Año 230 D.D.G
Tras un periodo de paz el nombre de un sujeto comenzó a surgir entre los piratas hasta hacerse de un renombre mundial… Norman D. Gold, un pirata que en un par de años alcanzó el poder suficiente para consagrarse como un emperador pirata y eventualmente para ser nombrado como rey de los piratas al haber reunido un tesoro inconcebible al cual se le otorgó el nombre de “One Piece”. Durante años el Gobierno hizo uso de todos sus recursos para acabar con este hombre per todo fue inútil y decidieron simplemente dedicarse a contener sus ataques. Gold sin embargo, no parece interesado en destruir al Gobierno o en atacar a sus instituciones, sino más bien en continuar explorando el mundo no conocido estableciendo con su poder una estabilidad no vista antaño en el mundo de la mano de todas las demás facciones. ¿Serás parte del mundo y su avance?. Seguir leyendo...
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Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

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Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 31, 2017 12:16 am

Ciertamente era complejo el acto de salir de un establecimiento relativamente sellado para adentrarse a la cola de una tormenta y avanzar a través de la misma hacía un destino incierto mientras se caminaba sobre las tierras desérticas y arenosas que componían la ciudad en toda su extensión. Para nuestro protagonista, tal desafío se veía reducido a simples molestias a causa de la arena que intentaba penetrar en sus ojos y boca, por lo cual tomo un pañuelo y cubrió sus labios mientras que cerro totalmente sus ojos y dejo que su cuerpo se deslizara con el viento y sobre la tierra de manera fluida. Un silencio acompañaba el andar del peliblanco debido a que el único sonido era el arrastrar estruendoso provocado por el evento natural mientras que todos los  habitantes e incluso los visitantes guardaban reposo y refugio en diversos lugares a lo largo y ancho de la ciudadela. Henry sabía que en pocos pasos, quizás veinte (20) o treinta (30) a lo mucho, la arena se alejaría de su ser y el quedaría descubierto, su rostro bañado y momentáneamente ciego, nadie parecía encontrarse en los alrededores por lo cual tomarse un minuto o dos para refrescarse y lavarse, así fuese simplemente con el interior limpio de sus prendas, debía ser suficiente y no suponer peligro para su persona. Cuando su piel dejo de sentir el continuo roce, sus pasos vieron su final y el chico aguardo por un  instante antes de limpiar la parte exterior de sus parpados y abrir tímidamente sus orbes, el suceso había terminado.

Mientras se limpia más a fondo usando todo lo que poseía a su alcance, el muchacho se percato de la presencia de mas personas que empezaban a buscar salida de donde se hubieron acogido, era posible que también alguien del bar donde se alojo el muchacho, tomase la iniciativa de librarse de aquel techo y avanzare en la misma dirección del albino, esto no le suponía un dilema de ninguna manera más considerando que no había hecho muchos amigos, por no decir ninguno en tal lugar prefería no verse la cara con nadie por el momento. Sin embargo, aún con esta mentalidad rondando sus ideas, el oji-azul no se movió de su posición hasta no completar el lavado de su cuerpo y la sacudida de sus ropas, pronto llegaría a los puertos, posiblemente cerca del anochecer y allí podría lavar sus prendas bajo la luz de la luna, darse un merecido baño en el mar y colocar sobre su cuerpo los dotes que le habían regalado algunas amables personas en la isla previa a su llegada. A todo esto, el muchacho notaba como el cielo había cambiado bastante desde su arribo, debía ser de tarde ya, muy probablemente pasadas las cuatro (4) por lo que necesitaba apurarse o la noche caería sobre su recorrido por el desierto y si bien eso no era nada extraordinario, los rumores de la zona sugerían evitar tales tiempos sobre las escurridizas arenas, de modo que habiendo terminado se propuso empezar a andar nuevamente.

