Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

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Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 11, 2017 11:52 pm

Se podían escuchar distintos sonidos provenir de una zona de la isla donde, supuestamente no debería estar viviendo nadie, o por lo menos eso pensaba toda la gente normal, las personas que no ponían un solo pie en aquella isla por sus leyendas y el miedo que provocaba la misma. Pero en cierta mansión ubicada en aquella zona, parecía darse algo parecido a una fiesta, ¿Pero porque se estaba celebrando algo como eso en tierra deshabitada? Eso pensaría cualquier persona, pero la realidad era que, en aquel lugar existía una familia de nobles con gustos muchos más que excéntricos y con costumbres muy extrañas. Aquel día era el cumpleaños número 17 del más joven de la familia, y de la futura cabeza que algún día tomaría entre sus manos el imperio Ringe.

Ringe D. Yui, quizás alguien que no veía esta celebración con una gran sonrisa, o alegría, más bien parecía molestarle mucho lo que sucedía en aquella mansión, y eso era algo que se notaba con solo mirar su rostro. – Yui cariño… ven a saludar a los invitados… entre ellos hay algunas personas que quieren conocerte. – Una mujer de abundante cabellera negra, le miraría sonriente tratando de convencer al menor de unírsele, esta era la madre del mismo, - No. – Directo y al punto, no estaba de acuerdo con los pensamientos de sus padres y eso estos lo sabían de ante mano, el pelinegro no quería bajo ninguna circunstancia, casarse con alguien que sus padres le hayan elegido solo para obtener más poder político.

Este vestía… una ropa distinta a la que usualmente usaba, siendo que esta un pantalón de tela negro, y algo apretado, mientras que como top, llevaba una camisa larga de color blanco, la misma le llegaba mucho más debajo de la espalda baja, y la completaba con un chaleco de tela fina negro por igual, - Cariño… - La madre de aquel chico lo perdería de vista mientras este trataba de escapar entre los numerosos pasillos que poseía la mansión, que más que eso parecía un castillo. Este poseía su largo pelo amarrado en una cosa, la cual soltaria, dejando caer su larga cabellera azabache sobre su espalda y provocando que el frio viento de la noche la hiciera hondear suavemente, - Tch… cumpleaños… es solo otra forma de tratar de controlarme. – Este observaría con disgusto hacia el área donde parecían estar los invitados, mientras que con paso lento, se dirigía a la dirección contraria.

- Yui-sama, que bueno encontrármelo. – Este abriría los ojos con sorpresa para dirigir su mirada hacia donde aquella voz pudo ser escuchada, dando con el hijo de un Duke de gran poder, Richard o algo así solía llamarse, - Roger… - El contrario le observaría y sonreiría, - Richard, señor, Richard. – Este seguiría con aquella sonrisa en su rostro, a pesar de que sabía que Yui había dicho su nombre mal con aquella intención. - ¿Se te ofrece algo? – La mirada fría de Yui, parecia congelar cualquier cosa, era como si estuviera dentro de un gran refrigerador, colocado en la parte más fría del mismo para que se congelase mucho más rápido, - Solo quería escoltarlo a la fiesta, siendo que veo que ya se encuentra preparado para la misma. – Este acercaría su mano hacia la del pelinegro, pero sería apartada con una brusquedad sin igual, - ¡No me toques! Creo haber dicho a todo mundo que no quiero que me toquen. – Este saldría corriendo, ya que sabía que no sería fácil deshacerse de el con facilidad.

