se convirtieron en dos alas de color azul, como si de un fuego espectral se tratase. Aún estaban por concluir aquel camino. No habían alcanzado la altura que ella tenía en mente, y seguramente caer desde ahí no sería lo mismo. La profundidad del agua no era la misma, aunque eso no era un problema para los usuarios de una fruta del demonio, quienes al tener el cuerpo cubierto de agua, aunque sea solo un palmo por encima, se quedarían prácticamente sin fuerzas.

Había una cosa que Edén desconocía, aún, sobre su sistema interno de propulsión. No sólo se trataba de aumentar la velocidad mediante el aire compacto, no sólo eran sprints aunque esa era la base. También podía reglarlo. Ella también podía volar. De una forma diferente, y mucho menos estética, podía mantenerse y guiarse en el aire, de la misma forma que él. Mas tenía un problema. El aire que había almacenado se estaba quedando corto. Esa acción era la última en la cual sus reactores funcionarían, antes de tener que recargarlos de nuevo. Y sólo tenía dos salidas: librarse del pájaro que estaba forcejeando para cambiar la dirección de la caída, o hacer una última finta, intentar que su último ataque fuera certero. Su mano izquierda se agarró de los ropajes del mismo, al notar que el pájaro estaba cambiando de rumbo. Su cuerpo se contorsionó alrededor del ajeno, aguantándose con sus propulsores pensaba ponerse atrás del peliblanco. Sabía que estaba intentando hacer que ella se tragara el máximo daño, al estar debajo. Era obvio que eso no se lo iba a permitir, o al menos intentaría cambiar el desenlace final. Su pierna izquierda intentaría agarrar, con una llave, el sitio donde las alas estaban más grandes, sitio donde probablemente estaría su mano humana. Sabía que el kairoseki que poseía no era suficiente como para transformar toda su ala en el brazo humano, pero al menos un quince por ciento de la misma, en el area más grande, quizás era capaz de impedirle el control del vuelo normal.

Sus acciones no pararían ahí, si conseguiría estar sobre el ala, obviamente su cuerpo daría un impulso más, tomando su ala como base e intentar llegar a la mano de su compañero con su mano derecha, donde tenía el kairoseki tratado, para terminar de cerrar su llave. De poder finalizar su llave, el otro ala sufriría la misma transformación, en el mismo sitio, más un veinticinco por ciento de la misma. ¿Serviría eso para pararle? Seguramente no, pero sí que le impidiría seguir guiando el vuelo como antes. Como posición final, la chica se hallaría detrás de Edén, cerrando sus brazos en una llave que estiraría los mismos hacía atrás, e intentaría guiar la caída hacía el agua. Sus propulsores soltarían desde los codos y las pantorrillas un último soplo de aire, para presionar ambos cuerpos hacía abajo.
- ¿Te da miedo el agua? - diría, para luego colocar la mano izquierda de la misma forma que él intentó agarrarla momentos atrás, detrás de su cabeza, más sin presionarla. A simple vista, no se podía ver nada, más seguramente de ser exitoso su movimiento, una corriente eléctrica recorrería su cuerpo, especialmente el cerebro que se encontraba quizás un par de centímetros dentro de su cráneo. Eso no tenía como meta dañarlo a nivel físico, pero sí hacer que este se deje guiar en la caída y dejara de oponer resistencia. -No te preocupes, estás conmigo. - susurraría, intentando respirar con fuerza para guardar el máximo oxígeno posible en sus pulmones.

Si su intento de colgarse de sus alas era fallido, no tendría otra opción que usar el poco aire que le quedaba para librarse de su agarre y volar hasta llegar a tierra. La verdad es que su habilidad no era eternal. Como toda máquina, tenía unas limitaciones de tiempo que la hacían inutilizable con cierta facilidad. Aquello iba acabando, había mostrado todas sus sorpresas, en un intento de hacerle daño. Aún así, tan sólo consiguió que el chico escupiese sangre una vez. ¿Eso era todo? Su cuerpo no estaba cansado, ya que tenía algo de dificultad para cansarse aún sin haberse alimentado mucho. Pero su mente si lo estaba. Si aquello no daba el resultado que ella había esperado, seguramente iba a recibir daño en las próximas acciones si era incapaz de defenderse. Había notado que Edén tenía la misma fuerza que ella. Habian forcejeado muchas veces, y eso era algo obvio. También en cuanto a la velocidad normal, sin contar sus transformaciones. Aquello, lejos de ponerse interesante, iba a ponerse en su contra.
Resumen:

[justify]Al notar la aparición de las alas, Kotori intentó ejercer de nuevo una llave, agarrándose de la ropa del hombre para impulsar su pierna izquierda al sitio donde el ala se vería más grande, cosa que pensó desestabilizaría por un momento al chico, lo suficiente para impulsar su cuerpo usando de base la ala agarrada y finalizar la llave sobre su brazo. Eso dejaría a la mujer en la espalda de Edén, en forma horizontal, agarrada a sus brazos haciendo contacto directo con kairoseki y forzandolos hacía atrás. Si eso era exitoso, tocaría la cabeza del muchacho y soltaría la corriente eléctrica de su segunda transformación para que este dejase de oponer resistencia. De ser que la llave no fuese posible, se soltaría para volar con el resto de aire comprimido que le falta.

Segunda transformación: Electricidad

Descripción: El interior de sus prótesis están "vascularizadas" por corrientes eléctricas que están controlados por la propia voluntad de la rubia, estando conectados a su sistema nervioso interior. Esos corrientes se pueden transferir a otro objeto u cuerpo mediante el simple tacto, o un acercamiento considerable.
Ventaja: De manera innato o según desee la Cyborg es capaz de proporcionar descargas eléctricas al contacto físico en sus golpes, dando un extra de daño eléctrico ya sea momentáneo o progresivo según la situación, así como transmitir la corriente mediante materiales conductores como puede serlo el metal, el oro... Como efecto contrario un enemigo puede no sufrir daños eléctricos si tiene elementos aislantes pertinentes como la goma. Será capaz de causar un paro cardíaco si supera en 3 niveles al rival. Se puede usar siempre, sin reposo.
Requisito: Nivel 3.

El sistema de propulsión C.A.P.S. termina en este turno, el aire se agota y tiene que recargar durante el turno siguiente para poder usarlo nuevamente.

Armas: Brazo derecho kairouseki tratado , pierna izquierda kairoseki no tratado.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 7:45 pm

“Demasiado predecible” pensó con una sonrisa notando como la chica comenzaba a tratar de cambiar su rumbo para colocarse detrás de él, al parecer la mujer estaba resultando demasiado predecible en sus acciones, ella era una luchadora enfocada a los agarres, eso significaba que estar lejos de sus manos la volvía una inútil. Eden pudo notar que se sujetaba de sus ropajes y encontró entonces la forma más sencilla y perfecta de librarse. Así, sin decir nada, su brazo izquierdo se transformó de nuevo en humano y con este de un solo movimiento -utilizando en parte la fuerza que poseía- arrancó su ropaje dejando que Miura saliese despedida aferrándose a un pedazo de tela mientras él caía de manera libre notando que el agua estaba debajo de él, aunque a varios metros, por lo tanto, convirtió su brazo de nuevo en ala de fuego y con ello comenzó a volar adentrándose en tierra varios metros -al menos treinta-. Una vez estuvo seguro que estaba suficientemente lejos de la playa descendió y al estar cerca del suelo volvió a su forma humana por entero colocándose sobre un peñasco elevado de al menos cinco metros, desde ahí podría ver si la chica se acercaba.

“Ella parece atacar con mucha fuerza, sin embargo no es nada peligrosa, al menos no para mí” en ese momento tomó asiento notándose solamente su torso desnudo, se había desechó de las ropas superiores que eran las que la marine trató de utilizar para propulsarse a su espalda, haber caído en el agua hubiese sido peligroso, quizás no mortal, en realidad incluso si hubiese sido casi inevitable su caída pudo haberse defendido de otra forma, pues el albino no estaba dentro de la Ouka por ser una entidad débil y sin iniciativa, a decir verdad pensaba que podía derrotar a muchos de los vice-almirantes que estaban en funciones y dentro de la organización ya muchos le consideraba más fuerte que el propio Abner y todo eso sin que jamás hubiese peleado realmente con todo su potencial.