No había iniciado su segundo ¿o era el tercero? andar cuando alguien le detuvo para preguntarle por la espada que cargaba en su diestra, durante los procesos antes mencionados, el sable ahora yacía reposando en la mano contraria a la usual, de modo que la preguntaba estuvo bien dirigida. La inquietud del sujeto era notable y sus deseos mucho más evidentes que su veracidad, planeaba adquirirla a cualquier costo, incluso si tenía que cortar la mano del peliblanco en el proceso, este ultimo observo la guarda y el mango de su filo, pensó en suspirar pero quizás su contrario lo vería como desgano o incluso desprecio, de modo que se contuvo y habló con suavidad para responder, era extraño que se refiriera a ese tipo de cosas más sentía que le vigilaban pero mas que eso, sentía que estaba en desventaja por la cercanía del sujeto y como otros, a prudente distancia, parecían apoyarle en sus intenciones. -Es un arma de Calidad Wazamono- Confesó sin miedo y sin despegar la vista de quien hubo iniciado la conversación, el interés del sujeto escalo grandemente y Henry comprendió que era posible que no lo hubiese notado y realmente estuviera refiriéndose a los efectos que poseía el mango, los diseños de la guarda e incluso el lazo bordado en hilos finos que decoraban el conjunto. Era posible que aquel hombre no supiera lo que existía dentro y ahora Sinclair le había revelado todas las cartas, los ojos del pirata se entrecerraron mientras de reojo notaba el movimiento de todos aquellos a su alrededor, menuda suerte que poseía.
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Re: Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 12, 2017 1:58 am

Salió de la taberna aquella con mal sabor de boca, la tarde se cernía sobre su cabeza y la arena no dejaba ver con claridad aunque la tormenta había disminuido con creces, la arena seguía rosándole el cuerpo y era en ese tipo de situaciones donde realmente se desgraciaba a si misma por llevar siempre tan poca ropa, lo odiaba de verdad, además, se reprendía a si misma igualmente por no querer gastar en ropajes que la cubrirían mejor, como sea que fuere incluso por un momento había olvidado el motivo de su estadía allí; había pasado todo un día buscando sobre ello pero no había sido capaz de encontrar nada sobre ese personaje en particular. La chica suspiró levemente mientras que ponía una mano sobre su espada como si se recargara en ella, lista para regresar a su barco y largarse de aquel infierno de arena.
 
Lo que estaba buscando en concreto era información sobre un pirata mundial que era aspirante a ser el siguiente rey de los mares… famoso en todos lados incluso en los calmados blues y ella quería hacerse con la cabeza de ese maldito… a pesar de que le debía demasiado, pero ella era así de codiciosa, además, tenía asuntos que quería resolver antes de colgar la cabeza de Ezequiel en un enmarcado como decoración para su pared o incluso lo que era mejor, sacarle el otro ojo, sin embargo estaba segura de que aunque hiciera eso, el maldito ser salido del infierno se las arreglaría para ir tras ella y hacer que su miserable vida pasara al más allá. Lo odiaba de verdad “Y pensar que a veces dudo de que pueda hacerle frente a ese zorro…” pensó mientras que esbozaba una sonrisa con un poco de sarcasmo y al mismo tiempo algo de tristeza. ¿En qué estaba pensando?, su meta era clara y poco a poco se acercaba a esta.
 
Su viaje hasta los muelles se vio interrumpido cuando la arena terminó su curso y el cielo se vio despejado pero con un atardecer que pasaba por encima de los viejos edificios y lo que menos quiso se interpuso en su camino; en un principio miró bien la escena, el pobre tipo estaba totalmente rodeado y ella por su parte tenía dos opciones; o ayudarlo para que pudiera pasar o dejar que él se encargara de todo y usarlo como escudo humano prácticamente “Además… no se ve débil…” reconoció, pues ya antes lo había visto cuando este se quitó la pesada gabardina para ponérsela encima, si, lo había reconocido a la perfección.
May escuchó la pregunta que le hacían el albino y esta quedó paralizada por la respuesta del mismo, no podía creer que estando en un lugar así…. “Es demasiado buena gente o no le importa ser rodeado por ladrones…” May dio una vuelta a sus ojos antes de pensar por un solo momento en simplemente tomar otra ruta para llegar al muelle; pero el simple hecho de reconocer que este le había ayudado antes la hizo retractarse de esa idea y antes de dar el primer paso atrás, lo cambió por un plan de apoyo.
 