Aquel sujeto se quedaría mirándole, mientras que una sonrisa se posaba sobre su rostro, - He… pero que joven señor más problemático… - Este abriría su mano, siendo que había tomado un pañuelo que el pelinegro poseía para limpiar la sangre que goteara de su nariz. Si, este era un pequeño problema que poseía el pelinegro, y es que si se encontraba abrumado por alguna situación o se ponía nervioso, una extraña hemorragia empezaría a emanar. – No te preocupes… te voy a cuidar bien… - Este lamería el pañuelo, para luego guardarlo con mucho cuidado en su bolsillo.
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Re: Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 13, 2017 3:13 pm

Cada día que pasaba, el sueño de libertad se volvía cada vez más borroso. Desde que tenía memoria, había vivido como un esclavo para personas que, por su capacidad económica, raza o color de piel, consideraban que eran muchísimo más importantes que los demás, y que por ende tenían el derecho de poseer y controlar a otras personas como si se tratasen de herramientas. Esa vida a la que algunas personas eran sometidas era muy variable, aunque siempre era considerada como algún tipo de infierno, al tener que ser sus cuerpos marcados aún en contra de su voluntad ese estigma perduraría por el resto de sus vidas.

De todos los amos con los que había vivido, no había estado con ninguno tan excéntrico como sus actuales dueños. La Familia Ringe D. No sólo vivían en un lugar apartado de todas las sociedades humanas, en una isla que incluso se consideraba deshabitada, sino que además no eran seres humanos, al menos no del todo. Sus características animales parecidas a las de un vampiro le generaba una sensación de repelús que no podía evitar. Más lo que más resultaba extraño era la diferencia en el trato con los esclavos, pues además de las típicas labores toscas de construcción, aquellos que poseían la marca eran entrenados y educados en el arte de como servir y todo para eventos como los que ocurrían aquel día.

La vestimenta que hoy llevaba era un smoking y pantalón de ceda negros, una camisa blanca de tela y un corbatín, ocultando las múltiples cicatrices que su cuerpo había acumulado en sus años de esclavitud. Su pelo amarrado en una coleta larga que llegaba hasta la parte alta de su espalda. Sus ojos azules eran cubiertos por unos anteojos sin aumento. Su rostro impoluto, limpio y la barba que generaba durante los tiempos de trabajo forzado había sido rasurada a ras para dar la apariencia de ser un mozo de la máxima calidad, y si lo era.

El evento que en ese día ocurría era el cumpleaños del menor de los hijos de la familia, un joven de baja estatura que parecía causarles muchos problemas a la familia por su actitud, tan distinta a la de los demás integrantes, o al menos eso le pareció tanto tiempo atrás, mientras era esclavo de un grupo distinto de ricos esclavistas. Quizás ahora fuese tan sólo otro niño mimado más como los muchos que había conocido a través de su vida, aunque la esperanza de encontrar algo distinto le resultaba una idea demasiado buena para abandonar. Era en sí misma lo único que le mantenía unido a la idea de poder ser libre algún día.

La festividad ocurría en el salón principal de la familia, una enorme sala con un exhibidor donde una banda invitada tocaba música de acuerdo a la ocasión y estrato social. Los invitados, personas de alta alcurnia que venían a cumplir con la familia.

Era demasiado molesto.

Estaba de pie junto a la puerta, recibiendo a los invitados. Personas cada una con un mayor ego que la anterior. A pesar de que en el exterior mostraba una sonrisa cálida, en su interior sólo pensaba en las formas en que podría acabar a uno u otro, si tan sólo tuviese un arma con el cual llevarse a alguno de esos arrogantes individuos. Pero no la tenía. Debía contentarse con sus pensamientos en una situación como esta. Después de todo, si tan siquiera se atrevía a apuntar el arma contra alguno de ellos, el collar en su cuello estallaría volando su cabeza y desperdigando sus restos por todos los alrededores.

Vio al joven amo. Parecía estar molesto por algo, uno de los invitados pareció estar hablando con él, sin embargo, Albert era incapaz de escuchar desde aquella distancia lo que decían. Lo vio correr con claro enojo en su rostro, alejándose de aquel individuo aullando que no fuese tocado –“Yui…”- musitó el mozo, mientras lo veía alejarse sin poder hacer nada para consolarlo o ayudarlo desde aquella posición en que lo habían colocado.