-¡Miura, apresúrate, me estoy muriendo de aburrimiento!- gritó con fuerza esperando que la chica pudiese llegar a su posición con premura, estaba simplemente ahí sentado recargando su mejilla en la mano derecha con un rostro de aburrimiento “En mi barco hay ropas, podría ir por ellas después de esto, aunque tengo otros planes”. Algo notorio en el torso desnudo del samurái era un tatuaje de flores en color negro entrelazadas unas con otras, mismo que se ubicaba en su hombro derecho, aquel se lo hizo en Shimotsuki, de hecho, hace muchos años, tenía su significado, aunque Silverman jamás lo mencionaba, hasta el día de hoy solo él sabía que significaba.

-¡Kotori, sé que no has muerto, eso fue demasiado simple, vamos, todavía no acabamos de entrenar!- cerró sus ojos negando con la cabeza, para alguien de su categoría haber muerto por una caída tan simple era imposible, de hecho, seguro que la chica pudo librarse sin ningún problema de aquello, mismo que ella provocó, solo que claro, no se podría esperar que el hombre la viese actuar como sin nada.
Spoiler:
Eden nota que Kotori trata de impulsarse a su espalda seguramente para aplicar una llave -esto lo deduce en base a que ya ha sufrido de una y al conocimiento que va adquiriendo sobre ella y su estilo de combate-, sin embargo, al notar que ella usa los ropajes como impulso, simplemente se arranca los mismos, esto por efecto provoca que Miura salga despedida -ya que ella es la que lleva el impulso y al arrancarse el ropaje es como no tener soporte- mientras Eden se deja caer de manera libre, metros antes de caer al agua vuela usando sus brazos como alas gracias a su modo hibrido y se adentra 30 metros al menos en tierra, ahí, se coloca sobre un peñasco que mide 5 metros y toma asiento esperando a la mujer.

Eden gracias al conocimiento adquirido y a los ataques lineales de Kotori (es decir, en un solo modo) deduce que ella se basa principalmente en ataques cuerpo a cuerpo y en llaves que someten al adversario, este conocimiento podrá ser corroborado y utilizado en post posteriores.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 9:20 pm

Su llave no había sido exitosa, y sus acciones simples se interpusieron sobre la complexidad de su estilo de lucha, pero lo cual librarse fue fácil. La katana cortaría trozos de su camisa, para así hacer a la rubia perder su base y desestabilizar su cuerpo por un secundo, antes de que sus estabilizadores volvieran a hacer su función. En un gesto desesperado, su mano intentó agarrar parte de su ala, aunque obviamente fue un fracaso, pues el fénix seguía su vuelo hacía la playa, para sentarse. No tenía tiempo para hacer más, ni siquiera tenía posibilidad de permanecer en el aire por más tiempo. Su cuerpo iba bajando poco a poco, de pie, para colocarse unos metros distancia del impaciente ouka. Su kimono se movía bajo el último soplido de aire proveniente de sus prótesis. Sabía que nunca podría herir al hombre que tenía delante, al menos no de una forma normal, eso poniendo el hecho de que si bien su fuerza y velocidad no era superior a la de la muchacha, la cosa estaba bastante igualada, así que hasta con trucos, estaba difícil. Y eso que se había dejado pegar todo aquel rato. Se sentía frustrada, pero no era más que una parte de la pelea. Ahora le tocaría defenderse del hombre, hasta donde ella llegaba, seguramente estaría lo suficientemente instruido en el arte de la katana también.