Cambió de dirección para correr por detrás de uno de los edificios y quedar detrás de los hombre que intentaban rodearlo, May esbozó una sonrisa en cuanto quedó justo en la posición que quería cuando los otros tres hombre habían dado acto de presencia ante el albino desde la sombra del edificio contiguo, la mujer movió los labios intentando articular una palabra que no emitió ningún sonido, sus ojos lilas brillaron en cuento su sombra comenzó a estirarse hasta llegar a juntarse con la de uno de los hombres que iba a toda prisa por atrás del albino para arrebatarle la espada de la mano mientras que el otro lo distraía haciéndole preguntas para hacer tiempo y que sus compañeros actuaran; típica treta de rateros.
Pero el hombre en cuestión dejó de moverse justo cuando estaba a punto de arrebatarle la espada, quedando detrás de el de la gabardina, May imitó la posición en la que estaba el tipo aquel e hizo como si recobrara la postura, de modo que lo mismo hizo aquel hombre; esa era una de las tantas habilidades de la pirata, poder controlar los movimientos de sus adversarios de tal manera en que hicieran lo que ella.
May dio unos cuantos pasos hacia la derecha y luego adelante, haciendo como si rodeara a albino y esto provocó que el ladrón se colocara delante del que hacia tiempo, aquello fue tan rápido, que el otro no vio cuando el hombre al que controlaba la pirata le dio un gran puñetazo en la quijada a su compañero, dejándolo nockeado en el piso —¡Ayuda, no… controlo… mi cuerpo! — decía titubeante y con lagrimas de desesperación que comenzaban a surcar su rostro... La pirata en cuestión ya había salido de la sombras con aquellos cuantos pasos y la luz del sol estaba comenzando a meterse para entonces. 
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Re: Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 12, 2017 10:32 pm

La peor parte de verse rodeado de individuos que deseaban lastimarle era tener que revivir los eventos que acontecían regularmente en su antiguo hogar, donde paso su infancia y parte de su adolescencia. Usualmente comparar ambas situaciones era innecesario, pues en la actualidad se encontraba a cargo de unas habilidades y un poder que le permitían lidiar con esa situación sin mayores inconvenientes, más no se trataba de algo voluntario o involuntario, se trataba de algo serio, una especie de trauma que le provocaba parálisis momentánea, una y otra vez. La fracción de instante que tardaba dicho efecto, disminuía gradualmente con cada enfrentamiento grupal que tenía el albino más eso no implicaba que no continuase siendo un inconveniente serio en su día a día, en especial porque siendo lo que era, un criminal para el mundo y cargando el tesoro que llevaba, una Wazamono, usualmente los personajes pintorescos del mundo se abalanzaban contra su persona en manadas y  conjuntos para usar la estrategia de los números y las cantidades a su favor. Una que evidentemente no funcionaba puesto que el oji-azul continuaba de pie en todas y cada una de las instancias previas, así como lo estaría en la actual. Aquel suspiro que se había guardado desde el inicio de las interacciones finalmente fue liberado de su cuerpo, en especial porque le parecía inconcebible el hecho de que fuesen tan viles, aun cuando ver esa clase de personas era tan usual en aquella isla y para ser sinceros, en la vida de Henry.