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Re: Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 16, 2017 8:55 pm

Los pasos del pelinegro eran fuertes, se notaba mucho la molestia que sentía en aquellos momentos, ya después de haber corrido por unos minutos tratando de alejarse de aquel sujeto tan molesto, había logrado llegar a una de las tantas salas que poseía la mansión, aunque esta era su favorita, donde solía guardar las cosas que más le gustaban, como aquella pequeña taza y tetera donde preparaba su té favorito, solía colocar un poco de sangre en el mismo, pero no era suficiente para calmar el hambre que sentía día con día. Aquel castigo, de no poder beber sangre de nadie que no vaya a ser el pretendiente de Yui, era algo que le disgustaba mucho, pero lograba manejarse alrededor del mismo y mucho más gracias a que este no solo necesitaba sangre para sobrevivir, siendo esta última más un vicio que una necesidad.

Aun así, eso no significaba que no fuese totalmente necesaria, la sangre, aunque sean un par de gotas a la semana, provocaba que el cuerpo de un Ringe D. estuviera en su máximas condiciones, y en salud completa. Yui sabia esto y sentía como día con día su cuerpo se hacía débil a pesar de que comía de manera sana, - Hasta cuanto durara esto… - Diría para sí mismo en aquella sala solitaria, mientras tomaba algo de té con un rostro inexpresivo y aquellos ojos completamente cerrados, tratando de disfrutar de manera plena de aquella bebida tibia que tanto le agradaba, - Yui-sama, ¿Qué hace aquí? – Aquella voz provocaría que este abriera los ojos de golpe, recordando levemente la misma y deduciendo de quien sería esta voz, - Max… Debería preguntar lo mismo. – El azabache voltearía la cara para mirar a su nuevo acompañante, un chico rubio, con una estatura muy parecida al de orbes carmesí, y un rostro un tanto parecido al mismo, pero en el sentido de que también era algo afeminado.

Max le observaría, para luego tomar asiento frente a él, - ¿No quieres estar en tu propia fiesta? Eso es muy típico de ti. – Reiría por lo bajo con una sonrisa un tanto tierna, mientras que el azabache solo tomaba té con sus ojos entre cerrados, - Ya sabes que esto es una farsa hecha por mis padres, como detesto lo que tratan de hacer. – El contrario le observaría para luego sonrojarse un poco, - ¿P-pero no sería más fácil si simplemente encontraras algún pretendiente? – Al escuchar estas palabras, Yui le miraría de una manera sumamente seria y algo fría, para luego colocar aquella taza de té vacía en la mesa, - Eso nunca pasara. – El rubio lee miraría sorprendido para luego rascarse la cabeza un tanto avergonzado, - E-entiendo, ¿Y qué planeas hacer entonces? Seguro no te van a permitir beber sangre por un largo tiempo… - Yui se quedaría callado, y dirigiría su mirada al pasillo, mientras pensaba el predicamento en el que se encontraba.

Luego de unos segundos, este abriría los ojos, como si una gran idea hubiese llegado a su mente, la solución a todos sus problemas, - Max… ¿Puedo pedirte un favor? – El rubio levantaría la cabeza un tanto sorprendido, mientras se quedaba expectante de las palabras del contrario, - ¿Podrías traer a un plebeyo a este lugar? No… Mejor aún… Un esclavo. – En su rostro aparecería una sonrisa de medio lado, mientras que apoyaba su mano en lo más alto de aquel mueble, - E-está bien… - Sin saber el porqué, pero siendo fiel a lo que su amigo le comentaba, este saldría en búsqueda de alguien con los rasgos nombrados por el pelinegro, - Tonto Yui… - Aunque la mirada de Max parecía ser la de un pequeño triste, por alguna razón que para el azabache no era de gran importancia.