Negó con la cabeza, aún mirándole.
- ¿Porqué te da miedo el agua? - preguntó mirando como su torso desnudo blanquecino brillaba bajo el calor del sol. Había visto ya su forma híbrida y era bastante impresionante. Los brazos se convertían en llamas azules enormes, mucho más impresionante de lo que se lo esperaba. Era bastante bonito, pero no lo iba a decir. Era la primera vez que veía una zoan mítica, y también la primera vez que el poder de una akuma le parecía estéticamente hermoso. Suspiró un poco. Era como dar a un palo, la verdad es que de los combates que había tenido anteriormente, el suyo era el más aburrido. - No eres el único que se aburre. No sabía que hasta en el combate carecías de gracia. Supongo que no ser capaz de morir te va a terminar matando del aburrimiento, así que no me culpes a mi. - encajó sus hombros durante un momento, en una acción negativa. No sabía que más hacer, y no le daba miedo aceptarlo. Incluso de ser capaz de herirle, el dolor hubiese sido muy momentáneo. Hace unos segundos, se había emocionado al verle escupir sangre, más en aquel momento hasta para ella, que encontraba entusiasmo en todo lo que hacía, pelear con Edén empezaba a carecer de sentido. - Esto nunca fue un entrenamiento, idiota. - decía mientras se acercaba.

- Realmente hubiese disfrutado por primera vez ver morir a alguien. Quizás si lo hago le tomaré gusto, como tú. Es una pena que no conseguiste hacer ninguna diferencia en mi vida. - decía con rencor, pero mentía. La frustración era grande, pero no pensaba dejarle ver eso. Además, sus planes de apartarle de su vida, debían de ser afectivos. - Pero ya agoté mis posibilidades, y para serte sincera, no se me ocurren muchas cosas más que hacerte. Si sobrevivo hoy, tomaré todas las cosas que se sobre ti en batalla, y las pondré en mi informe. Seguramente la próxima vez que enfrentes a un rango mayor de la Marina no sobrevivirás. - se volvió a encoger de hombros con indiferencia. No le volvería dar el placer de seguir molestándola por haber mostrado demasiado sentimiento, de hecho pensaba que hoy iba a ser el último día que Edén iba a ver a la niña sentimental y motivada que tenía dentro. Su rostro se había vuelto inexpresivo también, aunque por dentro aquel sentimiento de no poder hacer nada para vencerle estaba ahí. Está claro que el ouka no era una persona normal, y despertaba por ello muchas incógnitas en su interior. ¿Cuando se había vuelto tan hábil para mostrar indiferencia y hasta ser cruel? Desconocía esa parte de ella misma, pero quizás las horas que pasó practicando desde que se había vuelto vicealmirante consiguieron ayudarla a enmascarar la frustración y la rabia a veces. Adquiría una posición de defensa, típica de todo luchador cuerpo a cuerpo. Su mano derecha estaba a la altura de su rostro, mientras que la izquierda se quedaba un poco más abajo, protegiendo su costilla. Estaba lista, o eso pensaba.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 10:51 pm

Detectó con el mantra como la chica aparentemente salía ilesa, probablemente cayó al agua, es decir, aquello no era mayor problema para una no usuaria de fruta, entonces quedaba descartada la posibilidad remota que tuviese una sorpresa de ese estilo. Cuando la misma llegó hasta su posición le hizo una pregunta bastante tonta a su parecer, ella a esas alturas debería conocer ya su poder, al menos no la veía como alguien desinformada o totalmente ingenua, suponía que estaba bien enterada de las frutas del diablo, generalmente la marina los adiestraba en eso -¿Por qué me preguntas algo que ya sabes?- le devolvió mirándola con esa cara de aburrimiento, de todos modos, la chica le agradaba, de alguna forma incluso ahora que pretendía adoptar una figura de ruda, e incluso después que parecía que ella realmente quería matarlo, algo que sin duda era un poco gracioso en la cabeza del albino -Yo soy usuario de una zoan mítica, hace años la comí por error- y en eso no estaba mintiendo, en realidad fue todo un error -Soy el usuario de la fruta del diablo ave-ave modelo fénix, efectivamente, mi apodo, mi poder y mi persona van en relación a ella- aquello jamás se lo había dicho a nadie, Kotori era la primera.