La parálisis había concluido ya y el albino era capaz de moverse nuevamente, el individuo frente a el continuaba hablando mientras una sonrisa se mostraba detrás de sus labios, entre expresiones y palabras, y mientras sus ojos se enfocaban en el lado derecho del muchacho, el sujeto no era capaz de ocultar su atención, era evidente que observaba a su aliado y como se acercaba hacia el portador de la espada para robar la misma. Aún si no estuviese tan centrado en los movimientos de este segundo, existía cierta lógica en movilizarse primero a por el arma, no necesariamente debía ser esta la estrategia más, existía cierta lógica detrás de ello pues al desarmar a tu adversario, aun si no obtienes su arma de inmediato, el solo hecho de provocar que el mismo la pierda, así fuese por un instante, era suficiente como para concretar ataques o movimientos que fuesen capaces de acabar con el mismo, por lo que había cierta atención especial hacia dicha zona más notando como el interlocutor era incapaz de despegar sus orbes de allí y percibiendo como estos seguían un movimiento. la primera orden del día seria cortar a la mitad al desgraciado ladrón, más algo aconteció y cambió todo, la pose del peliblanco era una referente a una defensa, donde su diestra, que aun cargaba con la espada se preparaba para librar la misma con suma rapidez, sin embargo los eventos se desarrollaron de otra manera, cuando el perpetrador se detuvo de golpe y posteriormente propino un puñetazo al interlocutor, consiguiendo incluso que se desmayase en el acto. Una mirada a las espaldas de su persona, y Sinclair logro ver como la chica del Bar se movía a cierta distancia, la acción del pirata hizo que el tercer sujeto se volviese también y allí presenciara a la mujer, llevándose una sorpresa al reconocer su presencia en el lugar.

El individuo que ahora se hallaba frente a Henry, el mismo que había sido controlado y que clamaba por ayuda por ser incapaz de controlar su cuerpo, continuaba vociferando cosas mientras todo su ser parecía no responder a nada, solo sus ojos, sus labios y por supuesto su voz, estaban disponibles para su persona, con esto el samurái se movió un par de pasos, cerrando la distancia hasta que la misma se tornara nula y golpeó con fuerzas el estomago de su victima provocando que perdiese la conciencia en el acto, solo hacía falta atrapar al tercero del grupo, quien tras percatarse de la mujer y pensar que no poseía oportunidades, había empezado a correr sin un destino fijo hacía el este, posiblemente para hallar sosiego aunque ciertamente sería casi imposible que lo encontrase.
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Re: Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 03, 2017 2:37 am

Mierda… que molesto… — dijo May desde donde estaba, con un deje de irritación en su voz y una ceja levantada mientras que chasqueaba de mala gana la lengua, pues el albino a unos metros de donde ella se encontraba, había nockeado al que iba a robarle la espada, pero no era ese hecho el que la molestaba, si no que ya estaba lo suficientemente sacada de sus casillas como para quedarse otro minuto allí. Aunque, el motivo no era precisamente el hecho de que aquellos hombres quisieran robarle al albino con una cara guapa pero seria, tampoco lo era el hombre aquel; sino ella misma, no podía permitirse fallas ni lentitudes y tampoco era momento para ponerse a llorar de frustración. De modo que la chica simplemente recuperó su postura y compuso un rostro serio característico de ella mientras que observaba de lejos el cuerpo del don nadie en el piso y del albino parado junto a él sujetando aquella espada que poco le llamaba la atención, no quería indagar en ello pues si bien no sabía mucho de espadas, si podía definir que algo de ese calibre estaba en otro nivel.
 
May había visto al tercer tipo irse corriendo y dejó escapar un suspiro silencioso mientras que comenzaba a caminar hacia enfrente, con los hombros más relajados, una mano sobre el mango de su espada mientras que daba un paso delante del otro, con la espalda recta y mirando hacia enfrente, sus ojos denotaban frialdad y los últimos rayos de sol lo único que hacían eran darle un toque de extinción a esos ojos, como si la vida se le escapara de una manera cruel de entre las manos. 

Al llegar frente al hombre alvino, lo miró claramente hacia arriba por unos segundos, intentando leer algo en sus ojos, aunque no encontró mucho, de modo que cambio su posición y metió la manos en sus bolsillos para simplemente comenzar a darse la vuelta lentamente —Siento haberme entrometido… — dijo, mientras que se alejaba de él en dirección al muelle, no tenía nada más que decirle, ella sentía incluso como si hubiera pagado su favor de aquella cantina de mala muerte, pero decirle eso habría sido una pérdida de tiempo en esos momentos ya que lo único que ella quería era salir de la maldita isla cuanto antes.
 