Max, con lentitud, se encaminaba por aquellos pasillos, tratando de encontrar a alguien que pudiera ser lo que buscaba Yui, él sabía que Yui no quería hacer nada extraño con un esclavo, pero por si acaso y este tramaba algo perverso que no pudiera soportar, trataría de no llevar una esclava, así que optaría por un espécimen macho, y… justamente, daría con uno que se encontraba parado enfrente de la puerta de la mansión, - Disculpa… - Al ver la marca en su cuerpo, la misma que decía que este era alguien que servía a la familia Ringe D. este le tomaría del brazo tratando de llevarlo consigo, - V-ven… necesito de tu ayuda para algo. – Max aunque no lo pareciera, también era un Ringe D. un primo de Yui se podría decir, - No se preocupen, ya dejare a alguien más en este puesto. – Este había contactado a una de las sirvientas para que atendiera, siendo que deseaba solo la compañía de aquel esclavo con los lentes.
Max:
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Re: Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 20, 2017 8:50 am

Invitados llegaban e invitados se iban, pero la sensación de disgusto no parecía mermar por mucho que intentase calmarse, el rostro de aquellos individuos se presentaba ante él como siluetas oscuras acompañados de ojos brillantes y una sonrisa socarrona. Mantuvose en su posición inmóvil y siempre comportándose como un buen mozo, pues había notado desde hacía tiempo que algunos de los otros esclavos se encontraban atentos a los movimientos de los demás, espías y traidores a la causa que vendían a aquellos en su misma situación al enemigo con el fin de ganar un poco de ventaja, un cierto favor por parte de sus amos.

Cruzó la mirada con uno de ellos. Se trataba de un hombre algo bajo, pero delgado, de piel arrugada y pelo encanecido, corto y recogido, claros signos de vejez. Este era uno de los vendedores de información. Un exesclavo que había ganado su posición a base de hundir a sus compañeros cuando escuchaba que hacían algo mal o planeaban algo. Su infamia entre los grupos era claramente conocida y el tener cuidado de este era el primer consejo que todos los nuevos recibían.

Sintió que en ese cruce de miradas, aquel sujeto había notado su descontento y enojo a pesar de que intentaba mantener las apariencias, unas noticias no muy reconfortantes de tener razón, aunque para su fortuna el traidor tenía las manos ocupadas con las tareas que la familia le había asignado, por lo que tendría un tiempo antes de que el este pudiera empezar a inquirir y observar los movimientos de Albert.

Se mantuvo calmado ante la situación, lo peor que podía hacer es causar mayores sospechas en aquel individuo, si se mostraba ansioso o nervioso, simplemente serviría como imán para el infortunio. Sin embargo, y para su fortuna alguien había llegado. Uno de los familiares de los Ringe D. se había acercado hasta él, y aunque no sentía ningún tipo de afecto hacia estos, se sintió algo aliviado pues reduciría la atención que aquel hombre dedicaría a su persona, tan sólo por estar junto a uno de los allegados a los amos.

El chico de cabellera rubia, entonces le habló dictando las informaciones que había recibido. Lo dicho estaba más que claro y aunque en un principio mostró un rostro que declaraba una negativa ante la petición de su interlocutor, el mozo no tuvo más opción que acept,ar cuando se le fue comunicado que sería sustituido de su puesto, mientras estuviese ocupado realizando una corta alabanza al hacerlo –“De acuerdo”. Contestó dispuesto a ser guiado hacia dónde fuese que el pelirrubio quisiera llevarlo, esperando que no fuese una trampa o fuese tratado como mero entretenimiento para alguno de los invitados, pues sabía que muchos de ellos tenían como pasatiempo la tortura de aquellos que consideraban seres inferiores.
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Re: Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 20, 2017 8:21 pm

- Tch… ¿Por qué se tarda tanto? – El peli negro, se encontraba sentado en aquel mueble con sus orbes cerrados y su pierna derecha encima de la otra, una postura conocida como piernas enroscadas, muy utilizada por las féminas que poseían falda para que los interiores de la misma no fuese tan fácil de ver. Yui se encontraba algo inquieto, uno de sus dedos jugueteaba con su largo cabello, haciendo rizos de un pequeño mecho que caía suavemente sobre su delicado rostro, - Max siempre se tarda demasiado… - Este abriría un ojo para mirar la puerta, y notar que aun anda se acercaba por la misma, ¿Por qué le tomaba tanto tiempo?