-Bueno, es una lástima- contestó sonriéndose un tanto y cerrando los ojos, probablemente en realidad él no causaba ningún cambio en la vida de nadie, al final de cuentas Eden estaba acostumbrado a ser una entidad pasajera, incluso en Shimotsuki él no pudo cambiar el hecho que sus mentores fueron asesinados, tampoco pudo cambiar el hecho que Natsumi cayó muerta a sus brazos, después de eso durante su tiempo como cazador nunca pudo evitar la desgracia de muchas personas inocentes, así pues, él no era un héroe, tampoco una persona especial, solo trataba de seguir su camino, por un momento tras Drumm se sintió perdido, aunque ahora todo parecía ser más claro, igual que antes, como si la luz surgiese una vez más, una promesa hecha hace mucho tiempo requería ser cumplida o cuando menos intentarlo hasta la muerte.

-Puedes hacer lo que quieras, no es como que esté ocultando información, al final de cuentas alguien como tú ya debería entenderlo- en ese momento se puso en pie estirándose con toda tranquilidad -Para la marina soy un elemento valioso, ¿o acaso preferiría tener a otro pirata peligroso en lugar de un colaborador?- señaló su cabeza con el índice derecho -Es cuestión de lógica- y si la marine tenía un poco de ello sabría que estaba en lo correcto, no había infringido ninguna de las reglas, incluso seguro que el capitán de St. Poplar, con todo y su mal humor se vería obligado a redactar un informe positivo de su visita pues evitó lo que pudo ser la muerte de algunos rasos y eso para la marina siempre eran puntos a favor. -Ahora, sobre el resto, en realidad es que estamos apenas entrenando, no creerás en realidad que todo esto es una pelea- negó suavemente riéndose con cierta altanería, aunque era honesto, él no lo veía así, ni siquiera estaba esforzándose en realidad.

-Pues bien, entonces es mi turno, prepárate, será divertido- desenvainó solamente una de sus katanas y la elevó al cielo -Te propongo algo, si logras evitar todos mis ataques sin derramar una gota de sangre me iré simplemente y acabaremos esto, sin embargo, si logro hacerte sangrar, me darás un beso- en ese momento una sonrisa más amplia se formó en su persona -O tal vez simplemente te lo dé a la fuerza, es igual- colocó con rapidez la espada tras su hombro y eventualmente la agitó al frente dejando que se formase una onda cortante que se dirigió rumbo a Miura con la finalidad de hacerle daño.
Spoiler:
Eden se pone en pie en el peñasco y posteriormente lanza su primer ataque a Miura. Debido a que el peñasco mide 5 metros de altura y considerando que Kotori se encuentre relativamente cerca supondremos que está a unos 7 metros del albino.
Técnica:
Sanjuroku Pondo Ho (Cañón de 36 Libras): Este ataque se inicia cuando el espadachín coge la espada y la coloca horizontalmente detrás de su hombro, después lanza el brazo hacia adelante como si se tratara de un proyectil de aire comprimido y energía que se acerca en espiral hacia el enemigo. Nivel 2. Requiere 3 puntos en poder y 4 puntos en armas. Lanza una onda que mide 2x2 metros y avanza hasta 7 metros.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 11:43 pm

- Porque la verdad es que no pensé que tendrías miedo a morir. - contestaba. La verdad es que esa era una de ls cosas que había atraído su atención en la pelea, pero no sabía si se tratada de una confianza enorme en su fruta, o quizás de el hecho que le daba igual morir a aquellas alturas. No hubiese sido una sorpresa, ya que al hablar el ouka no parecía especialmente interesado en nada, siempre tenía un aire de pasividad, como si nada atraía su atención, ni siquiera las miles de preguntas que la rubia le había hecho, o su fuerza, la manera en la que se movía en combate. Era extraño, como si no tuviese más ganas de vivir, o así lo interpretaba ella. Y ahora, al conocer su poder, tan solo pensaba que era un destino atormentado. Quizás si el peliblanco seguía siendo así, seguramente vendría un momento en el cual la vida no valdría la pena vivirla, más no podría morir por ninguna causa natural. - Mmm, ya veo. - le dio una mirada larga, como si recién entendería su poder, aunque lo había sabido desde el momento en el que este cortó su pierna diciendo que su apodo no era una alegoría. En aquel momento, muchas de sus dudas se despejaron, y entendió el poder real del muchacho. - Despierta, Edén. Estamos aquí, solos. Y en St. Poplar estuvimos parte del tiempo solos. Así como en el barco. ¿De verdad piensas que no puedo mentir? Aparte, sinceramente, a cualquiera se pondría paranoico tener bajo sus mandos a alguien que no puede morir ¿no?. Personalmente prefiero un asesino al que pueda matar si se descontrola. Al gobierno y a la Marina les gusta tener el control sobre sus súbditos, más teniendo en cuenta lo suelto que andas por tu condición de Shichibukai. Por lo menos saber tus debilidades les será interesante cuanto menos.