Pero se detuvo en seco antes de dar otro paso, pues por un momento se le pasó por la mente que él podría ser un buen prospecto para sus planes en Kizuna… pero no lo conocía lo suficiente... —¿Eres un pirata cierto…? — preguntó simplemente mientras que se colocaba de lado y lo miraba como a cualquier otro, si la respuesta fuera un sí, no pasaría mucho, no tenía pinta de ser un marine o un agente del gobierno y aunque fuera lo que fuese francamente a la pirata no le importaba. Los últimos rayos de sol se ocultaron en cuanto terminó esa frase y la calle en la que estaban quedó completamente a oscuras, el aire frío sopló y los cabellos de la mujer ondearon tras su espalda, descubriendo el tatuaje que llevaba en la parte izquierda de la espalda baja.
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Re: Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 03, 2017 1:54 pm

El velo de la noche descendía cual cortina de teatro tras el ultimo acto, su llegada si bien esperaba fue, al menos para el albino, imprevista. Esto ultimo se debía tal vez a que el muchacho se había sumido en sus cavilaciones desde hacía ya un tiempo atrás, más precisamente desde que había notado como el sujeto se lanzaba a la carrera para huir del lugar donde sus compañeros habían caído irremediablemente, el pirata se mantenía erguido y ajeno a todo lo que le rodeaba pues sentía que no había razón para afectar al ecosistema, el no era más que un errante. Sus pensamientos aunque profundos y complejos, tal vez incluso esenciales, seguían sin ocupar el control de sus sentidos por lo que cuando la mujer habló quejándose, los orbes del peliblanco se posaron sobre la fémina y ver su figura nuevamente, allí bajo los últimos destellos del soberano astro era sin lugar a dudas nada menor a un pecado, la silueta de la chica forzaba a la luz a transformarse en un liquido acaramelado que se deslizaba por las lineas que conformaban su cuerpo, los ojos de cualquier criatura se perderían en toda aquella extensión y sin embargo, los de Sinclair simplemente se posaron en ella lo suficiente como para apreciar su sensualidad antes de marcharse y buscar el primer atisbo de estrellas en el cielo, cosa que no encontraría hasta que no fuese mucho más tarde. La pelipurpura había comenzado a caminar hacia la posición del peliblanco y este al notarlo retorno su mirada a la misma y recordó porque ella había capturado su atención antes, su forma de andar revelaba bastante de su persona dado que ciertamente era una esgrimista talentosa, el modo en que sus caderas danzaban en el aire al recorrer la distancia que les separaba proveía una innegable confirmación de tal pensamiento, tras llegar junto al hombre, la joven comenzó a mirarlo fijamente a los ojos y el chico hizo lo mismo con esta.

Tras unos instantes en aquel duelo de miradas, la pelipurpura musitó algo, una disculpa por entrometerse y tras colocar sus manos en los bolsillos empezó a marcharse, Henry no tenía intenciones de detenerla pero a la vez, sentía inmensa curiosidad por la misma y la noche se encontraba sobre ambos, en silencio se volvió hacia esta y mientras notaba como se alejaba hilvanaba una frase para pronunciar y llamar a la atención de la misma, sería difícil sin duda, su mente estaba bastante perdida en aquella velada. Antes de poder ser quien iniciara la conversación, la joven se volvió a medias y realizo una pregunta que ciertamente nadie solía hacerle ya que todos asumían las cosas a su propia manera, una media sonrisa se poso en sus labios. -Si- Confesó al tiempo que empezaba a caminar hacia la mujer, aquella interacción le había abierto las puertas para una conversación y considerando que el clima comenzaba a volverse ligeramente más fresco no desperdiciaría la oportunidad. -¿Que significa ese tatuaje?- Inquirió de repente, le interesaba la figura y el significado pero más que eso, pensaba en desviar la atención de lo convencional. El dúo se encontraba en un desierto, encaminados hacia los muelles y eran un par de piratas, no había necesidad de hablar ordinariamente, la noche permitía cualquier cosa y Sinclair pretendía aprovechar eso para tener un poco de contacto humano y entablar una relación de alianza o incluso amistad con una nueva persona.
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Re: Despidiendo la tormenta [Pasado - May]

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