Max, sin embargo ya se encontraba en camino a aquella sala, ¿El problema? Que algunos invitados se habían metido en el camino del mismo, buscando conversación y tratando de cautivarle, siendo que este también era alguien de importancia en la familia Ringe D. – L-lo lamento, no tengo tiempo para conversar ahora… - Trataría de evadirlos, pero checando que aquel chico de gran estatura le estuviera siguiendo aun, no podía darse el lujo de perderlo luego de haber caminado tanto, ¿Verdad? Así debería ser. Pronto llegarían a aquella sala, solo la puerta los dividía, y se quedaría unos segundos pensando si abrir la puerta, y al mismo tiempo, observaría al esclavo para luego volver a ver la perilla, - Fu… - Respiraría hondo para luego abrir la puerta, encontrando a Yui… durmiendo.

- ¡Y-yui-sama! ¿Se encuentra bien? – Max se acercaría al peli negro, tratando de comprobar que este no hubiese sido atacado, y su voz provocaría que Yui empezara a despertar, - Ugh… ¿Por qué me despiertas? – Este miraría a Max un tanto disgustado, para luego dirigir su mirada a la persona que se encontraba detrás de él, aunque debido a que recién se había levantado, no alcanzaría a verle del todo bien antes de colocar su mirada en el rubio otra vez, - Bien hecho, pensé te ibas a quedar por ahí. – Comentaría, para luego pararse del mueble, tambaleándose un poco y mirando a la mesa donde se apoyaría con sus manos.

- ¿Y para qué es todo esto Yui? – El rubio quería saber la naturaleza de la petición del peli negro, y este sonreiría de una manera extraña, - ¿No es obvio? Si tomo sangre de un esclavo, ¿Crees que ellos me obliguen a casarme con uno? – Max se sorprendería al escuchar aquellas palabras, para luego sonreír de gran manera, - ¿Eso piensas? ¡Wao, sí que eres inteligente! – Yui rascaría su nariz, para luego acercase lentamente al esclavo que el rubio había traído, - Disculpa, no suelo atacar personas, pero realmente estoy demasiado débil y… necesito tu sangre… - Este caminaría con lentitud, y aquellos orbes rojizos empezarían a brillar a medida que avanzaba.

Este le miraría de pies a cabezas, pero en aquella instancia tomaría una mejor mirada del rostro del mismo, notando que este era un tanto diferente a lo que esperaba por un esclavo, no solo eso, parecía que reconocía aquel rostro de algún lado, ¿De dónde? Su corazón de una manera sumamente extraña, empezaría a latir un poco más rápido y su rostro blanco como la nieve, tomaría un tono rosado, - ¿Q-quién eres? B-bueno eso no importa… - Se acercaría a él y colocaría su mano en el abdomen del mayor, para luego mirarle desde abajo al mismo, - ¿P-podrías agacharte para poder… Tomar de tu sangre? – Al rubio le parecía extraño el comportamiento del peli negro, pero en aquellos momentos solo se lo atribuía a lo débil que se encontraba por no poder tomar sangre.
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Re: Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 22, 2017 9:19 am

Fue guiado por el pelirrubio a través de los pasillos de la mansión a un paso firme, pero lento. Los invitados ignoraban a los 2, mientras andaba, era una escena común por esos lares y si alguno se dignaba a observar, pensaría quizás que este fue convocado para realizar alguna otra labor para la familia, no es como si estuviesen muy equivocados, mas Albert desconocía las intenciones por las que había sido trasladado y no podía dejar de pensar en que sus días habían sido contados a pesar de que repetidamente quien le guiaba era interrumpido por personas que conocía y que buscaban conversación, a los cuales “Max” como se refirió uno de los invitados, respondió con una negativa por lo aparentemente urgente de la situación. Sintió que era trasladado a través del corredor de la muerte hasta el sitio en que se realizaría su ejecución.

Trató de observar el rostro de su guía, para ver si había alguna señal de malicia o algo que le indicara si su destino iba a ser el último lugar que conociera. Sin embargo, las reglas entre esclavos y amos establecían una distancia mínima a la que debía seguir, y desde aquella posición le resultaba imposible ver la cara de quien hacía de gendarme en aquel trayecto tan tortuoso.