Hablaba como si realmente fuese a hacer algo contra él. Su única opción era, ya que las cosas habían resultado de aquella forma, hacer que el hombre se aleje de ella. No por nada se había pasado confundida e intentando ahogar sus sentimientos en alcohol durante los días en alta mar. Verle, le provocaba sentir cosas que nunca había sentido, y eso la asustaba. Se conocía a si misma, y obviamente sabía lo que era capaz de hacer por unos simples sentimientos. Prefería no tener nada que ver con él, y quizás se olvidaría con el tiempo de todas las veces que su mirada lo buscaba perdida en el barco, y el sentimiento de tranquilidad que le daba encontrarlo ahí, leyendo su libreta en silencio. No se había dado cuenta cuando eso ha empezado, ni tampoco había identificado la tranqulidad de verle con un cariño. Además, había una fina linea entre su meta de cambiar la vida del chico, y la de no interferir directamente en los sentimientos de nadie. No ser alguien importante para nadie, así y cuando lo inevitable pase, nadie se esforzara para seguir una venganza estúpida o buscarla siquiera. Para entonces, seguramente ella sería no más que una asesina a sangre fría. ¿A caso alguien pudiese tener interés por una persona así? Lo dudaba mucho. Además siempre se habría preguntado, de tener que matar a alguien ¿lo disfrutaría? Quizás eso dispararía un gusto por las matanzas, incógnita que quería alargar al máximo.


- Tendré que rechazar tu oferta enfermiza. No soy una de tus putas, ni tampoco estoy interesada en esas cosas. La verdad es que me extraña como puedes preguntar a alguien como yo. ¿Acaso olvidaste lo que soy? -
preguntó, pese a que su voz no se escuchaba tan fuerte como antes. Se referia a su condición de ciborg. La había tomado por sorpresa. ¿Porqué Edén le pediría un beso? Aparte de eso no lo había hecho nunca, no sabría como hacer eso aunque lo quería hacer. " ¿Qué estoy pensando? " se preguntaba a si misma mientras esperaba el ataque de su contrincante. Un ataque directo, frontal, que hacía una honda de aire con varios proyectiles dentro. Bastante interesante más fácil de esquivar por lo obvia que era, al menos que pudiese controlar los proyectiles de alguna forma directamente hacía su cuerpo en movimiento, cosa que no parecía que iba a suceder. La mujer dio un salto en el aire, para quedar más cerca de él, acortando la distancia de ambos en la mitad. La honda seguía su curso a su espalda, para así perderse en el ambiente finalmente. - Parece que no tienes tantas ganas de besarme.- su boca mostraba una sonrisa extrañamente sensual, diría hasta que las clases que el ciborg la había enseñado para infiltrarse en aquella banda pirata por fin daban sus frutos, aunque no como debería. Lo cierto es que Edén era la última persona con la cual quería poner eso en práctica, pero aún así lo había hecho sin querer. Una vez ahí, su cuerpo se pondría de nuevo en postura defensiva. Prefería ser atacada cuerpo a cuerpo, más que a distancia.
Resumen:

Al ver la honda de protectiles, la mujer dio un salto alto, dejando que la honda siga su curso mientras que su salto acortaba la distancia a la mitad, entre ambos. Una vez ahí, se preparaba de nuevo para defenderse. En este turno sus sistema de aire comprimido se recargó, teniendo de nuevo 3 turnos adicionales.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Vie Mar 10, 2017 1:22 am

Ya no dio respuesta a lo del informe, en realidad estaba bastante seguro que el gobierno le prefería trabajando de su parte que, en contra suya, ¿acaso no surgieron así enormes problemas como los piratas famosos?, ¿los supernova?, o si se iban a los extremos, los emperadores pirata y los revolucionarios. No, en realidad cualquiera podía saber que el gobierno era una entidad bastante lógica, ahora mismo la Ouka Shichibukai fungía como un punto de equilibrio, ellos eran un brazo ejecutor de tareas que generalmente la marina no se podía hacer cargo, ya fuese por incapacidad o simplemente porque no lo deseaban, además, aquellos generalmente -salvo algunos como la reconocida almirante Elizabeth- no usaban la violencia extrema si no era necesario, cosa que generalmente complicaba las cosas e incluso en ocasiones causaba bajas en el bando de la justicia noble, por personas como Kotori la marina perdía a cientos de hombres, en cambio, por personas como Abner y Eden que se ocupaban de matar a los pobres diablos la misma se ahorraba bajas y sobre todo esfuerzos, así que, a menos que en realidad aquellas entidades le buscasen como un problema, no les convendría romper su acuerdo.

-¿Y qué eres exactamente según tú?- comentó colocando su katana en su hombro derecho con tranquilidad notando como la mujer esquivaba su ataque, el mismo destrozaba parte del suelo dejando pequeños agujeros en este y elevando una leve cortina de polvo, sin duda aquellos impactos alertarían a los habitantes del centro de Banaro, no era conveniente que ellos se enterasen que dos entidades como aquellas estaban teniendo un entrenamiento, principalmente porque esos tontos podrían mal interpretar la escena y advertir que el albino estaba atacando a una justiciera, algo que en realidad no había pasado, de hecho, era ella la que había dado el primer golpe con la complacencia del chico. -En todo caso, no me importa si lo aceptas o lo rechazas, es una de mis decisiones tratar de hacer eso y no me arrepentiré de ello- al notarla más cerca dio un salto del peñasco y cayó al suelo para quedar a la misma altura que aquella fémina, era evidente que en ataques a distancia parecía bastante disminuida, eso implicaba entonces que la teoría de Eden era cierta, al parecer ella solo se valía de la fuerza bruta y el mano a mano, pensando eso incluso ahora se sorprendía que hubiese llegado a un cargo tan alto pues, sin menospreciarla, no parecía tener nada especial salvo el hecho de sus partes mecánicas.

-Quizás sí, quizás no, al final de cuentas tampoco es que sea algo indispensable- comentó sonriendo todavía con la katana en su hombro -Veamos que tal lo haces con algo más realista- mostró una tenue sonrisa y colocó la espada de la misma forma que antes, empero, esta vez al arrojarla al frente emergió una onda más grande -bastante más- arrasando con hojas, plantas, rocas y todo lo que se cruzaba en su trayecto con una furia propia de un león que busca aplastar a su presa, aquello no sería tan simple de evitar como saltar y ya, además, la distancia acortada propiciaba que no tuviese demasiado tiempo de reacción, quería ver si podía hacer algo más que solamente esquivar saltando o moviéndose, pues de no ser así la rubia tenía un problema considerable a reparar en el futuro, un enemigo no se podía vencer siempre a base de esquives simples aprendidos en una academia para novatos.
Spoiler:
Eden baja del peñasco de un salto quedando a la misma altura que Kotori y a 3 metros de la misma, tras ello lanza un nuevo ataque directo a ella.
Técnica:
Ittoryu: Sanbyaku Rokuju Pondo Ho (Cañón de 360 libras): Ataque devastador y versión 10 veces más poderosa del Sanjuroko Pondo Ho. Nivel 4. Requiere 6 puntos en poder y 8 puntos en armas. Lanza una onda que mide 10x10 metros y avanza hasta 25 metros. 1 uso por 1 de reposo.
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Re: Mis demonios [Kotori Miura - Presente].