Pensó en huir, más pronto se resignó. El silencio incómodo del camino le permitió pensar mejor la situación. Si realmente querían verlo sufrir no enviarían a un niño a buscarlo y se asegurarían de que supiera el motivo por el cual era trasladado para aumentar su angustia. Ya había visto ese tipo de casos con anterioridad y le parecía extraño que tomaran medidas distintas con él si fuese así. No era especial ni nada por el estilo, y si lo llamaran para esto significaba que ya no les era útil por lo que, si por alguna razón llegó a serlo en su momento, ya no lo era más. Además de ello, si intentaba escapar, con tantas personas alrededor, lo más probable es que fuese capturado, mientras intentara escapar, y si eso ocurría su destino sería mucho peor que la muerte.

Cerró los ojos un momento a modo de rendición, y luego los abrió mostrándose determinado. Fuese cual fuese el resultado lo afrontaría con decisión.

Finalmente, llegaron a su destino. Le sorprendió sobremanera que con quien le había mandado a buscar no era otro más que Yui D. Ringe, el menor de la familia y el único de los presentes que hasta el momento le parecía agradar.

Yui estaba durmiendo y fue despertado por nuestra llegada y la forma, quizás brusca, en que se acercó Max hacia él. Sus maneras no fueron tan educadas como se esperaría de alguien de la alta alcurnia como los Ringe, pero consideró que esto se debió al hecho de ser despertado. Ambos conversaron sobre el motivo por el cual, Albert había sido traído hasta aquel lugar, tan apartado de la vista de los invitados a la festividad.

Por lo que decían, se trataba de un movimiento osado por parte del menor, quien, a pesar de los deseos de sus padres, tomaría sangre de alguien que no fuese la persona que ellos tenían preparados para él. Al final del día, aquel chico buscaba lo mismo que él. Libertad del yugo de aquellos malandros que se consideraban merecedores de controlar la vida de otros individuos. Su propia libertad, pero para ello requería de la sangre del pelinegro. Esta vez no sabía exactamente de que hablaba, tan sólo había escuchado casos de personas a las que los amos habían llamado, mordían en el cuello y a veces, morían desangrados.

Su cuerpo se puso tenso ante la idea de morir de aquella manera. Pensó en que podía intentar escapar, en esa situación sólo eran ellos 2, pero sabía que Yui no sería capaz. O más bien, se quería adherir a la idea de que aquel niño amable que una vez conoció aún existía, y que la única persona que había sido realmente buena con él todavía vivía a pesar del tiempo que había transcurrido y lo mala que hubiese sido su educación.

El chico de ojos rojos se acercó hasta él, disculpándose por lo que haría. Caminó lento, cortando la distancia de a poco entre los 2, y el esclavo no pudo evitar sentirse como la presa de un animal salvaje y acorralado. Fue analizado por el joven amo, y luego sintió su mirada fija en su rostro. El mozo se mantuvo firme, mirando hacia el horizonte para no perder el valor que había reunido. No notó el sonrojo que tenía el joven hasta que le preguntó su nombre –“Y-Yo…”- fue incapaz de decirlo, dejando detrás tan solo un balbuceo cuando sintió la mano del pequeño sobre su pecho. Se puso nervioso y confundido. No comprendía lo que sucedía, mientras el chico se acercaba hasta él aún más preguntando si podía.

Enmudeció tan sólo 1 segundo, lo suficiente para que el chico se acercara y pudiese sentir su aliento. Su cuerpo se sintió más caliente por alguna razón y se fijó extrañado de sí mismo en los labios que se acercaban a su cuello. No respondió la pregunta del joven. Levantó la cabeza y cerró los ojos a modo de consentimiento. Cuando sintió finalmente los colmillos atravesando su piel, dejó escapar un resoplido y luego un ligero gemido.
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Re: Un baile lleno de nostalgia /Pasado [Albert]

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