Mensaje por Invitado el Vie Mar 10, 2017 10:35 am

No contestó a la pregunta, pues ya lo había dejado claro. A aquellas alturas tampoco le importaba mucho de lo que decía el hombre. A diferencia de él, ella ya había atacado tres veces, y las tres veces había fallido, a su opinión. El hecho de que Edén posee la capacidad infinita de curarse, la molestaba. También se preguntaba como de cansado estaba ya que al fin y al cabo crecer una pierna de la nada no sería tan fácil como se vería. Tanto sus acciones como su regeneración seguramente llevaban al desgaste, por tiempo. ¿Pero tenía ella ese tiempo? Lo dudaba. Al fin y al cabo ella no era poseedora de ninguna capacidad física excepcional. Si bien tardaba en cansarse, eso no iba a permanecer así por mucho tiempo, y el cansancio surgiría efecto eventualmente. Le daba la sensación de que este solo la ponía a prueba. Quizás sea falso, pero el hecho de que le dejó atacarle tres veces sin más reacción que la de escaparse, como lo de cortarse la pierna o la ropa. ¿Porqué iba a hacer eso? No tenía ni idea, pero sus últimas palabras lo dejaban muy claro; la estaba observando, poniendo a prueba sus capacidades físicas. Se sintió como en un examen, como si aquello no fuera más que una prueba, a saber para que. Quizás de la misma forma que ella había sido enviada a investigar ciertas cosas, el hombre también hacía sus investigaciones.

Sabía que Edén era una persona inteligente, o al menos así lo parecía. No en el sentido de una inteligencia común, si no de una adquirida mediante leer. No sería raro que fuera un estratega, o algo parecido. Más si pretendía hacerlo por si en un futuro se tendría que enfrentar a ella, no lo tenía que hacer. El hombre, a su pensamiento, estaba perdiendo el tiempo. Pese a lo que pudiese parecer en ese momento, Kotori no era su enemiga, ni pretendía serlo. Tan solo había un conflicto que parecía haber llegado a una tensión que sólo podía ser arreglada mediante una pelea física. -
Te estás comportando como un niño. ¿A caso no puedes hablar las cosas? Deja de ser tonto, ambos sabemos que no puedes morir por más que intente hacer. Sólo me estoy cansando en vano. - su mirada era directa a Edén, realmente no tenía muchas ganas de ver donde paraba eso, y dudaba que el ouka lo hacía para hacerla daño fisicamente, puesto que tuvo muchas oportunidades de hacerlo pero no lo hizo. Notó como colocaba su arma de la misma, forma, así que dio un salto nuevamente, conociendo que la tecnica se trataba de una onda recargada de proyectiles. Más aquel salto era considerablemente más alto, pensado para acercarse y, desvelar su último as en la manga, algo que seguramente fuera lo único que funcionaría contra él: electricidad.

Más la técnica no era la misma. Desde la tsuba de su katana se proyectaba una honda mucho más poderosa y grande, que la pillaría en el aire y en la aparente baja probabilidad de esquivar. Sus ojos se abrieron de par en par, quizás y había sido demasiado confiada en él, aunque no importaba mucho a esas alturas. El aire comprimido de sus codos y piernas se soltó de repente, impulsándola hacía arriba. Aún así su cuerpo se desestabilizó durante un breve segundo, ya que el aire de sus propulsores chocó un poco con el de su técnica, más eso fue solo por un segundo. Su cuerpo se hallaba de piel, en el aire, quizás a unos veinte metros del suelo, acortando la distancia recta que había entre ella y Edén. Desde arriba, sus ojos azules miraban hacía el albino que estaba en la playa. Siempre había hecho malas elecciones en su vida, quizás y fijarse en él había sido la peor.
- ¿ Qué intentas hacer? Supongo que ya sabes que no tengo ninguna oportunidad de curarme, no pretenderás hacerme daño, ¿no? - hablaba enserio. Lo cierto es que no sabía aún sus intenciones, pero estaba curiosa. Sería la primera vez que le harían daño sin tratarse de un conflicto real de por medio.

Resumen:
Kotori pensó que se trataba de la misma técnica, más también pensaba en atacar y mostrar su última transformación, así que el salto que dio esta vez ha sido más alto. Aún así, la honda la sorprendió en tamaño, obligándola a reactivar sus propulsores. Ambos aires chocaron por un segundo, desestabilizandola un momento cuando ya estaba en el aire, pero a penas se noto. Se quedó flotando en el aire, unos 20 metros por encima del suelo, mirando a Edén y hablándole.
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